{"id":1772,"date":"2017-10-20T16:19:00","date_gmt":"2017-10-20T16:19:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:34:24","modified_gmt":"2022-06-30T11:34:24","slug":"email-del-20-de-octubre-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2017\/10\/20\/email-del-20-de-octubre-2017\/","title":{"rendered":"Email del 20 de octubre 2017"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/4.bp.blogspot.com\/-5vHxzLEnIoM\/Weohiv9vJXI\/AAAAAAAASPE\/99ZukeVQuf4n0CYLzSorfXGVOEm3OjojQCLcBGAs\/s1600\/the-dreaming-1892.jpg?ssl=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" data-original-height=\"442\" data-original-width=\"768\" height=\"230\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/the-dreaming-1892.jpg?resize=400%2C230&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-1773\" width=\"400\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: xx-small;\">Paul Gauguin. <i>The dreaming <\/i>(1892)<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\nLas sensaciones inmanentes se agravan durante la vigilia. Mientras duermo, sue\u00f1o. Y al so\u00f1ar los sentidos fabrican representaciones de dudosa calidad existencial. No son reales, pero tienen la cualidad de emocionar cuando las recordamos despiertos y l\u00facidos. Pero no solo son capaces de conmovernos o estremecer cada cent\u00edmetro de nuestra carne, nuestra piel, m\u00fasculos o tendones sino que, en numerosas ocasiones, se convierten en nuestro asenso m\u00e1s directo a la representaci\u00f3n de una o varias falacias bellamente trabajadas. Al igual que los recuerdos, los sue\u00f1os se desbordan en la memoria. Y mientras rebosan se moldean, se transforman al gusto de cada emisor, que no es m\u00e1s que un consumidor. Un cliente de mentiras dise\u00f1adas a la carta. Un consumidor de alteraciones adulteradas que al igual que un heroin\u00f3mano, necesita sentirse muerto mientras vive. Pero mientras el adicto a los opi\u00e1ceos ha decidido acabar con todo de la manera m\u00e1s lenta y dolorosa, el necesitador emocional, sensitivo o, como quiera que pueda ser denominado este tipo de sujetos, intentar\u00e1 por todos los medios a su alcance convencer al resto de que lo \u00fanico que le importa verdaderamente en esta vida es vivir eternamente. \u00a1Malditos imb\u00e9ciles! \u00bfNo se dan cuenta de que cada una de las contradicciones que anidan y malviven en sus interiores son como esos malditos entimemas que no tienen silogismos a los que aferrarse?<\/p>\n<p>Yo soy yo. Por lo menos as\u00ed era antes de dedicar mis horas a meditar en lo que acabar\u00e9 convirti\u00e9ndome si sigo creyendo realmente que siempre ser\u00e9 yo. Yo soy yo, pero no fui yo, sino algo parecido a un yo subordinado a voluntades externas. Pero, aunque puedo llegar a saber c\u00f3mo es mi yo actual y c\u00f3mo pudo ser mi yo anterior, carezco de la inteligencia pragm\u00e1tica y clarividente que me permita dibujar las sombras y las luces del yo que todav\u00eda no ha sido. Y que puede que nunca exista. Porque aunque dentro de un segundo mi yo actual permita graciosamente paso al yo futuro, nunca dejar\u00e1 de permanecer en este Ahora inmediato. Somos Ahora. \u00a1Mierda, somos ahora! Nunca seremos ayer ni ma\u00f1ana. Nunca podremos ser diferentes. Quiz\u00e1 seamos capaces de enga\u00f1ar a nuestras percepciones.<\/p>\n<p>\nMi padre est\u00e1 convencido de que siempre ser\u00e9 el mismo gilipollas. Mi madre cree que mi alopecia es debida a mi man\u00eda de pensar tanto (y a mi mal car\u00e1cter). Mis hermanos se r\u00eden de sus gracias mientras me dan palmaditas en la espalda. Mi t\u00eda, la hermana de mi padre, est\u00e1 muerta, pero a\u00fan as\u00ed estoy seguro de que piensa que soy mi propio enemigo. \u00bfPiensa eso? Me importa un carajo que un cad\u00e1ver posea la facultad de pensar, pero si esa jodida cree que por el mero hecho de dictar sentencias de ultratumba va a hacer que mis opiniones sobre ella cambien, lo tiene bastante complicado. Yo sigo siendo yo. Sin las circunstancias. Con ellas solo soy un ni\u00f1ito que gime. Yo soy yo. Podr\u00eda ser t\u00fa, \u00e9l o alguno de vosotros, aunque entonces todo ser\u00eda una inmensa y agobiante mierda y tendr\u00eda que asesinarme. Y morir es superdoloroso. Y no es que siendo el yo -inefable e inevitable- de siempre sea el paradigma de la felicidad extasiante, es que si tuviera que ser vosotros, tendr\u00eda que prepararme. Pero, \u00bfqui\u00e9n puede estar preparado para ser vosotros? Ni siquiera vosotros.<\/p>\n<p>ORACI\u00d3N<\/p>\n<p>\u00a1Tengo arrugas en la camiseta de algod\u00f3n!<br \/>\n(Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or).<br \/>\n-\u00a1Tengo arrugas en el coraz\u00f3n!<br \/>\n(Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or).<br \/>\n-\u00a1Tengo arrugas en los test\u00edculos. Y os aseguro que son mis test\u00edculos, no los de Jehov\u00e1!<br \/>\n(Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or).<br \/>\n-\u00a1Tengo arrugas en las arrugas!<br \/>\n(Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or).<\/p>\n<p>-\u00a1Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or!<br \/>\n(\u00bfPor las arrugas? \u00bfPor las arrugas en la camiseta de algod\u00f3n?)<br \/>\n-\u00a1Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or!<br \/>\n(\u00bfPor tener arrugas en el coraz\u00f3n?)<br \/>\n-\u00a1Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or!<br \/>\n(\u00bfPor tener arrugas en los test\u00edculos? \u00bfAunque no sean los test\u00edculos de Jehov\u00e1?)<br \/>\n-\u00a1Oh, perd\u00f3nanos se\u00f1or!<br \/>\n(\u00bfPor tener arrugas sobre arrugas?)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paul Gauguin. The dreaming (1892) Las sensaciones inmanentes se agravan durante la vigilia. Mientras duermo, sue\u00f1o. Y al so\u00f1ar los sentidos fabrican representaciones de dudosa calidad existencial. No son reales, pero tienen la cualidad de emocionar cuando las recordamos despiertos y l\u00facidos. 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