{"id":1160,"date":"2019-03-06T08:45:00","date_gmt":"2019-03-06T08:45:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:31:00","modified_gmt":"2022-06-30T11:31:00","slug":"email-del-6-de-marzo-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2019\/03\/06\/email-del-6-de-marzo-2019\/","title":{"rendered":"Email del 6 de marzo 2019"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/4.bp.blogspot.com\/-gRDqX9mUUVU\/XH-GxmjLosI\/AAAAAAAAgPc\/FyaXwW3YYeA1wbdd4SREuU7r2KWZP8qpwCLcBGAs\/s1600\/William%2BBlake.%2BThe%2Bghost%2Bof%2Ba%2Bflea%2B%25281820%2529.jpg?ssl=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" data-original-height=\"258\" data-original-width=\"195\" height=\"400\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/William2BBlake.2BThe2Bghost2Bof2Ba2Bflea2B252818202529.jpg?resize=302%2C400&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-1161\" width=\"302\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: xx-small;\">William Blake. <i>The ghost of a flea<\/i> (1820)<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><i>Los casos de El churrero casta\u00f1ero ambulante Garc\u00eda P\u00e9rez: La marimorena de Somosaguas.<\/i><\/p>\n<p>El churrero casta\u00f1ero ambulante y detective aficionado Garc\u00eda P\u00e9rez se acerc\u00f3 a la mujer mientras se atusaba la larga y poblada ceja derecha y sin ninguna clase de presentaci\u00f3n le dispar\u00f3 una pregunta francamente humeante.<br \/>\n-Se\u00f1ora, re-l\u00e1-te-me qu\u00e9 es lo que estaba haciendo cuando su-ce-di\u00f3 todo, por favor.<br \/>\n-\u00bfQui\u00e9n es usted y por qu\u00e9 habla as\u00ed?<br \/>\n-Se\u00f1ora, soy el el chu-rre-ro cas-ta-\u00f1e-ro ambulante Garc\u00eda P\u00e9rez. Y hablo como todo el mundo o in-clu-so mejor&#8230;<br \/>\n-\u00bfNo, usted arrastra las palabras. \u00bfLe gusta escucharse?<br \/>\n-No arrastro las pa-la-bras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-No arrastro las pa-la-bras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-No arrastro las pa-la-bras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-\u00a1No!<br \/>\n-\u00a1S\u00ed! \u00a1Y para qu\u00e9 quiero yo un chu-rre-ro en este d\u00eda tan a-cia-go. \u00a1D\u00e9-je-me en paz!<br \/>\n-Se\u00f1ora, \u00bfpor qu\u00e9 arrastra las palabras?<br \/>\n-Yo no arrastro las palabras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-Yo no arrastro las palabras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-Yo no arrastro las palabras.<br \/>\n-S\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-Bueno, trataba de imitarle a usted.<br \/>\n-\u00bfImitarme a m\u00ed? Yo no a-rras-tro las palabras.<br \/>\n-Usted s\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-Yo no a-rras-tro las palabras.<br \/>\n-Usted s\u00ed arrastra las palabras.<br \/>\n-Yo no a-rras-tro las palabras.<br \/>\n-Usted s\u00ed arrastra las palabras. \u00a1Bueno, dej\u00e9moslo o no acabaremos nunca. \u00bfQu\u00e9 quiere de m\u00ed, se\u00f1or churrero casta\u00f1ero Garc\u00eda P\u00e9rez?<br \/>\n-Adem\u00e1s de chu-rre-ro y cas-ta-\u00f1e-ro soy detective a-fi-cio-na-do. Y hasta que se presente la fu-er-za- competente yo soy la m\u00e1-xi-ma autoridad. Tengo unos documentos que as\u00ed lo cer-ti-fi-can. Re-l\u00e1-te-me qu\u00e9 es lo que estaba haciendo cuando su-ce-di\u00f3 todo, por favor.<br \/>\n-Estaba con los orgasmos f\u00e1llidos&#8230;<br \/>\n-\u00bfC\u00f3mo di-ce? \u00bfAcaso quiere to-mar-me el pelo, se\u00f1ora?<br \/>\n-No se\u00f1or churrero casta\u00f1ero ambulante Garc\u00eda P\u00e9rez. <i>Una serie de orgasmos f\u00e1llidos<\/i> es la historia de una mujer que a partir del cambio de hora de verano del 2003 empieza a tener una sucesi\u00f3n de eyaculaciones retr\u00f3gradas malogradas no necesariamente concatenadas. Eso le hace sentirse como una especie de isla ef\u00edmera, lo que le lleva a caer en una distimia severa y terminar su Aqu\u00ed y ahora suicid\u00e1ndose con una sobredosis de metilendioxipirovalerona.<br \/>\n-\u00bfEs usted es-cri-to-ra, se\u00f1ora?