{"id":3979,"date":"2023-04-09T17:44:51","date_gmt":"2023-04-09T17:44:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/?p=3979"},"modified":"2023-04-09T17:51:29","modified_gmt":"2023-04-09T17:51:29","slug":"email-del-9-de-abril-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2023\/04\/09\/email-del-9-de-abril-2023\/","title":{"rendered":"Email del 9 de abril 2023"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-afd0ba2e wp-block-columns-is-layout-flex\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"padding-top:0px;padding-right:0px;padding-bottom:0px;padding-left:0px\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-medium\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"397\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/R-417682-1418306195-6566.jpeg.jpg?resize=400%2C397&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3980\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/R-417682-1418306195-6566.jpeg.jpg?resize=400%2C397&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/R-417682-1418306195-6566.jpeg.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/R-417682-1418306195-6566.jpeg.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ray Smith. <em>Portada para el \u00e1lbum de Henry Cow, Legend<\/em> (1973)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los siguientes cuatro textos, aparentemente inconclusos, aparecieron bordados en cuatro de mis calcetines durante cuatro d\u00edas consecutivos hace un par de lustros. A fecha de hoy se desconoce la identidad tanto del autor o autores como del bordador o bordadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primer texto inconcluso aparecido bordado en un calcet\u00edn.<\/strong><br><em>Mis \u00faltimos d\u00edas han sido una especie de continuaci\u00f3n de sus propias noches. Por supuesto, que me haya convertido en una clinof\u00edlica anuente no justifica absolutamente nada, sin embargo, de alguna forma lo explica todo. Pero intentar\u00e9 ser lo m\u00e1s expl\u00edcita posible sin tener que mostrar la vagina abierta. Todo comenz\u00f3 el d\u00eda que Irimi\u00e1s sali\u00f3 del libro de L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai. En ese instante yo estaba meditando sobre las cloacas y los sumideros. Lo recuerdo perfectamente porque desde hace 25 a\u00f1os solo reflexiono sobre cloacas y sumideros. En un momento dado, cuando casi estaba llegando a un razonamiento no demasiado dial\u00e9ctico, escuch\u00e9 lo que en ese instante me pareci\u00f3 una concatenaci\u00f3n extra\u00f1a de ruidos y ruiditos separados unos de otros por un cuarto de milisegundo. Lo primero que se me pas\u00f3 por la cabeza fue que tanto Eberarda como su primog\u00e9nita, Eberardita, las vecinas con obesidad m\u00f3rbida que viven en el segundo B, hab\u00edan explosionado. Pronto me di cuenta de que me hab\u00eda equivocado, pues vislumbr\u00e9 a Eberardita tendiendo uno de sus sujetadores del tama\u00f1o de un portahidroaviones. (Continuar\u00e1 pr\u00f3ximamente en otro calcet\u00edn).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Segundo texto inconcluso aparecido bordado en un calcet\u00edn.<\/strong><br><em>Complement\u00e9 casi 400 palabras. Luego comenc\u00e9 a sentirme bastante mal, as\u00ed que me tragu\u00e9 dos comprimidos de Pepto-Bismol. Permit\u00ed que el medicamento hiciera efecto regal\u00e1ndole media hora de mi d\u00eda y volv\u00ed a la complementaci\u00f3n de vocablos suplementando 700 m\u00e1s. Cuando termin\u00e9 de a\u00f1adir decid\u00ed detraer. Sin embargo cuando estaba a punto de comenzar, opt\u00e9 por adicionar o anexionar 24 sufijos a 24 de las 1100 palabras complementadas. El resultado me pareci\u00f3 poco concreto y merecedor de mi propia conformidad. El problema es que en ese instante no me apetec\u00eda una puta mierda aprobarme. Ni siquiera reprobarme. Por lo que al final resolv\u00ed que lo mejor que pod\u00eda hacer era \u00abdescomplementar\u00bb los vocablos complementados. Incluso aunque la palabreja \u00abdescomplementar\u00bb no estuviese registrada el en diccionario. \u00a1Amo tanto los prefijos! \u00a1Tanto como odio los sufijos! Al final de la jornada ten\u00eda casi 900 vocablos \u00abdescomplementados\u00bb. Me sent\u00eda henchido de alegr\u00eda. Sab\u00eda que era cuesti\u00f3n de poco menos de tres horas lo que me llevar\u00eda \u00abdesdeducir\u00bb los 200 t\u00e9rminos restantes. (Continuar\u00e1 pr\u00f3ximamente en otro calcet\u00edn).