{"id":3844,"date":"2023-01-26T09:29:59","date_gmt":"2023-01-26T09:29:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/?p=3844"},"modified":"2023-01-26T20:24:48","modified_gmt":"2023-01-26T20:24:48","slug":"email-del-26-de-enero-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2023\/01\/26\/email-del-26-de-enero-2023\/","title":{"rendered":"Email del 26 de enero 2023"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-afd0ba2e wp-block-columns-is-layout-flex\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-medium\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"321\" height=\"400\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1930-Suicide-at-Dawn.jpg?resize=321%2C400&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3845\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1930-Suicide-at-Dawn.jpg?resize=321%2C400&amp;ssl=1 321w, https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1930-Suicide-at-Dawn.jpg?w=513&amp;ssl=1 513w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Victor Brauner. <em>Suicide at dawn<\/em> (1930)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1-Etnia.<\/strong><br>Cada d\u00eda se hacen m\u00e1s de 7000 llamadas por medio del tam-tam en la tribu sudafricana de los Ushasha. De ese centenar, un poco menos de la cuarta parte comunican y los emisores tienen que volver a golpear los tambores una o dos veces m\u00e1s para poder conversar con los receptores. Por supuesto, algunas de esas llamadas son equivocaciones y muchos de los que las reciben suelen enviar a la cueva negra a los que las hacen. La cueva negra es uno de los insultos m\u00e1s horribles que un ushash\u00e9s puede gritar a otro y solo se permite enviar a ese lugar a alguien si despu\u00e9s del improperio se sacrifica una vaca, tres ovejas o nueve <em>zumlans<\/em> (una especie de ratoncillo zambullidor que siempre est\u00e1 enfadado) a Mandiana, la diosa de los denuestos y los oprobios. Fue en esa aldea casi perdida donde conoc\u00ed y trab\u00e9 amistad con el estereot\u00f3mico hombre Ulahla Sinlahla. Y fue en su choza compartida donde tall\u00f3 mi perfil derecho a partir de un viejo toc\u00f3n de iroko.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los cinco a\u00f1os que pas\u00e9 con los Ushashas, y sobre todo con el estereot\u00f3mico hombre Ulahla Sinlahla, jam\u00e1s llegu\u00e9 a sentirme solo. Me refiero a solo por dentro, esa infame sensaci\u00f3n que poco a poco se transforma en una mano fuerte y aguerrida que te estrangula y que los m\u00e9dicos occidentales definen como ansiedad. Sin embargo tuve que sufrir varias veces de dolorosas purgaciones que me cur\u00e9 con una especie de crema verdiamarilla que el hechicero elaboraba con enc\u00e9falos anuros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2-Pi\u00f1a colada (o el cordero de Dios).<\/strong><br>Me col\u00e9 en la casa de los Az\u00faa. Luego me col\u00e9 en la de los Mart\u00ednez y en la de los Cleese, los ingleses que hab\u00edan arrendado el hogar de los Altamira. Durante tres a\u00f1os me col\u00e9 en casi todas las casas de mi barrio, aunque nunca rob\u00e9 nada. La verdad es que lo hac\u00eda por el subid\u00f3n de adrenalina que experimentaba al hacer algo prohibido y que me permit\u00eda sentirme vivo. Cuando me cans\u00e9 de colarme en domicilios, y eso sucedi\u00f3 en mayo, comenc\u00e9 a colarme en tanatorios y en coches f\u00fanebres. Y en septiembre me col\u00e9 por primera vez en la cama de un ministro sin que ni \u00e9l ni su mujer repararan en ello. Para diciembre ya me hab\u00eda colado en los catres de todos los ministros y ministrables pertenecientes al partido que gobernaba en aquella \u00e9poca y a menudo sent\u00eda que deb\u00eda llegar m\u00e1s lejos. Por esa raz\u00f3n me col\u00e9 en el aseo de un miembro de la realeza en el momento justo en que se pon\u00eda un enema. La visi\u00f3n me trastorn\u00f3 y decid\u00ed prepararme para colarme dentro del hipot\u00e9tico cuerpo de Dios Padre, creador del universo y adorado por m\u00e1s de 2.920 millones de borregos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3-Greg gravis est scriptor (o el cordero de Dios, parte II).