<br \/>\n-Efectivamente, Garc\u00eda. Quiero decir, se\u00f1or Garc\u00eda P\u00e9rez, churrero casta&#8230;<br \/>\n-Oh, d\u00e9-je-lo ya se\u00f1ora&#8230; \u00bfSe\u00f1ora?<br \/>\n-Me llaman la Marimorena de Somosaguas, pero usted puede llamarme Mari.<br \/>\n-\u00bfMari? Es un bo-ni-to nombre. Pero d\u00ed-ga-me, \u00bfqui\u00e9n es en realidad Ma-ri?<br \/>\n-Yo soy quien soy, de la misma manera que usted es quien es, sobre todo en su casa, cuando nadie le mira. Supongo que la mayor parte de la gente es lo que es cuando hay un tabique de por medio. Estoy convencida de que ni usted, se\u00f1or Garc\u00eda P\u00e9rez, ni esa mayor parte de gente se ha parado nunca a pensar en los sentimientos de las pobres paredes. Y eso es lo que me revienta del g\u00e9nero humano. Una pared es como una madre. A las madres solemos besuquearlas y susurrarles lo much\u00edsimo que las amamos, sin embargo a las paredes, exceptuando alguna que otra mano de pintura ocasional, jam\u00e1s les demostramos nuestra gratitud (eterna pero interesada) por haber ocultado lo que sucede en los otros lados. Y lo que suele suceder en esos otros lados puede resultar sobrecogedor, pero tambi\u00e9n fascinante. No puedo ni siquiera imaginar lo que ser\u00eda la existencia si todos los tabiques del mundo, tanto si son de ladrillo cocido de arcilla, refractario o simplemente de adobe, fueran trasparentes.<br \/>\n-Ejem. Tiene usted ra-z\u00f3n, se\u00f1ora, pero no me ha contestado a por qu\u00e9 la encontraron cerca de un ca-d\u00e1-ver.<br \/>\n-Porque ese cad\u00e1ver, cuando estaba vivo, era mi amante. Y era un magn\u00edfico amante&#8230;<br \/>\n-\u00bfLo mat\u00f3 us-ted?<br \/>\n-Era como un hijo para m\u00ed. S\u00ed ya s\u00e9 que suena obsceno decir que un amante era como un hijo.<br \/>\n-E-fec-ti-va-men-te&#8230;<br \/>\n-A veces mi hijo (s\u00ed ese hijo que no tengo, sobre todo porque odio a los hijos, ya sean adultos o reto\u00f1os) me suplicaba que lo estrangulase. Como no exist\u00eda, no pod\u00eda quitarlo de en medio para siempre, con lo que terminaba pagando mi frustraci\u00f3n e ira con mi marido, que tampoco ha existido nunca. En realidad en mi casa solo existo yo. \u00a1Conmigo es suficiente! No quiero ni pensar lo que ser\u00eda vivir con otra yo o con otra como yo. Le juro por todas las v\u00edboras del g\u00e9nero <i>Vipera<\/i>, que no hay un d\u00eda en que no d\u00e9 gracias a Dios, que por cierto tampoco existe, por no haber engendrado m\u00e1s de una Marimorena de Somosaguas.<br \/>\n-Se-\u00f1o-ra, sus contestaciones me causan tur-ba-ci-\u00f3n.<br \/>\n-\u00a1Es tan extra\u00f1o!<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 es tan ex-tra-\u00f1o, se\u00f1ora?<br \/>\n-Hace apenas unos miles de segundos me encontraba pensando en el aspecto misterioso del personaje protagonista de mi cuento <i>Ur\u00f3boros y pescadillas<\/i> y ahora me encuentro frente a usted pensando en troqueles de rebordeado. Es incre\u00edble la extensi\u00f3n ut\u00f3pica que ese \u00f3rgano tan complejo (que en ocasiones llega a pesar hasta un kilo y medio) puede recorrer en un determinado lapso de tiempo. Efectivamente, me refiero al cerebro.<br \/>\n-Se\u00f1ora no la com-pren-do, pero est\u00e1 usted de-te-ni-da. Pronto llegar\u00e1 el sargento Ci-rue-lo y se la llevar\u00e1 al cu-ar-te-li-llo. Pero antes de que eso su-ce-da, perm\u00edtame decirle que es usted una mag-n\u00ed-fi-ca hembra y que en una ocasi\u00f3n di-fe-ren-te yo me habr\u00eda ena&#8230;<br \/>\n-\u00bfSabe, se\u00f1or churrero casta\u00f1ero ambulante y detective aficionado Garc\u00eda P\u00e9rez?<br \/>\n-D\u00ed-ga-me, se\u00f1ora&#8230;<br \/>\n-Cuando llegue el sargento Ciruelo, d\u00edgale de mi parte que acabo de decidir que no voy a volver a dar la patita nunca m\u00e1s a nadie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>William Blake. The ghost of a flea (1820) Los casos de El churrero casta\u00f1ero ambulante Garc\u00eda P\u00e9rez: La marimorena de Somosaguas. 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