{"id":2864,"date":"2012-01-11T23:22:00","date_gmt":"2012-01-11T23:22:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:40:38","modified_gmt":"2022-06-30T11:40:38","slug":"email-del-12-de-enero-2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2012\/01\/11\/email-del-12-de-enero-2011\/","title":{"rendered":"Email del 12 de enero 2012"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-bjW7yLOVsZM\/Tw23c4Nne6I\/AAAAAAAAFLk\/TrPeNT-jLBA\/s1600\/HenriWallisthedeathofChatterton1856.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"270\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/HenriWallisthedeathofChatterton1856.jpg?resize=400%2C270&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-2865\" width=\"400\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: Helvetica; font-size: xx-small;\">Henri Wallis, <i>\u00abThe death of Chatterton\u00bb<\/i> (1856)<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\nQuerida amiga:<\/p>\n<p>Mientras paseaba contemplando el mundo, una hoja se ha pegado a mi zapato y he andado arrastr\u00e1ndola durante cerca de medio kilometro. Al final, y por puro aburrimiento, me he agachado para despegarla y despu\u00e9s de leer la primera l\u00ednea no he podido apartar la vista de ella. Te la transcribo en su totalidad:<\/p>\n<p>\n<i>Querido hermano:<\/p>\n<p>\nComo me conoces desde hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y sabes exactamente qu\u00e9 pienso de este suplicio que algunos eufem\u00edsticamente llaman \u00abexistencia\u00bb, no te sorprender\u00e1s demasiado ante la nueva y esplendorosa opci\u00f3n que se dibuja en mi futuro: el suicidio. S\u00ed, ya s\u00e9 que esto no es nuevo para ti, pues no es la primera vez que lo intento, todos nos acordamos de la ultima; desde luego no fue buena idea acabar con mis sufrimientos an\u00edmicos bebiendo barro arcilloso y comiendo bocadillos de lutita, pero por lo menos os echasteis unas risas mientras el cirujano jefe y su s\u00e9quito de enfermeras viejas y feas me limpiaban el est\u00f3mago con un martillo hidr\u00e1ulico. Esta vez es diferente, pues voy a intentarlo a lo grande y te aseguro que se me recordar\u00e1 durante siglos, pero no pienso describirte cual es la forma de auto asesinato que he dise\u00f1ado hasta los \u00faltimos p\u00e1rrafos de esta carta. As\u00ed te obligo a leerla hasta el final.<\/p>\n<p>Desde la \u00faltima vez que nos vimos y compartimos un caf\u00e9 en mi deprimente y decr\u00e9pita cocina ya han pasado cerca de dos a\u00f1os y en este tiempo me han sucedido un mont\u00f3n de cosas, algunas buenas, no te voy a mentir, pero la mayor parte de ellas realmente horrorosas y perfectamente olvidables. En enero del a\u00f1o pasado me enamor\u00e9 de una chica. Bueno, la verdad es que ella acababa de cumplir los sesenta pero s\u00f3lo aparentaba sesenta y cuatro; como te dec\u00eda, me enamore de Gabi, diminutivo de Gabriela, que es c\u00f3mo me obligaba a llamarla aunque su verdadero nombre era Vicenta. La relaci\u00f3n funcion\u00f3 estupendamente hasta el catorce de febrero del mismo a\u00f1o, el funesto y fat\u00eddico d\u00eda en que la descubr\u00ed haciendo un trio con un ni\u00f1ato que dif\u00edcilmente rozar\u00eda la mayor\u00eda de edad y su perro pastor alem\u00e1n blanco con serios problemas de displasia, por lo menos eso se me antoj\u00f3 al ver c\u00f3mo mov\u00eda la pelvis mientras intentaba penetrar lo que hasta ese momento cre\u00eda que penetraba s\u00f3lo yo. Como comprender\u00e1s, despu\u00e9s de semejante visi\u00f3n mi primer impulso fue pegar fuego a la cama y contemplar como ard\u00edan los tres, pero r\u00e1pidamente me tranquilic\u00e9 y el trio paso a ser un cuarteto&#8230; y no de cuerda precisamente. Aunque despu\u00e9s de aquella experiencia volvimos a vernos en algunas ocasiones, nuestro amor vol\u00f3 por la ventana en el mismo momento en que el can marc\u00f3 mi pierna como suelen hacerlo los canes, orinando.