Email del 31 de enero 2018
![]() |
| Michelangelo Merisi da Caravaggio. Narcissus (1599) |
Querida:
Las diferencias entre los seres humanos y los objetos inanimados no son tan verdaderamente desmesuradas. Una de esas desemejanzas poco o nada extraordinarias, quizá la más importante, es que los Homo sapiens necesitan justificar su vacío existencial malgastando sus vidas buscando algo, y los ladrillos no. Y «algo» no es más que una jodida magnitud indeterminada. ¿Acaso tú no buscas algo también? Yo busco una crema que gracias a su avanzada y exclusiva tecnología reparadora, reduzca de forma significativa los principales signos del envejecimiento visibles. Quiero comprobar su efectividad y cómo su poderoso complejo restaurador potencia la sincronización natural de los procesos rehabilitadores de mi piel. Necesito que me deje una epidermis suave, joven y radiante, y que al mismo tiempo redefina mi óvalo facial y le devuelva la luz y esplendor que poseyó antaño. Ah, y que sobre todo esté dermatológicamente testada. Si conoces algún producto que posea una buena parte de esas características, me gustaría que me apuntaras su nombre comercial, dónde puedo robarlo, tu opinión personal tras seis meses de uso y si de alguna forma el haberlo utilizado dos veces al día (mañana y noche) ha cambiado en algo tu vida. Por último, desearía pedirte un favor. He fabricado unas chapitas redondas con una foto de mi cara -retocada con Photoshop para que parezca mucho más joven- en las que se puede leer «Greg es magnífico». Llevan un imperdible metálico mediante el cual puedes engancharlas donde quieras. ¿Podrías lucir una en tu ropa? ¿Querrías distribuir gratuitamente algunas entre tus amigos y familiares? Me gustaría tanto salir a la calle y ver a la gente con la chapita en sus camisas, chaquetas o abrigos. Si la idea tiene éxito, podría diseñar otras con diferentes imágenes de mi rostro y distintos mensajes que destaquen mi grandeza natural. Incluso podría incrementar su tamaño y mejorar la calidad de la base y del rotograbado.
Básicamente he pasado conmigo toda la vida. Me siento muy dichoso de haberme encontrado y amado. Junto a mí he llegado a encontrar la verdadera felicidad y, quizá por ese motivo, siempre me he sentido diferente. Dios, ¡soy tan maravilloso y perfecto! Estoy tan extraordinariamente diseñado. Mi cuerpo, mi piel, mis huesos, mis vísceras. Todo en mí es supremo. Comprendo perfectamente que la gente que quiere ser como yo y no lo consigue acabe suicidándose o termine sus días como anacoreta rodeado de ganado. Y soy tan modesto, sencillo y natural. ¡Me encanta deslizar mis manos sobre mi piel para terminar arrancándome la ropa y haciéndome el amor. Soy tan sensual. ¡Además todavía conservo la pintura de fábrica!
Email del 31 de enero 2018 Leer más »









