
Querida:
Dicen que Jesús de Nazaret visitó Valencia (entonces llamada Valentia Edetanorum) en el año 24 y que tras comerse un par de raciones de paella se sintió tan extraordinariamente satisfecho que gritó al cielo “Estic fart, ja no puc més. ¡Cague en la mare que et va parir, això està rebó!”. Según una facción de historiadores de la terreta, el idioma valenciano fue inventado por Jesucristo tras llegar a una especie de transverberación mística después de que la cuchara de madera pulida descubriera pegado al fondo el sabroso socarrat. Y que su pasión por dicha exquisitez le trastornó tanto que para su regreso a Galilea contrató los servicios de Cayo Lucius Aulus, el mercader de arroces en su punto justo, para que le hiciera llegar sus delicias favoritas cada cierto tiempo. Sin embargo la asociación duró poco, pues tras no cobrar ninguno de sus pedidos, Cayo Lucius se casó consigo mismo y acabó encerrado en un insanis domum donde terminó sus días intentando musicalizar su poema Imbecillitas mentis. En cuanto a Jesús, bueno, todos sabemos cómo acabó todo…
Esta historia está patrocinada por Arroces Marianela Alborch e Hijos. Mañana, si todavía no ha acabado conmigo ningún fallero en serie, te contaré otra similar. Hasta entonces te deseo lo mejor, por supuesto dentro de una determinada regularidad. Me consta que los hijos de Marianela te desean lo mismo. Marianela Alborch no te desea nada porque falleció hace 18 años cuando perdió el equilibrio, cayó dentro de una paella gigante y se sofrió durante las celebraciones de las Fallas tailandesas.
Greg López Alborch