Email del 29 de febrero 2012
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René Magritte, Le masque vide. 1928
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Querida amiga:
Un conocido mío dotado de una pertinaz sequía intelectual me ha desafiado a que esté 3 meses sin hablar, y como no me gusta llevar la contraria a ningún animal y para demostrar(me) que puedo estar a su ¿altura?, he decidido aceptar el reto. Total, siempre he pensado que la comunicación verbal nos embrutece y que sin duda alguna ganamos un montón cuando permanecemos con las bocazas selladas. De ahora hasta finales de mayo sólo voy a comunicarme por medio de anagramas con el resto de mortales, exceptuándote a ti, pues no te vas a librar tan fácilmente de esta serie de emails sin rumbo aparente, pero escritos de una manera perfectamente comprensible.
Como me gusta estar preparado para esta clase de vida moderna, vacía y al mismo tiempo desquiciante, he diseñado varios anagramas en una serie de tarjetas de 15×10 cm para ir a comprar y relacionarme con la plebe sin tener que articular palabra alguna.
Por ejemplo, para pedir el pan en el horno quedaría algo así:
«Interrogativamente defensora cross spray plan sus»
(Por favor, me das tres panes integrales y un croissant.)
Si tuviera que comprar calzoncillos en la merceria el resultado sería este:
«Desoxirribonucleico trasplantada aquello colon zam lo»
(Quiero dos calzoncillos tipo boxer marca Unno de la talla 56.)
O si por una de aquellas necesitara injuriar a un gilipollas de esos que abundan tanto le pasaría la tarjeta en la que muy claramente se puede leer:
«Cefalorraquideo desechable gamma miss semi psi»
(Eres más imbécil que los amigos fachas de mi padre.)
Como verás lo tengo todo muy bien planeado y supongo que con las casi 400 fichas que me he fabricado puedo llegar hasta la fecha límite de la apuesta sin que me encierren en un frenopático estatal o lo que es peor, me otorguen el premio Nobel de las ciencias sociales. De momento, la única prueba que he hecho no me ha salido mal. Ha sido hace unas dos horas con la señora que limpia el patio. Te transcribo la conversación, si es que puede llamarse así. Has de tener en cuenta que yo no he articulado palabra, sólo he entregado tarjetas, recuérdalo…
SEÑORA DE LA LIMPIEZA (Cantando): Lorailoooooo, qué limpito me queda el pasamanoooooooos….
YO: ¡Bidon esa su! (Buenos días)
SEÑORA DE LA LIMPIEZA: ¿Cómoooooo?
YO: ¡Bidon esa su! (Buenos días)
SEÑORA DE LA LIMPIEZA: ¿Se encuentra bien? ¿Por qué me da estos papelitos raros?
YO: Esternocleidomastoideo independientemente abarquillada amurallar apiñar haya ira puf uña u (Cada día limpia peor. En la esquina inferior de mi puerta hay una telaraña del tamaño de un trolebus).
SEÑORA DE LA LIMPIEZA: ¿Se está quedando conmigo? Yo no sé inglés….
YO: Anticonstitucional condensabilidad encapricharse arsenal rele ese e (La inherencia conceptual no abstrae la realidad tal y como la conforman nuestros pensamientos).
SEÑORA DE LA LIMPIEZA: ¡Jesús!
YO: Comprendida foque que he vi e (Perdón, me equivoqué de ficha) Despersonalizacion estalagmita papeleo emu (No pienso pagar este mes la cuota de la limpieza).
SEÑORA DE LA LIMPIEZA: Perdone señor, pero usted está majara.
YO: ¡Bidon esa su! (Buenos días).
Mientras me alejaba, he visto cómo la mujer se santiguaba y eso me ha recordado que tenía una ficha con insultos para el párroco de la iglesia de mi barrio, así que me he dirigido hacia ese infecto lugar y he depositado una tarjeta en el buzón de la sacristía. En la nota podía leerse:
«Misericordiosamente descargador dije judo haz ohm phi (Deje de sodomizar muchachitos grandísimo hijo de perra).»
Bueno, eso es todo por hoy, mañana será otro día; si me encuentro despejado y sexi te contaré cómo ha terminado la jornada y si todavía conservo todos los dientes en su sitio.
Besos y abrazos.
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