julio 2013

Email del 29 de julio 2013

Antiguo retablo mexicano. La santa familia

Hola:

El sueño de hoy ha sido especialmente ameno. Sin monstruos. Sin juicios ni jueces. La verdad es que lo he disfrutado. Voy a tratar de contártelo de la mejor manera posible, pues ya sabes que mi memoria no es lo que era antaño. Jesús de Nazaret, su padre y su madre acaban de sentarse a la mesa y se disponen a cenar:

JOSÉ: (Dirigiéndose a su hijo): ¿Cuándo vas a arreglar la pata de la mesa? Cada día cojea más. Estoy cansado de repetírtelo.
MARÍA: No hables al chiquillo así.
JOSË: Yo puedo hablarle como me salga de…
MARÍA: ¡José!
JOSÉ: Bueno, si tengo un hijo que puede convertir las piedras en panes y resucitar a los muertos, supongo no le será muy difícil arreglar una pata de mesa…
JESÚS: Papá, trata a los demás como tú quieres ser tratado. Esta es la esencia de todo lo enseñado por la ley y los profetas.
JOSÉ: ¿Quieres que te diga por dónde me paso a los profetas?
MARÍA: ¡José!
JOSÉ: ¡Vale! Me callo. Ni siquiera soy libre para decir lo que pienso. En este hogar sólo se me valora por la comida que puedo poner encima de la mesa. Una mesa, ejem, que por cierto, cojea.
JESÚS: Todo aquél que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
JOSÉ: Vaya, así que ahora ya no soy ni siquiera tu padre. María, este idiota no puede ser mi hijo. ¿Seguro que no te dieron el cambiazo en Judea?
MARÍA: ¡José!
JOSÉ: Lo siento gallinita mía. La cena se está enfriando, vamos a comer.
JESÚS: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios
JOSÉ: Pues entonces yo me comeré tu ración, tráela. Tú puedes alimentarte de frases estúpidas. ¿Cómo pude tener los espermatozoides tan dañados?
MARÍA: ¡José!
JOSË: Ni José ni…
JESÚS: Aquél que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.
JOSÉ: No me tientes. Te juro que soy capaz de salir fuera y regresar con algunas de buen tamaño.
MARÍA: ¡José! No hables al chiquillo así.
JOSÉ: ¿Chiquillo? Pero si acaba de cumplir los 33 años.
JESÚS: El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
JOSË: Pues lo que va a salir de mi boca va a ser un escupitajo, directo a uno de tus ojos.
MARÍA: ¡José!
JOSÉ: ¡Cállate ya sobruja! Esta es mi casa y hago lo que quiero. ¿Entendéis? Y ahora quiero blasfemar. ¡Heces licuadas! ¡Bocas lascivas y succionadoras! ¡Penes en el Sanedrín! ¡Sustancia viscosa blanca goteando de la boca de…
MARÍA: Mi corazón…está fallando. Creo que me voy a desmayar.
JOSÉ: Fenece ya, vieja chillona.
JESÚS: Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.
JOSÉ: Yo también soy capaz de hacer profecías, estúpido hijo de una madre honrada, decorosa y pura. Jajajaja. Dentro de 2000 años…en una ciudad lejana se celebrará una fiesta en mi honor , y no en el de mi hijo, que es un poco retrasado mental, por cierto. En esa fiesta se quemarán monigotes confeccionados con papel y se hostigará a quien no quiera participar en el evento. Y puedo aseguraros que…
JESÚS: ¡Papá! ¡Papá! La mamá no respira. ¡No respira! Deberíamos llamar a un médico.
JOSË: ¡Cállate! Deberíamos llamar a un par de prostitutas.

Esto es más o menos lo que ha sucedido, o por lo menos, lo que puedo recordar. Bueno, eso y que al despertarme tenía una erección que casi rasga la sábana de satén. Espero que tú puedas extraerle un significado (al sueño, no a la erección) y si es así, me lo envíes lo más rápido posible. Yo ahora me voy al váter.

