 |
| Costa Dvorezky. Dive (2008) |
Hola:
Acabo de entrevistar a alguien que quizá conozcas. Yo mismo. Te transcribo parte de la conversación para que tengas algo que leer mientras almuerzas.
PREGUNTA: ¿Por qué razón no eres absolutamente feliz?
RESPUESTA: Quizá porque soy relativamente desgraciado.
P: ¿Relativamente?
R: ¿Absolutamente? Nada es absoluto. Todo es relativo, excepto la ignorancia.
P: ¿Cómo te gustaría ser recordado?
R: Yo no quiero que me recuerden. Supongo que te refieres a cuando esté muerto ¿No? Bueno, ¿para qué sirve recordar a los muertos? ¿Para sentir que uno todavía está vivo? ¿Por puro egoísmo? No me importa demasiado si me recordará alguien o no. No me gusta hablar del futuro, claro que tampoco me gusta hablar del pasado. Ya tengo suficiente con el Aquí y Ahora. Deberíamos concentrarnos en el presente y dejarnos de paparruchadas. La gente que se ancla en el pasado para escapar del presente es una cobarde. Los que lo hacen en el futuro, son simple y llanamente, idiotas.
P: ¿Volverías atrás si pudieras?
R: ¿Te estás quedando conmigo? Acabo de decirte que odio a los que alimentan el pasado. Como sigas por ese camino con tus preguntas, vas a acabar con un flan de medio litro en la cabeza.
P: Explícate.
R: Tengo un flan grande en la nevera. Es Dhul y no son baratos, pero te juro por el emperador de los primates que no me importará ponértelo de sombrero como vuelvas a preguntar gilipolleces.
P: Comprendo. Te pido perdón. Volvamos a la cuestión inicial. ¿Nunca, ni por breves instantes has disfrutado de lo que deseabas?
R: A veces sí. Pero cuando me someto a ese imperfecto estado de ánimo que tú y otros llamáis felicidad, no hago otra cosa que cavar mi propia tumba. Si a un mono le das un juguete, puede que lo disfrute durante un breve instante, pero más tarde o más temprano se cansará y esperará que le des otro. Somos monos, no lo olvides. Tú, cuando follas, o cuando haces el amor -nunca he sabido diferenciar entre ambos términos-, o cuando te regalas una sesión onanista, y simplemente por ponerte otro ejemplo ridículo, supongo que tienes ciertas fantasías eróticas, ¿no? Imagínate que en un espacio de tiempo indeterminado las vas poniendo en práctica. Entonces dejan de ser fantasías y ya no sirven para lo que en principio estaban destinadas. Si eso sucede, no tienes más remedio que inventarte otras, y otras, y por desgracia, éstas son limitadas. Cuando tu sesera no sea capaz de fabricar nuevas, ¿dejarás de follar o cascártela? y perdona por lo soez de las palabras que he utilizado. Con la felicidad sucede lo mismo.
P: No estoy de acuerdo.
R: Me importa poco si estás, o no, de acuerdo conmigo. Deberías saberlo.
P: Cambiemos de tema. ¿Crees que…
R: No, sigamos con la felicidad.
P: Prefiero cambiar de tema. No quiero que esta entrevista sea monotemática. ¿Crees que el destino que nos espera es absurdo?
R: Y tú, ¿crees que la manifestación del espacio y el tiempo, como ideas complejas y objetivas en sí mismas, pueden llegar a ser inherentes a sus carencias conceptuales?
P: Yo he preguntado primero.
R: Creo que nos merecemos lo que nos pueda suceder. Partiendo de esa base, estoy convencido de que al monito erguido, o ser humano, le queda poco tiempo para disfrutar de sus miserias.
P: ¿El hombre destruirá al hombre?
R: Sí. ¿Qué se puede esperar de él? La desesperación no es un arte, es una condición social.
P: ¿Cómo definirías al ser humano?
R: No me gusta definir. Prefiero confundir. De todas formas voy a hacer una excepción contigo. El ser humano es un conjunto de incongruencias nauseabundas.
P: ¿Te consideras nauseabundo?
R: Tú eres nauseabundo. Yo, simplemente repulsivo.
P: ¿Y por qué no haces algo al respecto? Me refiero a que vives en sociedad, pero al mismo tiempo despotricas contra ella. ¿No es eso una incoherencia?
R: Lo es. Vivo en sociedad, básicamente porque vivo en una ciudad. No tengo posibilidades, de momento, de escapar de ella. Pero no soy sociable, por lo menos la mayor parte de mi tiempo. Te aseguro que si estuviera en mis manos, ahora no estaría charlando contigo. Prefiero cuidar plantas y revolcarme con animales a tener que justificar mi condición racional frente a tipos como tú.
P: ¿Tipos como yo? Tú eres yo.
R: No, te equivocas. Tú eres lo que yo, en este preciso momento, quiero que seas.
P: Entiendo. ¿Me has creado porque te sientes magnánimo?
P: No, te he creado porque estoy dejando de fumar y necesito descargar mi furia con alguien tan idiota como tú.
P: ¿Has dejado de fumar para poder vivir más tiempo? No puedo creerlo…
R: He dejado de fumar porque no tengo dinero suficiente como para seguir manteniendo esta adicción.
P: ¿Cuando fumas te sientes menos infeliz?
R: Cuando fumo me siento más infeliz.
P: Entonces, de alguna manera, ¿eres masoquista?
R: Sí, y Marxista y varias clases de «istas»
P: Narcisista también acaba en «ista».
R: ¿Narcisista?
P: Sólo a un narcisista se le ocurriría hacerse una entrevista a sí mismo.
R: Espera un momento. Voy a por el flan Dhul. Has acabado con mi paciencia.
P: Ha sido un placer hablar contigo…
R: Vete a la mierda.