{"id":2742,"date":"2012-05-27T15:29:00","date_gmt":"2012-05-27T15:29:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:40:02","modified_gmt":"2022-06-30T11:40:02","slug":"email-del-25-de-mayo-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2012\/05\/27\/email-del-25-de-mayo-2012\/","title":{"rendered":"Email del 27 de mayo 2012"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/suzanneValadon-the-blue-room-1923.jpg?ssl=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/suzanneValadon-the-blue-room-1923.jpg?resize=400%2C302&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-2743\" height=\"302\" width=\"400\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: xx-small;\">Suzanne Valadon, <i>La chambre bleue.<\/i> 1923<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\nQuerida amiga:<\/p>\n<p>Esta es la historia de Goyo P\u00e9rez, el famoso secuestrador de ceniceros que aterroriz\u00f3 mi ciudad hace ahora 35 a\u00f1os. Algunos todav\u00eda lo recordar\u00e1n, sobre todo los que tuvieron que apagar sus colillas en un plato de postre o en una baldosa.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 un d\u00eda lluvioso. Lo recuerdo como si fuera ahora. Yo viv\u00eda con mis padres, pues a\u00fan era un ni\u00f1ato consentido. Recuerdo los gritos de agon\u00eda de mi vecina Alfonsa, ech\u00e1ndole la culpa a Nicasio, su marido-victima:<\/p>\n<p>ALFONSA: Nicasio, malparido \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el cenicero que me regal\u00f3 tu abuela el d\u00eda de nuestra boda?<br \/>\nNICASIO: Palomita, yo qu\u00e9 s\u00e9. Sabes que no fumo. \u00bfPara qu\u00e9 quiero un cenicero?<br \/>\nALFONSA: Seguro que lo has empe\u00f1ado. Dime ahora mismo cu\u00e1nto te han dado&#8230;<br \/>\nNICASIO: Barrilita m\u00eda, te juro por tu madre, que en gloria est\u00e9, que yo no lo he cogido.<br \/>\nALFONSA: Nunca deb\u00ed casarme contigo, maldito mentiroso. Te veo en la cara que mientes&#8230;<br \/>\nNICASIO: \u00bfHas mirado en el bolsillo de tu bata?<\/p>\n<p>La cosa no fue a m\u00e1s y el d\u00eda lleg\u00f3 a su fin, como sucede con casi todos los d\u00edas. Alfonsa se quej\u00f3 un par de veces por la noche y la nueva jornada empez\u00f3 radiante, con un cielo tan despejado que incluso hac\u00eda da\u00f1o a la vista. No fue hasta el mediod\u00eda cuando el cartero reparti\u00f3 la correspondencia y volv\u00ed a escuchar la potente voz de esa especie de hipop\u00f3tama maldiciendo a diestro y siniestro:<\/p>\n<p>ALFONSA: Nicasio, han secuestrado a mi cenicero. Mira, lee, lo pone aqu\u00ed. Acabo de recibir esta carta.<br \/>\nNICASIO: \u00bfSecuestrado un cenicero? \u00bfSeguro que no has vuelto a beber lej\u00eda?<br \/>\nALFONSA: Han secuestrado a mi cenicero. Han secuestrado a Lucerito.<br \/>\nNICASIO: \u00bfLucerito? A ver, l\u00e9eme lo que pone.<br \/>\nALFONSA: \u00abMantengo secuestrado a su cenicero de cristal con incrustaciones de pl\u00e1stico en los bordes. Si quiere volver a verlo entero siga mis \u00f3rdenes sin llamar a la polic\u00eda. Esta noche, a las 11 en punto me pondr\u00e9 en contacto con ustedes. No jueguen conmigo, soy peligroso e irascible. Firmado: el secuestrador de ceniceros\u00bb.