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| Banksy. Police stop and search girl |
Querida:
Todavía recuerdo aquel viejo orificio de salida. En aquella época no estaba demasiado seguro de si en realidad era un orificio de salida o de entrada. O de entrada y de salida. Tuvieron que pasar algunos años hasta que llegué a la conclusión que aún hoy mantengo: era un orificio de salida. Nunca vi nada entrar por él. Sin embargo vi salir demasiadas cosas. Y no siempre fueron concluyentes. En ocasiones, cuando hablo con algunos de mis amigos de entonces y saco el tema del viejo orificio de salida, la mayoría finge no acordarse y el resto no quiere saber nada del asunto. Dicen que el pasado es eso, pasado. Pero yo sé, que de alguna forma, mi presente y mi futuro están irremediablemente ligados al maldito y viejo orificio de salida.
A menudo me hago la misma pregunta. No siempre me respondo, pero cuando lo hago intento llegar a alguna conclusión. Lamentablemente, las respuestas nunca son demasiado sencillas y algunas veces termino golpeando al aire. Nunca he sido capaz de demostrarme lo equivocado que puedo llegar a estar. Aunque en realidad no necesito saber si me equivoco en algo y cuántas veces me equivoco al día. ¿Sabes lo que me sucedió el viernes? Estaba en una comisaría de policía esperando mi turno para que me renovaran el DNI, junto a tres mujeres y dos hombres. De repente se acercó a nosotros un poli y…
POLI: A ver. Soy el sargento orrorrotp, perdón, el sargento Orozco. Necesito que cada uno de ustedes se quite los zapatos y zapatillas y me enseñe los calcetines.
HOMBRE 1: ¿Está de broma?
MUJER 1: Debe haberle sentado mal el carajillo.
MUJER 2: Señor, tengo mucha prisa. A mi marido lo operan de hernia discal en medi…
POLI: ¡He dicho que se quiten los zapatos y las zapatillas! Quiero ver sus calcetines y sus medias. No lo volveré a repetir.
YO: Oiga usted, ¿está lo…
No pude terminar la frase. Cuando quise darme cuenta, el sargento Orozco estaba dándome puñetazos en el estómago. Algunos de mis compañeros de espera intentaron ayudarme, pero el poli se interpuso entre ellos y yo alzando los brazos como si fuera una especie de antena yagi.
POLI: ¡Deténganse o les juro por el vientre sagrado de mi anciana madre que les meto un tiro en la cabeza a todos ustedes! ¡Muy bien! Así me gusta. Ahora quiero que se quiten los zapatos y las zapatillas y me enseñen sus calcetines y medias.
Estaba claro que con ese tipo no se podía jugar y nuestros intentos de fuga estaban abocados al fracaso, pues la puerta estaba más cerca de donde se encontraba él. Mientras nos mirábamos los unos a los otros procedimos a descalzarnos tímidamente mientras la fiera del infierno nos observaba con atención.
POLI: Perfecto. Ahora levanten un poco los pies. Quiero ver de cerca sus talones.
Con la mirada tan vidriosa como un cristal de botella de Mistela de Casinos comprobó nuestros talones concienzudamente…
POLI: ¡Aaaaagggg! ¡Usted! ¡Mamarracho sucio y descuidado! ¡Mire ese orificio en su talón! ¡Soguarro!
HOMBRE 2: ¡Oh! Cuando salí de casa ambos calcetines estaban perfectos. Le doy mi palabra de ho…
POLI: Asqueroso marrano repugnante. Debería meterle dos tiros aquí mismo. ¡Póngase en aquella esquina y no vuelva a abrir la boca! El resto. ¡A ver! Muy bien. Muy, muy bien. Sí. Todo correcto. ¡Perfecto! Ahora quiero que se quiten los pantalones y las faldas y me enseñen los calzoncillos y las bragas. Y espero que ninguno de ustedes se haya presentado ante mí con ropa interior sucia o con algún tipo de rotura.
YO: ¡Esto no puede estar pasand…
Nuevamente no pude terminar de expresar lo que sentía pues el sargento volvió a agarrarme de la camiseta con una manaza mientras con la otra me golpeaba sin cesar por todas las partes del cuerpo.
MUJER 3: ¡Es un psicópata! ¡Ese tipo es un psicópata!
POLI: Soy el sargento psicóp… quiero decir, soy el sargento Orozco. Si alguno de ustedes piensa en correr y escapar por la puerta de entrada, olvídenlo. Está cerrada con llave. Nadie va a venir a rescatarles. Ahora pórtense bien y quítense los pantalones y las faldas.
Mientras desenfundaba un pistolón del tamaño reglamentario en Brobdingnag, todos obedecimos sus órdenes. En un minuto nuestros pantalones y faldas yacían tiradas por los suelos.
POLI: Perfecto. Ahora voy a pasar revista. Ajá. Ajá. Sí. Muy limpio. Muy limpio también. ¡Eh! ¿Pero esto qué cojones es?
MUJER 2: Es, es un micro tanga, señor.
POLI: ¡Un micro qué?
MUJER 2: Un micro tanga…
POLI: ¿Un micro tanga?
MUJER 2: Sí, sí señor. No puedo llevar bragas normales, me rozan y me salen ron…
POLI: ¡Un micro tanga! ¡Bien! Por lo menos, con el tamaño que tiene es imposible que se ensucie. Veo que todos ustedes llevan la ropa interior bastante aseada. Me satisface. Ahora quiero que se la quiten y la lancen como si fueran jugadores de baloncesto sobre la parte superior de ese armario.
HOMBRE 1: Esto es un ultraje. Me da igual que me dispare. No piens…
En ese instante la puerta de entrada se hizo añicos y entraron un buen número de policias. Tantos que me fue imposible contarlos. La mitad de ellos se abalanzaron sobre el sargento Orozco y lo inmovilizaron, el resto se acercaron a cada uno de nosotros y nos cubrieron con mantas mientras intentaban tranquilizarnos. En una habitación contigua estaban amordazados tres maderos más, supongo que eran los compañeros del sargento Orozco que al verse liberados respiraron aliviados. Unos minutos después cinco agentes se llevaron al sargento Orozco totalmente amarrado mientras gritaba como un poseso no sé qué sobre la limpieza y la gallardía extrema. Cuando llegué a casa me senté sobre el suelo y mis primeros pensamientos fueron para el viejo orificio de salida.
Pero, ¿qué es lo que vi? ¿Qué es lo que vi saliendo del viejo orificio de salida? No creo que deba contártelo. Supongo que no estás preparada para escuchar esa historia. Pero te aseguro que lo que emergió de ese viejo orificio de salida nunca volverá a aparecer en ningún otro lado. Fuera lo que fuese, pertenecía a ese mismo instante. Supongo que cada momento debe tener un recuerdo particular y, ¿por qué no?, quizá hasta un viejo orificio de salida. ¿Qué más da? Bueno, a mi no me importan el resto de orificios de salida, ya sean viejos o nuevecitos de trinki. Lo único que en realidad necesito es… ¿Qué es? ¿Qué es?
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