{"id":3852,"date":"2023-02-01T13:11:01","date_gmt":"2023-02-01T13:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/?p=3852"},"modified":"2023-02-01T13:11:01","modified_gmt":"2023-02-01T13:11:01","slug":"email-del-1-de-febrero-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2023\/02\/01\/email-del-1-de-febrero-2023\/","title":{"rendered":"Email del 1 de febrero 2023"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-afd0ba2e wp-block-columns-is-layout-flex\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-medium\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"253\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/800px-Jacopo_Pontormo_-_Group_of_the_Dead_-_WGA18133.jpg?resize=400%2C253&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3853\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/800px-Jacopo_Pontormo_-_Group_of_the_Dead_-_WGA18133.jpg?resize=400%2C253&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/800px-Jacopo_Pontormo_-_Group_of_the_Dead_-_WGA18133.jpg?resize=768%2C485&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/800px-Jacopo_Pontormo_-_Group_of_the_Dead_-_WGA18133.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jacopo Pontormo. <em>Group of the dead<\/em> (1550)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las cinco muertes de Sofronio Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muerte n\u00famero 1<\/strong> (Hinojos, Huelva. 1867)<br>Sofronio Gonz\u00e1lez Maestre muri\u00f3 pisoteado por cientos de miles de conejos durante una estampida producida por un provocador circunstancial. En aquella \u00e9poca anterior a la temible mixomatosis, los lagomorfos se multiplicaban a tal velocidad que era casi imposible no encontrarse con ellos en cualquier lugar y a cualquier hora. Remigio Osorio Rodr\u00edguez, maestro y cronista de la villa, escribi\u00f3 en su tratado <em>Descripciones desesperante<\/em>s que una tarde de verano cont\u00f3 m\u00e1s de 125000 conejos en menos de tres minutos mientras paseaba con su perro Zozo III. A\u00f1os m\u00e1s tarde se descubri\u00f3 que Remigio, que era de letras, solo sab\u00eda contar hasta el siete, y eso si se ayudaba con los dedos de las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muerte n\u00famero 2<\/strong> (Alboraya, Valencia. 1902)<br>Aunque le llamaban Sofro, su verdadero nombre era Sofronio Gonz\u00e1lez Todol\u00ed y naci\u00f3 en Alboraya, el conocido pueblo levantino famoso por su relaci\u00f3n chufera-horchatera-fartonera. Aunque Sofro jam\u00e1s sali\u00f3 en toda su vida de Valencia, muri\u00f3 en la ciudad noruega de Trondheim. Desde entonces los eruditos tanatol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de Espa\u00f1a y Noruega intentar llegar a una conclusi\u00f3n acerca de c\u00f3mo alguien puede morir a 3500 kil\u00f3metros de distancia sin darse cuenta. Para Iverson Abels Stubberud, tanatopractor, tanatopr\u00e1xico y tanatofil\u00f3sofo, residente en Tanato-Nordmarka, el hecho de que Sofronio muriera en su precioso pa\u00eds no implica que lo llegara a visitar. Sin embargo el ajero profesional y erudito a tiempo parcial, C\u00e1stulo Pru\u00f1onosa Cede\u00f1o, resumi\u00f3 en una entrevista concedida en 1925 al madrile\u00f1o, y ya desaparecido, peri\u00f3dico Diario Carpetovet\u00f3nico Universal que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo se puede morir en un pa\u00eds que nunca se ha visitado? Es imposible. Biol\u00f3gica y som\u00e1ticamente imposible. Aunque en realidad no es algo que me preocupe lo m\u00e1s m\u00ednimo. Actualmente solo creo en el <em>Allium sativum<\/em> y sus innumerables variedades. \u00bfSabe usted que los ajos tienen sentimientos? Algunos incluso son capaces de eyacular, pero por supuesto, si son acariciados de la manera correcta y durante un lapso de tiempo prudente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muerte n\u00famero 3 <\/strong>(\u00c1vila. 1927)<br>Sofronio Gonz\u00e1lez Alonso, m\u00e1s conocido con el nombre art\u00edstico de Onio de Pimpamponio, fue un extraordinario escritor abulense conocido principalmente por su <em>Bilog\u00eda para Marcela<\/em>, compuesta por <em>\u00bfQuieres una sand\u00eda cuadrada, Marcela?<\/em> y <em>\u00bfTe pelo la sand\u00eda cuadrada, Marcela?<\/em> Curiosamente Onio de Pimpamponio escribi\u00f3 la segunda parte antes que la primera, para ser exactos con 13 a\u00f1os de diferencia, lo que sumi\u00f3 a un n\u00famero considerable de lectores en una confusi\u00f3n tensa y desbordante. Aunque en el certificado de defunci\u00f3n puede leerse muy claramente, sobre todo con la ayuda de unos lentes progresivos, que Sofronio muri\u00f3 debido a un s\u00fabito c\u00f3lico hemorroidal, algunos de sus lectores sostienen que el fallecimiento del escritor se debi\u00f3 a que uno de sus test\u00edculos retr\u00e1ctiles o en ascensor, ascendi\u00f3 tanto que se le sali\u00f3 por un ojo (algunos dicen que por una oreja), lo que obviamente le produjo una hemorragia masiva de la que no pudo reponerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muerte n\u00famero 4<\/strong> (Madrid. 