{"id":848,"date":"2019-11-24T11:33:00","date_gmt":"2019-11-24T11:33:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-30T11:29:17","modified_gmt":"2022-06-30T11:29:17","slug":"email-del-24-de-noviembre-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldespotricadoranhedonico.es\/index.php\/2019\/11\/24\/email-del-24-de-noviembre-2019\/","title":{"rendered":"Email del 24 de noviembre 2019"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-HmC4UD3X_cM\/XdpoKqPROYI\/AAAAAAAAhS4\/WMceHHaesPsajVZMK48Vkcd5bqdFgCsLgCLcBGAsYHQ\/s1600\/seated-man-_pablo-picasso__72296__94888__17434.1566784496.jpg?ssl=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" data-original-height=\"1024\" data-original-width=\"748\" height=\"400\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/eldespotricadoranhedonico.es\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/seated-man-_pablo-picasso__72296__94888__17434.1566784496.jpg?resize=291%2C400&#038;ssl=1\" class=\"wp-image-849\" width=\"291\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: xx-small;\">Pablo Picasso. <i>Seated man <\/i>(1971)<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\nQuerida:<\/p>\n<p>\u00a1T\u00fa me conoces! \u00a1Sabes que no soy un tipo presumido! Por lo menos no tanto como la ratita de Charles Perrault. Pero a veces pienso que deber\u00eda dejar de comportarme como un est\u00fapido metrosexual y volver a las cavernas de la dejadez y el abandono total, o por lo menos, parcial. \u00a1Te voy a contar lo que me sucedi\u00f3 un d\u00eda de la semana pasada! Espero que, por la amistad que nos une, intentes reprimir la carcajada y la transformes en una peque\u00f1a y delicada sonrisa.<\/p>\n<p>Si no me tintara las cejas seguramente parecer\u00eda que una o varias palomas han apuntado con precisi\u00f3n milim\u00e9trica para disparar sus defecaciones parabellum sobre ellas. Me explico mejor: t\u00fa siempre las ves negritas, pero en realidad son como el abrigo de una vaca, es decir, blancas y negras. La vejez, y su aliada las canas, casi nunca perdonan. Por esa raz\u00f3n cada dos semanas me las tinto con RefectoCil 3. El n\u00famero equivale al color marr\u00f3n oscuro. Una vez me las tint\u00e9 con el color negro (RefectoCil 1) y fue demasiado. Parec\u00eda que en lugar de cejas llevaba dos cuervos dormitando pl\u00e1cidamente encima de cada ojo. Contin\u00fao: ese d\u00eda junt\u00e9 el tinte con el fijador, por cierto, marca Technical Line, unt\u00e9 el cepillito sobre el mejunje resultante y me pringu\u00e9 ambas cejas. Luego dej\u00e9 que pasar\u00e1n 10 minutos, como hago siempre y&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1En realidad me olvid\u00e9 por completo! Mientras caminaba por la calle la gente me miraba. Yo cre\u00eda que ese d\u00eda mi guapura natural se hab\u00eda desbordado como una presa franquista y segu\u00ed caminando. En un momento dado, me sent\u00e9 en un bar abarrotado y ped\u00ed un cortado descafeinado de m\u00e1quina con la leche natural y dos sobrecitos de sacarina. Las abuelas me miraban. Los abuelos me miraban. Los j\u00f3venes y los maduros, tanto de un sexo como de otro no pod\u00edan apartar la vista de m\u00ed. \u00a1Y yo me sent\u00eda \u00fanico y especial! De repente, uno de los camareros que no dejaba de enfocar sus ojos hacia la parte alta de mi cara se tropez\u00f3 con la pata de una silla y cay\u00f3 al suelo provocando una debacle con las bebidas que llevaba sobre la bandeja. Pero incre\u00edblemente a nadie pareci\u00f3 importarle lo m\u00e1s m\u00ednimo. Todos segu\u00edan mirando mi cabeza. Me tom\u00e9 el cortado de un trago, pagu\u00e9 y volv\u00ed otra vez a la calle. Estuve paseando unas dos horas. Durante todo ese tiempo la gente no dejaba de mirarme, hasta que en un momento dado una mujer de unos 30 a\u00f1os se acerc\u00f3 y despu\u00e9s de saludarme t\u00edmidamente con un peque\u00f1o gesto de su mano derecha, me susurr\u00f3 que quiz\u00e1 deber\u00eda mirarme en un espejo. Como nunca llevo espejos, carillones o vidrieras g\u00f3ticas en el bolsillo me mir\u00e9 en una peque\u00f1a y coqueta luna de color rosado que ella me prest\u00f3&#8230;<\/p>\n<p>Lo que vi era una extra\u00f1a mezcla de travesti ic\u00e1stico y volatinero esp\u00e1stico. Las cejas en lugar de parecerse a eso, unas cejas, eran similares en apariencia a dos pegotes alquitranados a los que un alba\u00f1il con serias deficiencias ps\u00edquicas hubiera arrojado sobre otro alba\u00f1il, m\u00e1s o menos sandio, para robarle el yogur desnatado de la merienda. Cuando grit\u00e9 aterrorizado, la mujer me dijo que quiz\u00e1 la \u00fanica soluci\u00f3n ser\u00eda afeitarme las cejas a lo que yo le respond\u00ed con otro grito, este a much\u00edsimos m\u00e1s decibelios que el anterior. Cuando llegu\u00e9 a casa y me mir\u00e9 en el espejo del aseo sent\u00ed ganas de suicidarme trag\u00e1ndome el tubo de RefectoCil con tap\u00f3n y caja incluidas, pero al final fui capaz de reaccionar e intent\u00e9 quitarme el tizne oleaginoso. No fue sencillo, pero al cabo de tres horas lo consegu\u00ed.<\/p>\n<p>Para tranquilizar mis nervios no se me ocurri\u00f3 otra cosa que sentarme y escribir un relato sobre mi personaje preferido, el churrero casta\u00f1ero ambulante y detective privado Garc\u00eda P\u00e9rez, que titul\u00e9 <i>Los asesinatos estoc\u00e1sticos<\/i>&nbsp;y que pronto trasladar\u00e9 triunfalmente a este blog.<\/p>\n<p>Maruja Greg<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Picasso. Seated man (1971) Querida: \u00a1T\u00fa me conoces! \u00a1Sabes que no soy un tipo presumido! Por lo menos no tanto como la ratita de Charles Perrault. 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