Email del 27 de junio 2013

Delacroix. Cama deshecha (1827)

Hola:

Normalmente no tengo reparos en contarte algunos de mis sueños sin tener en cuenta lo disparatados o espeluznantes que puedan llegar a ser, pero el de esta noche ha sobrepasado todas mis expectativas (y supongo que sobrepasaría las del director de cualquier sanatorio mental que se precie). Si te lo cuento creerás que me he vuelto loco, y con razón, pues sólo un loco soñaría con tortillas buceadoras, inclinometros biaxiales o murciélagos con heterocromía que lavan en el rio sus prendas íntimas con Vanish Oxi Action.

Pero cambiando de tema, ¿sabes lo que me sucedió ayer? Nada. Nada en absoluto, por lo menos nada que no me haya sucedido anteriormente. Y eso es lo que me joroba. Estoy harto de las repeticiones. Necesito despertarme y contemplar un cambio, aunque sólo sea el del color de mis paredes. ¿Conoces algún idiota que pueda pintar mis paredes? Gratis, por supuesto. Yo podría hacerlo, desde luego, pero, ¿por qué no aprovecharme de algún idiota? Están en este mundo para eso. Cada uno de nosotros tenemos un rol establecido, y no es intercambiable. El mío es no estar de acuerdo con nada, el tuyo es estar de acuerdo con todo y, el de los pulgones que asolan mis plantas es, por supuesto, asolar mis plantas, sin miramientos y a toda velocidad. ¿Conoces al director de esta obra en un acto llamada existencia? Porque si lo conoces, quiero que me cambie el papel, y de paso, que altere sustancialmente el guion.

Ahora, bueno, en cuanto acabe de escribirte estas líneas, me dispondré a gastar un poco de tiempo utilizando el viscosímetro que analiza y mide la viscosidad de mis días y de mis noches. Incluso es posible que desmonte el modulador de reactancia que produce alteraciones de frecuencia en mis impulsos primarios y lo vuelva a montar de una manera diferente, con el vano propósito de que estallen los circuitos. ¡Me siento fragmentado! Mi carne y mis huesos están atomizados. Ni siquiera soy capaz de poner en orden mis indecisiones.

Tortillas buceadoras, inclinometros biaxiales, murciélagos con heterocromía. ¡Creo que debería vender mi cerebro a la ciencia! ¿Crees que pagarían algo por él?

Saludos y abrazos