<br \/>\nNICASIO: \u00bfHan secuestrado a tu cenicero Lucerito?<br \/>\nALFONSA: Pareces imb\u00e9cil, Nicasio. \u00bfNo sabes decir otra cosa?<br \/>\nNICASIO: Pobre Lucerito&#8230;<\/p>\n<p>Decir que Alfonsa se encontraba pr\u00f3xima a un ataque de nervios es decir poco. Incluso mi madre tuvo que prepararle unas cuantas tilas mientras la consolaba dici\u00e9ndole que fumar era un h\u00e1bito despreciable y asesino pero que de todas formas deb\u00eda mantener la esperanza y creer en el alt\u00edsimo y sus milagros. Sobre las 11, una llamada telef\u00f3nica rompi\u00f3 de cuajo la incertidumbre:<\/p>\n<p>SECUESTRADOR: Soy el que retiene a su cenicero favorito.<br \/>\nALFONSA: No es mi cenicero favorito, es mi \u00fanico cenicero, sabandija ladrona.<br \/>\nSECUESTRADOR; Si quiere volver a verlo vivo, no vuelva a faltarme al respeto.<br \/>\nALFONSA: \u00bfC\u00f3mo se encuentra?<br \/>\nSECUESTRADDOR: Yo me encuentro muy bien, gracias pero el&#8230;<br \/>\nALFONSA: Me importa un ovario c\u00f3mo se encuentre usted, especie de chorizo repugnante. \u00bfC\u00f3mo se encuentra Lucerito?<br \/>\nSECUESTRADOR: \u00bfLucerito?<br \/>\nALFONSA: Lucerito, mi cenicero&#8230;<br \/>\nSECUESTRADOR: Ah, \u00bfSe llama Lucerito?<br \/>\nNICASIO: Alfonsaaaa&#8230; \u00bfD\u00f3nde has puesto mis calzoncillos?<br \/>\nALFONSA: Iros a fre\u00edr esp\u00e1rragos t\u00fa y tus malditos calzoncillos.<br \/>\nSECUESTRADOR: \u00bfC\u00f3mo dice?<br \/>\nALFONSA: No es a usted, se lo dec\u00eda a mi marido&#8230;.<br \/>\nNICASIO: Necesito cambiarme de calzoncillos&#8230;<br \/>\nALFONSA: \u00bfQu\u00e9 quiere usted de m\u00ed?<br \/>\nNICASIO: Quiero mis calzoncillos&#8230;<br \/>\nALFONSA: C\u00e1llate ya, est\u00fapido papanatas, intento que no maten a Lucerito.<br \/>\nSECUESTRADOR: \u00bfSigue hablando con su marido?<br \/>\nALFONSA: Si, D\u00edgame&#8230; \u00bfQu\u00e9 quiere de m\u00ed? \u00bfSexo?<br \/>\nSECUESTRADOR: Por Dios, se\u00f1ora, usted no es mi tipo&#8230;<br \/>\nALFONSA: \u00bfC\u00f3mo se encuentra Lucerito?<br \/>\nSECUESTRADOR: Lucerito se encuentra bien. En estos momentos est\u00e1 en la pila, a remojo, pues daba asco verlo \u00bfEs que no lo limpiaba nunca?<br \/>\nALFONSA: \u00bfQu\u00e9 quiere de mi? Devu\u00e9lvamelo, se lo imploro&#8230;<br \/>\nSECUESTRADOR: Si quiere volver a apagar un cigarrillo en su superficie, siga al pie de la letra mis \u00f3rdenes&#8230;<br \/>\nALFONSA: Le escucho.<br \/>\nNICASIO: Si no me das ahora mismo mis calzoncillos limpios soy capaz de bajar a la calle desnudo.<br \/>\nALFONSA: Hazlo y te detendr\u00e1n&#8230;<br \/>\nSECUESTRADOR: Deposite ma\u00f1ana a las 10 en punto 30.000 pesetas dentro de un sobre en el buz\u00f3n que se encuentra frente a la mercer\u00eda Paquita. Si todo sale bien y tengo en mi poder el dinero sin contratiempos, usted volver\u00e1 a tener a Lucecito antes de la noche.<br \/>\nALFONSA: Lucerito. Es Lucerito, no Lucecito.<br \/>\nSECUESTRADOR: Perdone. Quer\u00eda decir Lucerito.<br \/>\nNICASIO: He encontrado mis calzoncillos, pero est\u00e1n sin lavar. No puedo pon\u00e9rmelos en este estado. Eres una puta vaga&#8230;<br \/>\nALFONSA: \u00bfQuieres que te diga lo que puedes hacer con tus malditos calzoncillos?