<\/p>\n<p>No pasaron ni dos meses desde aquel suceso cuando conoc\u00ed en una mercer\u00eda a Dolores. Yo intentaba comprarme unos leggings para utilizarlos en un atraco que no tuvo lugar, cuando unos ojos de color azabache me miraron tan fijamente que no pude reprimir un estornudo que hizo salir disparado mi peluqu\u00edn. En el mismo momento en que ella amablemente se agach\u00f3 para recogerlo, surgi\u00f3 el amor en mi coraz\u00f3n y, envalentonado por los cinco carajillos que me hab\u00eda tomado s\u00f3lo una hora antes, la invit\u00e9 a tomar un zumo de tomate. Como no hab\u00eda m\u00e1s que baretos de viejos alrededor, entramos en uno que se llamaba \u00abBar Quillo\u00bb, nos sentamos y empec\u00e9 a escuchar su historia (pues a ciertas alturas de la vida, todos tenemos una). Acababa de separarse de su marido despu\u00e9s de un matrimonio de treinta a\u00f1os, tenia dos hijos normales y uno anormal, dos gatos siameses, uno con rabo y otro sin \u00e9l y una carpa roja que sufr\u00eda esquizofrenia, pues escuchaba voces de un barbo que la obligaba a meterse una aleta por la cloaca. No puedo expresarte lo feliz que me sent\u00ed ese dichoso d\u00eda y el siguiente, que son los \u00fanicos que dur\u00f3 nuestra historia de amor. A\u00fan lo recuerdo. Fue un s\u00e1bado cuando me telefone\u00f3 para decirme que estaba enamorada del presidente del club de fans de Pimpinela y que pretend\u00eda fugarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>Llor\u00e9, supliqu\u00e9, me arrodill\u00e9, pero no sirvi\u00f3 para nada. Esa misma tarde intent\u00e9 matarme inyect\u00e1ndome en vena 10 cc de cocido murciano (de pavas y pelota), pero aparte de un ligero ardor en las varices no me sucedi\u00f3 gran cosa. Y como tras un gran fracaso se supone que la vida debe continuar, intent\u00e9 seguir rodando y no me fue del todo mal hasta el d\u00eda despu\u00e9s de navidad, cuando cant\u00e9 bingo acumulado al mismo tiempo que catorce jugadores m\u00e1s, por lo que el premio en met\u00e1lico no fue todo lo maravilloso que cab\u00eda esperar aunque en ese momento pens\u00e9 que me servir\u00eda para tapar unos cuantos agujeros. No tap\u00e9 ning\u00fan agujero, ni siquiera un intersticio, pues al salir me atracaron tres gitanos acompa\u00f1ados de una navaja de grandes dimensiones y un burro -s\u00ed, de los de cuatro patas- al que llamaban Gualtrapa Garloch\u00edn y con el que escaparon al trote con mi dinero. Desde entonces no he levantado cabeza y he suplido la carencia emocional con prostitutas colombianas -que son m\u00e1s baratas- y la econ\u00f3mica ejerciendo de asaltador gerontof\u00edlico a la salida de las cajas de ahorros. De esta forma he podido subsistir hasta ayer, que fu\u00e9 el d\u00eda en que decid\u00ed suicidarme como forma de supervivencia ante la vida. <\/p>\n<p>Tal y como te promet\u00ed en un p\u00e1rrafo anterior, voy a contarte la forma salvaje de suicidio que he dise\u00f1ado y que escribir\u00e1 mi nombre con caracteres de oro en todas las enciclopedias mundiales: voy a untarme con Loctite Super glue las manos para despu\u00e9s pegarlas sobre la barriga de un tipo gordo y calvo -que ya he elegido y que es famoso por su poca paciencia y extrema crueldad- mientras le cuento a qu\u00e9 me recuerda su tripa, para qu\u00e9 utilizar\u00edan las moscas su calva y le repito las veces que me he acostado con su madre cuando abandona el tacatac para cambiarse de pa\u00f1al. <\/p>\n<p>Como seguramente esta es la \u00faltima vez que me pongo en contacto contigo, no quiero dejar de contarte algo que he ocultado durante d\u00e9cadas y que seguramente, de conocerlo, hubiera hecho que tu vida no fuera tan feliz y religiosamente pr\u00f3spera como lo ha sido desde que te independizaste. \u00bfTe acuerdas de Jos\u00e9, el p\u00e1rroco del pueblo al que venerabas? Bueno, pues fue \u00e9l y no el ratoncito P\u00e9rez el que te chup\u00f3 la pirindola el d\u00eda que cumpliste nueve a\u00f1itos.<\/p>\n<p>\nTe quiere,<\/p>\n<p>Tu hermano.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Henri Wallis, \u00abThe death of Chatterton\u00bb (1856) Querida amiga: Mientras paseaba contemplando el mundo, una hoja se ha pegado a mi zapato y he andado arrastr\u00e1ndola durante cerca de medio kilometro. 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