{"id":1598,"date":"2018-05-15T07:20:00","date_gmt":"2018-05-15T07:20:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:33:26","modified_gmt":"2022-06-30T11:33:26","slug":"email-del-15-de-mayo-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2018\/05\/15\/email-del-15-de-mayo-2018\/","title":{"rendered":"Email del 15 de mayo 2018"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/3.bp.blogspot.com\/-y81MaN8SEZA\/WvqHCilPCKI\/AAAAAAAAY_Y\/TNUuuzJfiOMq-c-XljRExwGZ5zmTbWSaACLcBGAs\/s1600\/still-life-french-novels-and-rose.jpg%2521PinterestSmall.jpg?ssl=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" data-original-height=\"172\" data-original-width=\"210\" height=\"327\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/still-life-french-novels-and-rose.jpg2521PinterestSmall.jpg?resize=400%2C327&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-1599\" width=\"400\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: xx-small;\">Vincent van Gogh. Still life &#8211; <i>French novels and rose <\/i>(1888)<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\nAmiga:<\/p>\n<p>Estoy escribiendo cinco versiones de una misma novela que, b\u00e1sicamente, trata sobre apariciones monstruosas, ventanas de madera y degeneraci\u00f3n cauc\u00e1sica. En realidad el argumento es el mismo, lo \u00fanico que cambia es la construcci\u00f3n y el n\u00famero de desatinos. Cuando la termine pienso publicar las cinco en un mismo volumen que ir\u00e1 acompa\u00f1ado de un carrito met\u00e1lico para poder transportarlos y de un desodorante, puede que Fa o quiz\u00e1 Axe. Te dejo los cinco primeros p\u00e1rrafos del primer cap\u00edtulo de cada uno de los cinco libros. Me gustar\u00eda mucho que me dijeras cu\u00e1l te ha gustado m\u00e1s, cu\u00e1l te ha gustado menos, cu\u00e1l te ha dado ganas de vomitar y cu\u00e1l crees que con toda probabilidad pasar\u00e1 a la \u00abhistoria de la infamia\u00bb. Ya puestos, tambi\u00e9n me gustar\u00eda que me dijeses qu\u00e9 pantal\u00f3n debo ponerme hoy y por qu\u00e9 raz\u00f3n no debo esnifar m\u00e1s sildenafilo machacado.<\/p>\n<p>Primera versi\u00f3n:<br \/>\nCreo que eran cerca de las cuatro de la noche cuando me acerqu\u00e9 a la ventana. Entonces la vi. Se mov\u00eda de una forma extra\u00f1a, muy similar a como lo har\u00eda una anciana de 347 a\u00f1os que padeciera sarcoma del tejido blando y a la que le faltara una pierna. Al principio cre\u00ed que estaba imitando a la bisabuela de Jackie Chan, pero al enfocar el cristalino bien fui capaz de ver su rostro, que en esos momentos me pareci\u00f3 similar al de una serpiente de cascabel de Valladolid (Crotalus vallisoletanus).<\/p>\n<p>Segunda versi\u00f3n:<br \/>\nCreo que eran cerca de las dos del mediod\u00eda cuando me asom\u00e9 a la ventana de la cocina. Entonces divis\u00e9 una serie de desplazamientos extra\u00f1os al otro lado. Dichos movimientos me recordaron al trote de un semidi\u00f3s cuando baja a la tierra para fulminar a cualquier primog\u00e9nito que no est\u00e9 debidamente circuncidado. Durante siete minutos con nueve segundos estuve tratando de dilucidar si todo lo que ve\u00eda era real o fruto de la mistela de <i>Mercadona<\/i>, que es la m\u00e1s barata del mercado. Cuando llegu\u00e9 a una conclusi\u00f3n, el movimiento de la \u00abcosa\u00bb se hab\u00eda transformado en un pasodoble y enseguida supe que en realidad no estaba en casa, sino en los lavabos de un tablao flamenco.<\/p>\n<p>Tercera versi\u00f3n:<br \/>\nCreo que eran las once de la noche, porque a esas horas siempre me duele el segundo metacarpiano de la mano derecha y la quinta falange distal de la mano izquierda. Hace a\u00f1os me los mordi\u00f3 una vaca mientras trataba de hacerle una foto er\u00f3tica y desde entonces se han convertido en mi reloj nocturno particular. Cuando llegu\u00e9 a la ventana ya eran las once y uno, porque tardo justo un minuto en desplazarme de la salita&nbsp; al comedor. Cuando abr\u00ed la ventana pude ver a un monstruo de color verde cuyas patas verdes no eran tan verdes como su cabeza. Ten\u00eda una cola verde que terminaba en punta y su lengua verde era tan repugnante como el glande rosado de un perro grande.