Un besazo

Email del 29 de julio 2013 Leer más »

Email del 26 de julio 2013

Fred Tomaselli. Night music for raptors (2011)

Amiga mía:

En mi cuerpo habitan dos endoparásitos. Uno se llama «No sé a dónde dirigirme», el otro, «Conozco todos los lugares». Ambos son completamente disímiles pero cohabitan en una perfecta simbiogénesis, desarrollando un complejo mimetismo molecular. El primero es el más sabio y el menos mutualista; el segundo depreda mis circunstancias y las transforma en vejaciones. Mi cerebro tiene que enfrentarse continuamente a las exigencias disformes y horrísonas de uno y otro y, para ello, se ha acostumbrado a obliterar por completo cada una de las diferentes emociones y sus pequeñas y flexibles variantes.

Mientras me asesinan con desprecio, puedo percibir el efecto purificador, liberador y relajante que proporciona advertir el final cercano. Mientras inoculan sus vírgulas tóxicas, un estado extraordinario de perfección espiritual insacula confusión en mis venas. Entonces dejo de ser palpable, concreto o perceptible y me convierto en un quidam irreal, abstracto, infame y depravado que disfruta de la escansión justificadora de sus monstruosas revelaciones.

Besos

Email del 26 de julio 2013 Leer más »

Email del 25 de julio 2013

Pierre Bonnard. Tall nude (1906)

Querida:

La mayor parte de las veces que hablo con un amigo o conocido sobre mujeres acaba de la misma manera: a gritos. La verdad es que no es uno de mis temas preferidos para discutir con otro hombre, sobre todo si éste es uno de esos que se autodenominan «macho» y que suelen hacer del arte de la fornicageración (fornicación + exageración) un dogma. Generalmente, este tipo de individuos no comprenden la razón por la que prefiero a las maduras, o por lo menos, treintañeras, en lugar de las jovencitas. Para no demorar demasiado la cuestión suelo responder que es por conveniencia, ya que las maduras no conservan su vista en perfecto estado y de esta manera no pueden reparar en mis abundantes imperfecciones. Claro que a veces salgo por otro lado y simplemente les respondo que con las maduras uno no tiene que intentar batir records, y de esta forma, poner su vida en peligro a cada orgasmo. Pero la verdad es completamente diferente. No me gustan las mujeres menores de 40 años, porque salvo excepciones, sus conversaciones post-coitales dejan mucho que desear (se preocupan más por la forma que por el contenido) y, además, no les gusta que cuente chistes justo en el momento en que están fingiendo que llegan al éxtasis. Y yo adoro desconcertar…..

Podría estar media hora enumerando algunas otras razones, pero tengo otras cosas más importantes que hacer, como prepararme una planta abundante o regar el almuerzo. Durante toda mi vida, siempre he estado con mujeres de mi edad, o unos pocos años de más o de menos. Ha habido excepciones a esta regla, por supuesto, e incluso alguna de esas excepciones es todavía amiga o enemiga mía. Es posible que cuando cumpla los 70 me permita despedazar esta norma, coleccione tangas de dieciochoañeras retrasadas mentales y los luzca colgados en el manillar de mi tacatac. No sé. Es tan difícil imaginarse el futuro. Lo que tengo muy clarito a día de hoy es que los preservativos son necesarios y los orgasmos carísimos (¿o es al revés?).

Tuve mi primer orgasmo a los 12 y el último dos días antes de que cumpliera los 87. Durante el periodo de tiempo comprendido entre ambos, maduré y llegué a asimilar un sinfín de lecciones fundamentales que trastocaron mi percepción de los hechos, de las cosas. Ahora estoy muerto y enterrado. A veces noto las lágrimas de mis padres y de mis hermanos en la superficie de la tierra donde, unos pocos metros abajo, descansa mi féretro descompuesto por la humedad. No sé si lloran de pena o de alegría. Pero, ¿existe una forma de distinguir ambos sentimientos sin experimentar unas terribles ganas de descojonarse?