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tercer texto inconcluso aparecido bordado en un calcet\u00edn.<\/strong><br><em>Me promet\u00ed con Estifina, porque su padre me jur\u00f3 que su hija hab\u00eda sido testada moral y emocionalmente cada dos a\u00f1os desde que se convirti\u00f3 en mujer. Debo admitir que soy una persona desconfiada por naturaleza, por esa raz\u00f3n no me sorprendi\u00f3 que a pesar de la cara de pocos amigos que luc\u00eda el progenitor de Esti, me atreviera a pedirle, casi ordenarle, que me dejara inspeccionar cada uno de los documentos que legitimaban dichos test. Al contrario de lo que cre\u00eda, el tipo se dirigi\u00f3 hacia un mueble repleto de cajones y abri\u00f3 el segundo de la derecha, removi\u00f3 su interior como si fuera una lavandera restregando unas enaguas sucias y sac\u00f3 un pu\u00f1ado de papeles grapados por el lado superior izquierdo. Me los entreg\u00f3 reverencialmente y se retir\u00f3 en silencio hacia una esquina que parec\u00eda cualquier cosa menos una esquina. Me dispon\u00eda a revisarlos m\u00e1s o menos concienzudamente, cuando me vino a la cabeza la maldita realidad: me importaban una mierda, tanto los jodidos folios mecanografiados como el padre y la hija. Si estaba all\u00ed en ese preciso instante era porque sent\u00eda otra vez la imperiosa necesidad de matar a pares. \u00a1Y ellos eran dos! Recuerdo que estaba sacando la faca del bolsillo cuando escuch\u00e9 el ruido de unas llaves. Se abri\u00f3 la puerta y entraron Escofina, la madre de Estifina, y 27 mujeres m\u00e1s que hab\u00edan dejado lo que se supon\u00eda deb\u00edan estar haciendo para venir a conocer al novio de Esti, o sea, a m\u00ed. Por supuesto volv\u00ed a guardar lo poco que hab\u00eda sacado del pu\u00f1al y me puse a besar a todas mientras algunas me daban golpecitos en los hombros y me felicitaban efusivamente. (Continuar\u00e1 pr\u00f3ximamente en otro calcet\u00edn)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuarto (y \u00faltimo) texto inconcluso aparecido bordado en un calcet\u00edn.<\/strong><br><em>Me encontraba recitando el ducent\u00e9simo segundo ensalmo prescrito por Zancafina, el medicastro ensotanado del alfoz, cuando me di cuenta de que mi vida se estaba yendo al garete a una velocidad hiperlum\u00ednica. Sin embargo, en lugar de poner punto final a una existencia plagada de aojamientos, desdichos y oraciones corrompidas, decid\u00ed que lo \u00fanico que pod\u00eda hacer, dada las circunstancias, era convertirme en l\u00edder supremo, lo que equival\u00eda a tener el poder inalterable para aterrorizar a cualquier chisgarab\u00eds perteneciente a la orden. Y eso es exactamente lo que hice, aunque me cost\u00f3 m\u00e1s tiempo de lo previsto inicialmente.<br>Pero por favor, permitid que omita todos los sucesos que siguieron a mi toma de conciencia, si es que en realidad mi cambio fue debido a un entendimiento de mis propias responsabilidades o simplemente un acto gratuito de perversidad y egocentrismo a partes iguales. Digamos que coincido con el Bartleby de Melville y preferir\u00eda no recordar ciertos hechos. Han pasado 55 a\u00f1os desde que me transfigur\u00e9 en l\u00edder espiritual y 54 desde que tuve que huir para salvar mi vida. Ahora, convertido en un abuelito de aspecto angelical, con una larga y espesa barba blanca papanoeliana y con tres nietos a mi cuidado a tiempo parcial, solo puedo agradecer a mi mala pret\u00e9rita suerte -siempre que definamos a la suerte como un encadenamiento de acontecimientos (m\u00e1s o menos) accidentales o involuntarios- mi magn\u00edfica y esplendorosa felicidad actual. (No continuar\u00e1 jam\u00e1s en ning\u00fan otro calcet\u00edn)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los siguientes cuatro textos, aparentemente inconclusos, aparecieron bordados en cuatro de mis calcetines durante cuatro d\u00edas consecutivos hace un par de lustros. A fecha de hoy se desconoce la identidad tanto del autor o autores como del bordador o bordadores. 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