<\/p>\n<p>Cuarta versi\u00f3n:<br \/>\nCreo que no era ni la una cuando son\u00f3 el timbre de la puerta. Cuando abr\u00ed entr\u00f3 corriendo y completamente asustada Faustina Vazquez Somoza, mi vecina de origen colombiano. Faustina padece artrosis de cadera y cierta miopat\u00eda metab\u00f3lica que le impide caminar a mas de 0.00000001 por hora. Sin embargo se introdujo a tal velocidad que mi hermoso bigote <i>Chevron<\/i> acab\u00f3 encima del televisor <i>Telefunken<\/i>. Cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 es lo que le suced\u00eda solo pudo santiguarse, orinarse, abotagarse, amoratarse, enzurronarse, ensimismarse y enroscarse. Al tratar de desenroscarla, su menudo cuerpo se transform\u00f3 en una especie de gancho abierto de quijada, mientras sus huesudas manos se\u00f1alaban a la ventana. Cuando me acerqu\u00e9 y la abr\u00ed, pude ver una sombra gris que se deslizaba de derecha a izquierda, mientras de lo que parec\u00eda una boca infernal, sal\u00edan guirnaldas sat\u00e1nicas que cuando tocaban el suelo se convert\u00edan en sapos con forma de bizcochos ligeros y que exhalaban un sonido m\u00e1s parecido al que emitir\u00eda un hongo mucilaginoso que al de un batracio.<\/p>\n<p>Quinta versi\u00f3n:<br \/>\nCreo que eran las siete porque siempre que miro el reloj del comedor son las siete, seguramente porque est\u00e1 roto desde julio de 1963. Ese d\u00eda mi madre se lo tir\u00f3 a la cabeza a mi padre por haber intentado bajarle las bragas mientras fregaba unas sartenes antiadherentes y un taz\u00f3n semiesf\u00e9rico con asas. Mi madre odiaba que mi padre le metiera mano cuando fregaba, pero a mi padre eso le pon\u00eda a cien y siempre que pod\u00eda intentaba llevarla al catre cuando se acercaba a la pila de m\u00e1rmol. Despu\u00e9s de recibir una sonora bofetada y el relojazo en la cara, mi padre se dirigi\u00f3 a la ventana a fumarse un cigarrillo para tranquilizar a su ego machista y, de acuerdo con sus memorias, le pareci\u00f3 ver en la acera de enfrente un trozo de la acera de debajo. Asom\u00f3 la cabeza para intentar ver la acera de debajo y vio la acera de enfrente junto con trozos de la acera de debajo y fragmentos desprendidos de otra acera, seguramente la de la calle Coontraalmirate Mistral que est\u00e1 sita a 237 metros de cualquier otra acera.<\/p>\n<p>Es posible que cuando termine las cinco versiones escriba una rumba para una amiga. Repito, solo es posible. Nadie conoce el futuro. Yo conozco el pasado porque me lo han contado en numerosas ocasiones, pero el futuro, amiga m\u00eda, es otra cosa. Lo \u00fanico que s\u00e9 es que mi futuro est\u00e1 por venir, pues si no estuviera por venir, claramente no ser\u00eda futuro. No conozco a ning\u00fan futuro que haya pasado. Ni ning\u00fan pasado que est\u00e9 por llegar. Algunos creen que el pasado es pr\u00e1cticamente una mentira y por esa raz\u00f3n conf\u00edan en el futuro y en la bono-loto, pero yo creo que no existe el futuro, ni siquiera el pasado y que todo lo que fue y ser\u00e1 no es m\u00e1s que una cena que me ha sentado fatal. Por eso cuando termine las cinco versiones y la rumba me har\u00e9 trapicheador de bicarbonato s\u00f3dico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vincent van Gogh. Still life &#8211; French novels and rose (1888) Amiga: Estoy escribiendo cinco versiones de una misma novela que, b\u00e1sicamente, trata sobre apariciones monstruosas, ventanas de madera y degeneraci\u00f3n cauc\u00e1sica. En realidad el argumento es el mismo, lo \u00fanico que cambia es la construcci\u00f3n y el n\u00famero de desatinos. 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