Email del 28 de enero 2015
![]() |
| Max Klinger. Death urinating (1880) |
Amiga:
Desde que no fumo -y de eso hace ya cincuenta y pico días- siento que la energía creativa se ha volatilizado y que mi carácter y capacidad de aguante están rozando peligrosamente la vulnerabilidad absoluta. Puede que con este cambio mi salud se haya visto reforzada, pero mi cerebro no está demasiado satisfecho, pues está totalmente convencido de que es mejor vivir pocos años bajo un maltrato corporal concienzudo y sistemático, que convertirse en algo parecido a un imbécil casi inmortal. Y los hechos no dejan lugar a dudas. Si tengo que ser recordado por algo, me gustaría que fuese por mi capacidad innata para sobrevivir sin remordimientos, refunfuñando sin rubor y oponiéndome a todo con este aspecto de actor de kabuki fracasado y neurasténico.
Hace unos cuantos días envié un mensaje por Whatsapp a mis más queridos amigos notificándoles que desde ese momento en adelante dejaba de llamarme Gregory. Mi nuevo nombre sería Pomada Antihemorroidal López. Algunos me preguntaron si sufría en silencio esa putada. Por supuesto les contesté que no y que si me apreciaban algo me llamaran siempre así, o por lo menos usaran el diminutivo Pomadita. ¿Te puedes creer que nadie me manda mensajes ni me llama por el móvil? Incluso creo que alguno me ha borrado del Facebook. ¿Qué tiene de malo mi nuevo nombre? Cada día estoy más harto de interactuar con cenutrios. Antes yo era la viva imagen de la gallardía y me respetaban hasta mis mejores enemigos, ahora soy una especie de paria demente al que habría que encerrar por el bien de la comunidad. ¡Y todo por una puta pomada con benzocaína, hidrocortisona y neomicina! ¡Esto no puede estar sucediendo!
Habrás reparado en que éste quebradizo email es el primero que te envío en dos o tres semanas. Ya no me apetece escribirte. Ni siquiera escribir para mi blog. Intento malgastar el tiempo tumbado en el sofá y chupando flurbiprofeno. No necesito demostrar nada a nadie. Soy mi propia enfermedad y me alimento de pretéritos indefinidos. Busco algo semejante a la Nada y me encuentro una serendipia. La intento descuartizar con la mirada, pero en ese instante llaman a la puerta. ¿Por qué siempre que llego a alguna conclusión lo suficientemente errónea o inexacta, alguien tiene que llamar a mi jodida puerta?
-¡Vete a la mierda socabronazo, seas quien seas!- grito con mi voz más hiriente, esperando que el perturbador incómodo se aleje lo suficiente de mis dominios como para no representar una seria amenaza.
-Soy Wendy Purita- responde una vocecita tan suave como el trasero de un bebé al que algún día le diagnosticarán Ganglioneuralgia esfenopalatina.
-Yo no he contratado ninguna puta. ¡Lárgate!
-No soy una puta. Soy la administradora de la escalera. Vengo a cobrar los 18 meses que debe.
-¡Vuelva dentro de otros 18, por favor!
Escucho el ruido de unos tacones baratos alejándose. Tranquilizado, vuelvo a la incomodidad de mi sillón y sigo buscando algo que no existe. Mientras mi percepción defeca sobre mis sentidos, una mota de polvo osa posarse sobre mi rodilla. Entonces me pongo a llorar como una peladora de cebollas humana y me pregunto qué es lo que le he hecho a esa partícula tan diminuta? Ella se limita a interpretar su papel inerte y se niega a responder. Al fin y al cabo sólo es polvo doméstico, es decir, enzimas y heces excretados por los ácaros para provocar enfermedades a los ejemplares como tú y como yo, que creemos que estamos de vuelta de todo.
Necesito terminar este email. No puedo soportar ser alguien. Yo siempre he querido ser algo. Hubiera sido tan feliz si en lugar de Pomada Antihemorroidal López (Aka Gregory) hubiera sido un virus ARN. O unos peucos de lana. Cualquier cosa, objeto, enfermedad. Ayer arrojé mis tranquilizantes dentro del acuario. Deberías ver a mis Guppys ahora. ¿Se puede flotar sumergido?
Un beso
Email del 28 de enero 2015 Leer más »