<\/strong><br>Mientras trataba de dilucidar si soy un mero calandrajo o simplemente una rara avis, preparada y din\u00e1mica, not\u00e9 como alguien me respiraba en el cogote. En seguida supe quien era, pues aquel olor nauseabundo similar al que emite la cerveza mezclada con orina solo pod\u00eda corresponder a Fuencisla, la dips\u00f3mana del suburbio. Cuando me di la vuelta para celebrar triunfalmente mi inteligencia imaginativa me llev\u00e9 un chasco, pues en frente se encontraba el espectro de Poncio Pilatos asaz malhumorado que me sentenci\u00f3 a morir crucificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo con cari\u00f1o ambos maderos de tilo atravesados, y a los cuatro legionarios, pertenecientes a la misma cohorte, que me clavaron por las extremidades. Y recuerdo que me entraron unas tremendas ganas de hacer de vientre, as\u00ed que los soldados me desclavaron y me permitieron graciosamente hacer mis necesidades detr\u00e1s de un olivo joven. Por supuesto, cuando acab\u00e9 volvieron a clavarme y situaron la cruz en lo alto de la loma. El resto es historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4-<em>Nolo contendere<\/em>.<\/strong><br>Me encontraba como pez en el agua rodeado de mujeres desnudas. De pronto, a cada una de esas mujeres sin ropa les empezaron a crecer bigotes y barbas, les desaparecieron los pechos y sus sexos cambiaron dr\u00e1sticamente. Ya no me encontraba como un pez en el agua, sino como Tiburcio Garc\u00eda, mi compadre hiperheterosexual que falleci\u00f3 debido a un ataque repentino y fulminante de hombr\u00eda. Mi primer impulso fue transformarme en mujer para as\u00ed hacer m\u00e1s llevadera esa cadena de alteraciones, pero al final me decant\u00e9 por cambiar el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora estaba tumbado sobre tres metros cuadrados de tarlatana que me proporcionaban un descanso suave y mullido. Nada me importaba. La luz del sol entraba por las ventanas, convirtiendo mi absoluta relajaci\u00f3n en una especie de liturgia solemne. De repente se abri\u00f3 la puerta y entraron todas las mujeres transformadas en hombres del sue\u00f1o anterior y me jodieron una vez m\u00e1s la fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5-Microalgod\u00f3n.<\/strong><br>A veces siento ganas de mandar todo al carajo, pero si tiro la toalla tengo que secarme las manos en la camisa. Por m\u00e1s que intento no permanecer siempre en el mismo lugar, termino estando siempre all\u00ed, siempre all\u00ed, siempre all\u00ed. Y all\u00ed no puedo esforzarme para demostrar lo que soy o no soy a nadie, porque all\u00ed solo estoy yo, desprovisto de cualquier vestigio de cordura. La locura nunca ha sido una elecci\u00f3n personal, pero all\u00ed es una responsabilidad y una necesidad crucial. All\u00ed no existen las disimilitudes, pero tampoco las afinidades, las correlaciones, solo ese multicolor fuego c\u00f3smico que se asemeja a una farsa perfectamente elaborada. Pero no creas que me siento aherrojado all\u00ed. No creas que mis prop\u00f3sitos inherentes se desarticulan all\u00ed. No creas todas las estupideces racionales que est\u00e1s acostumbrada a honrar, porque all\u00ed ni siquiera puedo reconocer la imagen distorsionada que tengo de m\u00ed cuando no estoy all\u00ed, aunque incluso cuando no estoy all\u00ed, sigo estando all\u00ed. Nadie que no haya estado all\u00ed puede comprender lo que quiero decir. Ni siquiera algunos que han estado all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un laboratorio independiente confirm\u00f3 que yo hab\u00eda estado all\u00ed. Al principio nadie cre\u00eda que mi permanencia all\u00ed hab\u00eda sido la causante de mi cambio radical, pero al final no tuvieron m\u00e1s remedio que creer la notificaci\u00f3n general sellada y timbrada. Algunos dicen que estaba lacrada. Otros que solo estaba precintada. Sin embargo, la mitad del total parcial que cre\u00edan firmemente en el comunicado sellado me preguntaron por qu\u00e9 raz\u00f3n ya no segu\u00eda all\u00ed. Uno fue m\u00e1s lejos y me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 cojones estaba aqu\u00ed y no en cualquier otra parte. Un ni\u00f1o incluso me orin\u00f3 en los zapatos. Mis respuestas siempre eran las mismas, aunque no recuerdo cu\u00e1les fueron. Supongo que me limitar\u00eda a gritar que all\u00ed nadie puede decidir sobre su permanencia o alguna tonter\u00eda parecida. Pero si quieres que te sea sincero, absolutamente sincero, aqu\u00ed todo se desv\u00eda de lo natural y all\u00ed lo natural es gratis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1-Etnia.Cada d\u00eda se hacen m\u00e1s de 7000 llamadas por medio del tam-tam en la tribu sudafricana de los Ushasha. 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