Email del 20 de septiembre 2015
![]() |
| Gustave Dore. Spectrum appearance of Banquo |
Estoy escribiendo una pequeña obra de teatro en tres actos. La acción transcurre algunos años después de que Antonio casona, borracho como una cuba, se sacara el pene y golpeara con él la mesa de roble que perteneció a su hermana mayor Emerenciana durante una tertulia a la que asistieron algunos de los fantasmas de sus antepasados. Para ser exactos, 10 años después de aquel espantoso suceso. El paso del tiempo, que entierra todo, no ha podido sepultar la ignominia de aquel 23 de febrero, por esa razón los espectros están a la defensiva. Pero mejor te transcribo el comienzo del segundo acto:
ESPECTRO 1: Aún recuerdo lo que hiciste en esta misma estancia. Eh, veo que ya no está la mesa. ¿Qué ha pasado con ella?
ANTONIO: Después de aquello la vendí. Durante este tiempo no he querido que nada me trajera recuerdos de esa noche. Aprovecho para perdiros perdón.
ESPECTRO 2: ¿Perdirnos? Vuelves a estar ebrio.
ANTONIO: Quise decir «pediros» pero por alguna extraña razón me salió «perdiros». ¡Sí! Estoy borracho. ¡Llevo 24 años de borrachera ininterrumpida! Ya sabéis la razón. ¿O queréis que os la recuerde?
ESPECTRO 1: No hace falta. Todos conocemos los espeluznantes hechos que te llevaron al morapio.
ESPECTRO 3: Y al mismo tiempo a la muerte a Emerenciana. Que Dios la tenga en misericordia.
ANTONIO: En realidad la mesa perteneció a la madre de mi padre. Mi hermana la heredó. Parece que la memoria de los muertos no es tan…
ESPECTRO 2: Todos sabemos que tu hermana la recibió por testamento.
ANTONIO: He convocado esta reunión para manifestaros mi desdicha por mi comportamiento, pero también para que veáis algo increíble que está a punto de suceder.
ESPECTRO 1: ¿Qué es lo que va a suceder? Habla. Yo te lo ordeno.
ANTONIO: No me apremiéis. Antes os he de dar las gracias.
ESPECTRO 3: ¿Las gracias? ¿Nos pides indulgencia?
ANTONIO: No. ¿Conocéis el relato titulado «El buen yantar»?
ESPECTRO 2: Yo no, pero, ¿a dónde quieres llegar?
ANTONIO: Ese relato lo escribí en mi juventud. Creo que aún lo debo tener en alguna gaveta. Es natural que no lo conozcáis. Si os place puedo relataros su argumento.
ESPECTRO 1: ¡Comienza!
ANTONIO: Veo por vuestras azules caras que el resto de vosotros también quiere escucharlo. Comenzaré. El texto trata acerca de la envidia. Y de como una mujer, que se acostaba con tres traidores a la vez, maquinó con éstos un asesinato.
ESPECTRO 2: Creo que sabemos a dónde quieres llegar a parar. Detente. Detente antes de que sea demasiado tarde.
ESPECTRO 1: Siempre me distes pena. Cuando tu madre te alumbró…
ANTONIO: Callaos, espectros desleales.
ESPECTRO 2: ¿Cómo osas dirigirte a nosotros de esa manera?
ESPECTRO 3: No debimos asistir a esta reunión. Siempre serás un calamocano…
ANTONIO: Mirad lo que me voy a sacar.
ESPECTRO 1: ¡No! ¡Otra vez no! ¡Voto a mis antepasados!
ANTONIO: ¿Es grande, eh? Vosotros ya no la podéis usar, mamarrachos del infierno.
ESPECTRO 1: Creo que me voy a desvanecer.
ESPECTRO 2: Encierra eso donde corresponde, sicalíptico desvergonzado.
ANTONIO: Y ahora viene lo mejor.
No es difícil adivinar qué es lo que sigue. No te lo copio porque no me fío de ti. Ya me plagiaste una vez el panegírico que escribí tras la muerte de mi caballo Estroncio. Nunca podré olvidarlo. Si quieres leer el resto de la obra, deberás esperar a que esté escrita y editada o representada. Me auguro un éxito sin precedentes. Si sientes celos de mi talento, lo mejor que puedes hacer es colgarte del cuello de una viga. Ah, olvidé que vives en una casa prestada y que las vigas no te pertenecen. Lo siento tanto. Mientras espero que mi fama y mis posesiones se multipliquen de la misma forma que los misterios y circunstancias de los personajes que he creado, te aconsejo que no rabies demasiado. Para terminar con esta carta de una manera portentosa, voy a demostrarte mi generosidad con un lamento:
¡Ayyyyyyyy!
Email del 20 de septiembre 2015 Leer más »