1936)<br>Sofronio Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez naci\u00f3 en plena guerra civil y muri\u00f3 en plena guerra civil. Todo lo que hizo en su cort\u00edsima existencia, lo hizo en plena guerra civil. Su madre Macarena Su\u00e1rez se dej\u00f3 bajar las bragas repetidamente en plena guerra civil para poder alimentar a su reto\u00f1o, pues su marido y padre de Sofronio, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez, se suicid\u00f3 al comienzo de la guerra civil. Cuando termin\u00f3 la guerra civil, Macarena tuvo otro hijo con un tal Pepe Gonz\u00e1lez, banderillero de prisioneros comunistas durante la guerra civil e hilvanador profesional en la posguerra, al que bautiz\u00f3 como Sofonisbo Gonz\u00e1lez, individuo que cuando creci\u00f3 lleg\u00f3 a ser conocido comarcalmente como uno de los mejores castradores de pollos de la capital del pa\u00eds y como el abuelo de Sofronio Gonzalez Su\u00e1rez II, el l\u00edder de la revuelta de los suspensorios ocurrida en 1999 que dej\u00f3 las calles madrile\u00f1as cubiertas de bandas el\u00e1sticas tronchadas y coquillas descompuestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muerte n\u00famero 5<\/strong> (Barrio de Benimaclet, Valencia. 1987)<br>Siempre fue incapaz de pronunciar correctamente su propio nombre, as\u00ed que cuando se presentaba ante alguien lo hac\u00eda como Frosonio Gonz\u00e1lez. Sin embargo se escandalizaba cuando nosotros, sus amigos, lo llam\u00e1bamos de la misma forma. Sofronio era un tipo encantador, aunque un poco extravagante, por eso se encontraba como pez en el agua en Benimaclet, la California levantina, donde estar un poco loco le garantizaba una legi\u00f3n de seguidores. El problema es que esa misma legi\u00f3n de seguidores era seguida por otras legiones de seguidores que segu\u00edan a otros colgados, con lo cual al final todos se segu\u00edan a s\u00ed mismos. Un d\u00eda en que yo segu\u00eda a una t\u00eda despampanante, me di cuenta de que esa t\u00eda segu\u00eda a un muchachote fornido como un megaterio que a su vez persegu\u00eda a una cuarentona espectacular que no segu\u00eda a nadie. Y no segu\u00eda a nadie porque en esos instantes estaba conversando con Sofronio Gonz\u00e1lez. Cuando Frosonio se despidi\u00f3, la cuarentona espectacular decidi\u00f3 seguir a Sofronio sin que este se diera cuenta, mientras era seguida por el megaterio y su perseguidora, la t\u00eda buena. Por supuesto detr\u00e1s de esa t\u00eda buena estaba yo, persigui\u00e9ndola mientras contemplaba sus nalgas tapizadas con tela vaquera. En un momento dado, repar\u00e9 en que una anciana arrugad\u00edsima pero tan \u00e1gil y din\u00e1mica como una gacela de Grant me segu\u00eda a m\u00ed con potenciales \u00e1nimos libidinosos, as\u00ed que decid\u00ed dejar de perseguir a la tipa del culito e intentar despistar a mi hostigadora. Al fin, cuando lo consegu\u00ed decid\u00ed seguir a la primera mujer que se cruzara en mi camino, que por una de esas casualidades c\u00f3smicas de la existencia no fue otra que la madre de Sofronio, do\u00f1a Lavinia Mistral. La segu\u00ed durante algunos kil\u00f3metros mientras al mismo tiempo me aseguraba de que no me persiguiera nadie. Al final me entraron ganas de hacer de vientre y decid\u00ed dejar de seguirla y me dirig\u00ed a un aseo p\u00fablico. Cuando entr\u00e9 en el recinto observ\u00e9 que alguien sal\u00eda, as\u00ed que me apart\u00e9 para dejarle que saliera primero. Result\u00f3 que la persona que sal\u00eda era Sofronio, que me estrech\u00f3 alegremente la mano, aunque se molest\u00f3 cuando le pregunt\u00e9 si se la hab\u00eda lavado despu\u00e9s de\u2026 ejem\u2026 bueno despu\u00e9s de hacer lo que se supone que hizo. Al salir del evacuatorio barrial me sent\u00e9 en un banquito de madera a contemplar como los unos segu\u00edan a los otros. No habr\u00edan transcurrido ni dos horas cuando se acerc\u00f3 y se sent\u00f3 junto a m\u00ed Perico S\u00e1nchez, quien me cont\u00f3 que Sofronio acababa de morir. Yo le contest\u00e9 que hab\u00eda estado con \u00e9l un rato antes pero Perico me dijo que s\u00ed, que \u00e9l tambi\u00e9n, pero que Tiburcia G\u00e1lvez se lo hab\u00eda contado hac\u00eda diez minutos. Cuando termin\u00f3 de contarme lo que sab\u00eda, ambos nos pusimos a llorar como ni\u00f1os, enseguida nos secamos las l\u00e1grimas y continuamos persiguiendo a otros perseguidores, o seguidores, o acosadores o\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cinco muertes de Sofronio Gonz\u00e1lez. Muerte n\u00famero 1 (Hinojos, Huelva. 1867)Sofronio Gonz\u00e1lez Maestre muri\u00f3 pisoteado por cientos de miles de conejos durante una estampida producida por un provocador circunstancial. 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