Un besazo

Email del 25 de julio 2013 Leer más »

Email del 24 de julio 2013

Jude Labuszewski

Hola:

Descorro las cortinas y abro la ventana. Es un movimiento sencillo que suelo intentar cuando necesito que la luz natural y límpia me abstraiga del letargo en que habitualmente estoy sumido. Todavía espero que una descuidada casualidad salte desde el exterior, entre en mi habitación y me despierte a sopapos de la absurda apatía que me atenaza. Lamentablemente eso nunca sucede y me estoy empezando a poner bastante nervioso. Como no tengo demasiadas cosas que hacer, trato de malgastar las horas observando lo que sucede a mi alrededor. A veces hasta lo más común o incluso ridículo me produce una pequeña sonrisa no demasiado forzada. Hace un rato he reparado en un mosquito que intentaba traspasar el vidrio de un pequeño jarrón transparente, posiblemente para llegar al agua que alimentaba a una flor y su tallo. Como los intentos resultaban claramente infructuosos, ha llegado un momento en que, quizá sabiamente, ha decidido buscar a un congénere de aspecto más botarate y molestarlo subiéndosele encima. Al principio he sentido ganas de aplastar a ambos con la palma de mi mano, pero después de meditarlo unos segundos, he llegado a la conclusión de que, o bien estaban intentando un peligroso ejercicio de equilibrio circense mosquitil, o simplemente trataban de copular. Pero algo no cuadraba. El díptero que ocupaba la posición de abajo se resistía con todas sus fuerzas mientras el de arriba lo intentaba una y otra vez con un ímpetu tan decadente que me produjo una sensación extraña, difícil de definir en unas pocas líneas. Cuanto más los miraba, más fascinado me sentía. Al mismo tiempo pensaba en su posible descendencia y el verdadero problema que en el futuro representaría para mi salud. Por esa razón no tuve ningún reparo en vaciar sobre sus casi invisibles cuerpos medio bote de insecticida. Y te juro por La Luna y el resto de astros celestes que disfruté hasta el paroxismo viendo cómo se retorcían en su última y más importante agonía.

Besos y abrazos

Email del 24 de julio 2013 Leer más »

Email del 23 de julio 2013

Albrecht Durer. Alliance coat of arms (1490)

Querida amiga:

Llevo un tiempo intentando saber algo sobre mis patronímicos, que por cierto son bastante raros en este país. Hasta ahora ya he recogido la suficiente información como para darme cuenta de que nunca debería haber empezado esta tarea. Te transcribo algunos datos que creo pueden parecerte interesantes acerca del primer apellido:

López: Es un apellido eslavo que proviene de los pomeranios que se trasladaron a occidente algunos siglos después de que el príncipe Miroslav Bohuslava «El ciego» reparara en que debido a una estúpida equivocación se había desposado con una jofaina rota. Se supone que dicho apellido llegó a España tres siglos antes de que Miroslav Bohuslava se suicidara al comprobar que la jofaina le era infiel. Pero existen algunas teorías alternativas que ponen en duda que existiera dicho príncipe, o por lo menos que fuera tan idiota como para casarse con una palangana que sufría de furor uterino. Otra versión afirma que dicho apellido no es más que una corrupción fonética de un insulto bávaro.

Según el vietnamita Nguyen Thi Minh Khoi, auténtico erudito en la materia, el apellido López deriva de la palabra húngara «térd», que significa rodilla, aunque no está seguro del todo, pues él es especialista en cereales y no en linajes. Pero si tuviéramos que hacer caso de una hipótesis, sin lugar a duda deberíamos seguir los exhaustivos trabajos de la doctora gallega Lola F Rodríguez, y sobre todo de su maravilloso volumen «Extinguíronse os boquerones», traducido y editado bajo el título de «Tratados genealógicos y agujeros negros supermasivos». Según la doctora Rodríguez, aproximadamente el 98.6 % de los López que habitan en el planeta son guapos, altos y amables. Aunque todavía llega más lejos en la página 359, cuando afirma sin ningún rubor, que Jesús de Nazaret se apellidaba López y que fabricaba unos muebles estupendos.