<br \/>\nSECUESTRADOR: No hace falta que le repita lo que puede pasar si no cumple mis instrucciones o avisa a la poli&#8230;.<\/p>\n<p>Alfonsa era una fumadora empedernida y adem\u00e1s estaba enamorada de su cenicero, por lo que satisfizo las exigencias del secuestrador y este devolvi\u00f3 a Lucerito a su due\u00f1a, para regocijo de ambos y pesar de Nicasio, que a esas alturas a\u00fan no se hab\u00eda puesto unos calzoncillos decentes. Pasaron unos cuantos d\u00edas y un lunes por la ma\u00f1ana, mientras esperaba que mi padre me diera mi paga semanal de 500 pesetas, me entretuve leyendo el peri\u00f3dico y no pude dar cr\u00e9dito a mis ojos cuando en la primera p\u00e1gina a modo de titular pude leer:<\/p>\n<p>\u00abAumenta el secuestro de ceniceros en Valencia. Sus autores buscan conseguir grandes cantidades de dinero de una forma r\u00e1pida y f\u00e1cil. Las v\u00edctimas pagan de forma r\u00e1pida a los delincuentes y optan por no denunciar los hechos ante la polic\u00eda. Son delitos ocultos, apenas se denuncian porque m\u00e1s del 70% de los secuestros de ceniceros que se producen en nuestra provincia se dan entre las clases medias o bajas. Las Fuerzas de Seguridad destacan dos modelos de v\u00edctimas: amas de casa y fumadores empedernidos.\u00bb<\/p>\n<p>Mientras le\u00eda la noticia no pod\u00eda dejar de pensar en lo afortunado que era, pues como s\u00f3lo ten\u00eda 15 a\u00f1os, todav\u00eda no estaba en edad de fumar. Y aunque pudiera hacerlo, en mi casa ser\u00eda imposible; mi padre odiaba el humo y mi madre odiaba a quien lo produce. Cuando acab\u00e9 de leer la ins\u00f3lita informaci\u00f3n, dobl\u00e9 el diario por la mitad y me prepar\u00e9 un Martini dry, aprovechando que mis progenitores estaban en la fiesta que Alfonsa hab\u00eda preparado para recibir a Lucerito y que se prolongaba ya 2 jornadas.<\/p>\n<p>El resto ya es historia. A Goyo lo cogieron con las manos en la masa, o quiz\u00e1 deber\u00eda decir con las manos en los ceniceros y le cay\u00f3 una buena condena. Al final qued\u00f3 en libertad a los 3 a\u00f1os por buen comportamiento y reh\u00edzo su vida como buhonero. Falleci\u00f3 a la edad de 87 a\u00f1os en 1998, v\u00edctima de un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n no sin antes escribir su biograf\u00eda titulada \u00bb El arte de la inocencia\u00bb, publicada en el 2002 por la editorial \u00abKamasutra\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Suzanne Valadon, La chambre bleue. 1923 Querida amiga: Esta es la historia de Goyo P\u00e9rez, el famoso secuestrador de ceniceros que aterroriz\u00f3 mi ciudad hace ahora 35 a\u00f1os. Algunos todav\u00eda lo recordar\u00e1n, sobre todo los que tuvieron que apagar sus colillas en un plato de postre o en una baldosa. Todo empez\u00f3 un d\u00eda lluvioso. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2743,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2742","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/suzanneValadon-the-blue-room-1923.jpg?fit=1056%2C800&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2742"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2742\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}