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| Jean-Michel Basquiat. Six crimee (1982) |
Querida:
Hoy no tengo ganas de escribir. Ni siquiera de reescribir, sobreescribir, manuscribir, trascribir, prescribir o subscribir. Sin embargo voy a prepararte una especie de pequeña recopilación de párrafos fallidos o autocensurados de textos anteriores -como he hecho en alguna ocasión en el pasado- y esperar que de alguna manera cuele y justifique el día, literariamente hablando, por supuesto.
1-
Debido a mi avanzada edad, a veces tengo verdaderos problemas para ponerme los calzoncillos, sin embargo no me cuesta ningún esfuerzo quitármelos y tratar de lanzarlos sobre la canasta de baloncesto desde la línea de 6,75 metros. Siempre me pongo los gayumbos en casa nada más levantarme y ducharme, pero me los quito en el polideportivo delante de todos los tipos y tipas que puedan estar en esos momentos entrenándose y cuatro o cinco horas después de haberme dopado de lo lindo. Por esa razón, por haberme dopado y por exhibicionismo, suelo ser arrestado y confinado en una celda de 2 X 3 metros hasta que mi abogado abona la fianza y yo, en pago a sus servicios, permito que le haga el beso negro al amante de mi exmujer.
2-
En estos instantes sujeto con mi mano derecha la jeringuilla que hace solo dos minutos contenía cinco mililitros de clorpromazina de la marca Largactil, mientras que con la mano izquierda sujeto a la derecha. Me pesa todo el cuerpo. También me pesa el cuerpo de mi burro de la raza zamorano-Leonesa que descansa plácidamente sobre mí. Y de la misma forma me pesa el cuerpo de mi perro mestizo que descansa sobre el burro de la raza zamorano-leonesa. Y el gato siamés que descansa sobre el cuerpo de mi perro mestizo que a su vez descansa sobre el cuerpo de mi burro de la raza zamorano-Leonesa. Y me pesa el cuerpo de mi gallo criollo que descansa sobre el cuerpo de mi gato persa que a su vez descansa sobre el cuerpo de mi perro mestizo, que a su vez descansa sobre mi burro de la raza zamorano-Leonesa, que a su vez descansa sobre mí. ¡A veces me siento como Jakob Grimm!
3-
Mañana voy a distribuirme una mascarilla a mí mismo. Sin embargo estoy casi seguro de que la rechazaré. Por algún motivo que desconozco, siempre me ha gustado rechazar lo que se me ofrece. Aunque la persona que lo ofrezca sea yo. Pero si en lugar de ofrecerme una mascarilla me ofrezco 6000 euros, lo más seguro es que los acepte sin preguntar el origen de los mismos. Con esa cantidad de dinero puedo comprarme a mí mismo y todavía me sobrarían 5990 euros.
4-
Dios quiere ponerse en contacto conmigo telemáticamente. Según tengo entendido está hasta los cojones de mis opiniones ateas. Por lo tanto he llegado a la conclusión de que Dios tiene testículos. En el pasado he llegado a otras increíbles conclusiones. Y a unas pocas oclusiones… ¡intestinales! Las conclusiones las recopilo en una libreta de tapa dura. Las oclusiones… las oclusiones no son más que una mezcla compacta de materia fecal y por esa razón resulta imposible compendiarlas. Gracias a los enemas o a la pomada Lubristesic, antes llamada lubricante urológico Organón, que es mano de santo, puedo deshacerme de las heces fácilmente y con relativo sufrimiento. Pero eso no parece importarle a Dios, también llamado El Shaddai, El Yisrael, El Elyon, el Asintomático o Yahveh (es decir, yo soy el que soy), que sigue empeñado en leerme la cartilla.
5-
Vivimos en un planeta donde el 99% de sus habitantes son expertos. Expertos en coronavirus, expertos en biología molecular, expertos en forúnculos anales, expertos en colchones, en nutrición, en finanzas, en redes sociales, en alteraciones del sueño, en fisioterapia pediátrica, en micología, en ciberseguridad, en sexo, en gastronomía, en logística, en barbacoas, en microinjertos capilares, en terapias contextuales, en zoología y botánica, en ecografías musculoesqueléticas, en hipnosis, en kárate o taekwondo, en neuropsicología, en corte y confección, en fimosis, en protocolo, en rehabilitación de edificios, en urbanismo, en inteligencia emocional, en ñoñería, en ventilación mecánica no invasiva, en derecho laboral, genética, orfebrería, dislexia, papiroflexia, en cataplexia, anorexia, pirexia e incluso en cortinas, estores y visillos. En lugar de Tierra, este planeta debería denominarse ¡Expertia! Ya sabes… Nací en Expertia. Viví en Expertia. Concebí a mis hijos en un puticlub, quiero decir, en Expertia. Fallecí por COVID-19, pero, ojo, en Expertia.
6-
Sigo intentando destruir España…