Consideraciones secundarias sobre dicho apellido:
-López es el 78º apellido más común de España, en todo el territorio español nos encontramos que hay censados 248 con López como primer apellido, 176 con López como segundo apellido y un total de 18 con López en ambos apellidos.
-El 95.5 % de personas con el apellido López son Blancos.
-El 2.5 % de personas con el apellido López son onerosamente munificentes.
-El 1.3 % de personas con el apellido López son actores porno.
-El 0.8 % de personas con el apellido López refunfuñan habitualmente.
-Escudo del apellido López: Dos berenjenas cruzadas con un gurriato trasojado en el centro y unas enaguas de corona.

Besos y abrazos

Email del 23 de julio 2013 Leer más »

Email del 22 de julio 2013

Pierre Subleyras. L’excuse del’artiste

Querida:

Hace una hora me he zampado un croissant. Por alguna extraña razón su sabor se parecía más al de dos croissants. Y eso me ha sumido en una estúpida perplejidad inmanente. Desde ese fatídico instante, no dejo de pensar en algunos misterios claramente ontológicos como el Ser o la Nada, pero al mismo tiempo, intento no dejar de lado la absoluta relación que mantengo conmigo mismo y con los productos comestibles que de una u otra forma engordan y, a la larga, hacen que me sienta como un idiota seboso que se esconde en el retrete de una fábrica de flotadores intentando no ser pulverizado por un ente invisible que solamente disfruta bloqueando las lipasas gastrointestinales.

Dos minutos después de tragarme el croissant he pensado que seguramente debería haber comprado una ensaimada. Siempre me ha parecido uno de los productos de bollería más provocadores que se elaboran. Y no es porque me recuerde a un excremento vacuno. La verdad es que soy incapaz de explicar la razón, pero cada vez que veo una ensaimada expuesta en un anaquel, me entran unas terribles ganas de acostarme con una panadera. A veces incluso con su marido. Supongo que debe ser parte de la espeluznante crisis de valores que estoy padeciendo. ¡La vida es tan asquerosamente erecta!

Desde hace un par de meses estoy regando a uno de mis Ficus con coca-cola. Creo que lo he convertido en un adicto, porque antes de ayer lo pillé robándome una lata de la nevera. Como castigo le he obligado a que le haga un cunnilingus a una hortensia durante media hora. Desconozco si tal punición servirá de algo, y más conociendo el aborrecimiento que la higuera siente por el sexo oral, pero necesitaba imponer mi autoridad, y de paso dar rienda suelta a mi lascivia demente y obsesiva.

Me estoy convirtiendo en el paradigma de la perversidad. En una especie de cruce entre el emperador Tiberio, Gilles de Rais y la ratoncita Minnie. Ningún cuerpo desnudo humano o aparador de nogal estilo decó está libre de mi apetito insaciable, voraz y desalmado. Deberíais encerrarme. Si no lo hacéis, yo, ejem, me lavo las manos.

Un saludazo

Email del 22 de julio 2013 Leer más »

Email del 20 de julio 2013

Georg Baselitz. Deutschbaselitz (1938)

 Hola:
No fumo desde hace quince días, tres horas y doce minutos. Durante todo este tiempo he dejado de aspirar el humo y alquitrán de 450 cigarrillos, o lo que es igual, 22 cajetillas y media; me he ahorrado 86 Euros aproximadamente y, sobre todo, no he tenido que contemplar la cara de repliegue cilíndrico queratinizado de mi estanquero. Pero dejar ese abominable vicio no siempre implica llevar una vida sana. Por lo menos en mi caso. Durante esas 363 horas y pico he comido más caramelos y pastelitos de kiosco que en el resto de mi vida anterior. Y puedo demostrarlo con los bonitos seis kilos de grasa que alegremente se han instalado con forma de michelín en mi (antaño) magnífica barriga. Por eso no me importaría demasiado que en lugar de vocear mi nombre, alguien se atreviese a rebautizarme como Oliver Hardy II o «Repleción vesánica». 
Sin fumar, la vida me parece un caos. Ni siquiera jugar con el halogenuro de sulfonilo me rescata del horrible aburrimiento al que me veo sometido cuando no estoy comiendo. Por esa razón no paro de tragar como un poseso. Necesito tener la boca continuamente ocupada y escupir insultos ya no me tranquiliza. Devoro churruscos de pan enmohecidos, queso periclitado o incluso croquetas congeladas sin descongelar. Soy un cerdo que se está haciendo a sí mismo por causa de la estúpida idea de no morir de un cáncer pulmonar. Pero hay otras razones:

sɐpɐɔɹɐ síɔnpoɹd ǝɯ ʎ soǝɟ sıos ǝnbɹod ˙ɐdlnɔ ɐl sıéuǝʇ soɹʇosoʌ sopoʇ-

sopɐıɟoɹʇɐ soɹqǝɹǝɔ soɹʇsǝnʌ uǝ uǝɔnpoɹdǝɹ ǝs ǝnb sɐıɔuǝɯǝp sɐl uoɔ osɐd ǝsɹıɹqɐ ǝpǝnd ou ɐpıʌ ɐl ǝnbɹod sopɐuǝpuoɔ sıáʇsǝ soɹʇosoʌ sopoʇ-

ɐísǝʇıǝld sípuǝɹ ǝnb ɐl ɐ lɐɹodɹoɔ pɐpıɯɹoɟǝp ɐl ɹɐloɹʇuoɔ ǝlqısodɯı sǝ ǝnbɹod uóıɔnloʌuı ǝp oldɯǝɾǝ ɹoɾǝɯ lǝ sıos soɹʇosoʌ sopoʇ-

sopıdúʇsǝ ‘soɹɐpıɔıns ʎ ɹolɐʌ ǝp soɹɐɯɹɐ ˙sıéqɐs ol soɹʇosoʌ ‘és ol oʎ ˙ɐıɹoɔsǝ sıos soɹʇosoʌ sopoʇ-



Besos y abrazos

Email del 20 de julio 2013 Leer más »

Email del 11 de julio 2013

Rubens. The head of the Medusa (1618)

Hola:

Odio mi nombre y mis patronímicos. De ahora en adelante seré Ufff para todos. Corto conciso y descriptivo. Pero no Ufff López Pérez, no, simplemente Ufff. Llevo varias horas dándole vueltas a la necesidad de un cambio total, y no se me ocurre una mejor forma de llevarlo al límite que empezar por el nombre. Y ya no tengo 51 años, sino 24. He dejado de ser un maduro inconformista para convertirme en un jovencito vivaracho, coqueto, presumido y salvaje. El resto de cambios los irás padeciendo poco a poco, pero por ser quien eres voy a adelantarte algunos:

-Mi cabello será rubio, mis ojos azules.
-La medida precisa de mi miembro viril pasará a 31.7 cm.
-Tendré un lunar con forma de damajuana en el costado derecho y una peca minúscula pero sensual en le mejilla derecha.
-Un halo resplandeciente rodeará mi cuerpo.

Pero esta fabulosa metamorfosis no sólo me afectará a mí. El resto de humanos también la padeceréis. De ahora en adelante todos vosotros, sin excepción, seréis memos inadaptados y sumisos. Con bocio colgando en el cuello y pústulas sanguinolentas rodeándoos la piel. Cuando intentéis reír se os caerán varios dientes y los animales huirán despavoridos cuando se crucen con vuestra sombra. En lugar de hablar ulularéis y el infecto olor que desprenderá vuestro cuerpo bastará para que el futuro de la raza quede marcado a fuego en el calendario. Os arrastraréis suplicando un final rápido, pero se os será denegado. Denegado por mí, que seré Dios. Denegado por mí y mi infinita malignidad. Malviviréis hasta que la risa que me produzcan vuestros lamentos se convierta en un continente.

Que así quede escrito y así se cumpla.

Email del 11 de julio 2013 Leer más »

Segundo email del 9 de julio 2013

Travis Louie

Hola por segunda vez:

Antes te escribía con un cigarro en los dedos; como ya no fumo, lo hago con el tallo de un puerro en la boca. Incluso salgo a la calle con esa liliácea sobresaliendo 25 cm de mis labios, lo que me da un aspecto de artiodáctilo excéntrico que produce algo de temor a algunos viandantes, sobre todo a las ancianitas, que me miran con una mezcla de asco y asombro. ¡Supongo que en sus tiempos no sucedían estas cosas! Hace un rato, por ponerte un ejemplo, una se ha persignado cuando me lo he sacado del hocico y me he rascado el trasero con él por medio de movimientos acompasados y rítmicos. ¡Me encanta restregármelo con lascivia por las diversas partes de mi cuerpo casi perfecto! Aunque me gustaría que el público que asiste a las representaciones tuviera menos de 50 años. Mañana pienso frotarme la entrepierna con una berenjena cuando esté haciendo cola en la pescadería. Si no me detienen, incluso es posible que sustituya la solanácea por una caballa, por supuesto, abonando su precio antes del espectáculo.

Hace algunos años, representé el mismo numerito delante de unos albañiles; intentaba seducir a una encofradora de 32 años, pero el plan resulto fallido, pues varios obreros mal afeitados del género masculino y con barrigas flácidas quisieron violarme (o lapidarme) y tuve que correr para salvar mi vida. No me gustaría que después de leer este tipo de confesiones perverso-sexual-paranoicas creyeras que simplemente soy un maldito exhibicionista. No lo hago para disfrutar. Lo hago porque me gusta montar pequeñas representaciones enfermizas, y sobre todo, contemplar la cara de estupefacción que ponen los que se ven obligados a contemplarlas.

Como tú sabes, sostengo desde hace decenios la teoría de que «todo es culpa del receptor, nunca del emisor», por lo tanto, haga lo que haga en el futuro y, créeme, pienso hacer muchas animaladas, nunca llegaré a sentirme diferente, aunque es posible que lo sea. De momento sólo lo parezco. Y si todo me sale como lo tengo planeado, te aseguro que dentro de pocas semanas oirás hablar de mí, ¡y no en un comercio de barrio! Tengo planeado abrir en canal al aire y exponer sus entrañas en un parque público.

Abrazo

Segundo email del 9 de julio 2013 Leer más »

Email del 9 de julio

Charles Ladson

Querida:

La mesa donde generalmente apoyo el laptop cojea. He intentado solucionar el asunto poniendo un papel doblado ocho veces en la pata problemática, pero no surte ningún efecto, pues al cabo de unas horas el proceso entrópico vuelve a comenzar. Estoy pensando en quitar el paspartú de una fotografía que ya no me gusta e intentarlo con un pequeño pedazo de su cartón. Supongo que debido a la consistencia de éste, con un par de dobleces sería suficiente. No hay nada que me soliviante tanto como un mueble cojo o una mujer jorobada. Pero mientras a la segunda se le puede perdonar la malformación como una herencia genética, al primero sólo se le puede recriminar su fallida construcción, seguramente debida a un artesano casi ciego y demasiado apegado a las delicias de la deidad dinero, o a un proceso industrial claramente defectuoso.

Como hiperactivo perezoso, me cuesta mucho arreglar las roturas. Prefiero romper lo que sé de antemano que no durará demasiado tiempo. Interpreto el papel de obsolescencia improvisada y me gusta llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Ayer rompí el cimborrio que adornaba mi sarcófago y hoy la he emprendido a golpes con el vestiglo que me atormentaba, pero no he sido capaz de descoyuntarlo, por lo que le he contado a su barragana las cosas que hace cuando ella no está a su lado.

Si fuera un poco más inteligente, me desasnaría por completo.

Besos

Email del 9 de julio Leer más »