Email del 16 de abril 2020
![]() |
| William Michael Harnett. Still life writing table (1877) |
Querida:
No existe ninguna duda de que el crujido que oigo cada vez que me levanto de cualquier silla proviene de cada una de esas sillas y no de mis huesos. Lo que verdaderamente me extraña es que hasta hace unos pocos años esas sillas no hacían el menor ruido. Acomodado en algunos de esos asientos he escrito los tres libros que me han catapultado a lo más alto del panorama literario plutoniano cosmoenergético: Cumpleaños desliz, Metedura de lata y No tengo pelos en la tregua. Sin embargo creo que ha llegado la hora de visitar la tienda de muebles más cercana a mi hogar para comprar otro conjunto de sillas modernas de comedor, pues es en esa estancia donde suelo pensar, desarrollar y escribir mis plutonianos cosmoenergéticos textos.
Recuerdo cuando manuscribí mi primer ensayo de juventud titulado Palitos en casa de mis padres. Tenía 17 años y el mundo por delante. A esa obra le siguieron Piedrecitas y Palitos y piedrecitas. Una vez abandonado el nido familiar me sumí en una etapa de creación realmente fructífera y en un periodo de tres meses escribí cuatro novelas, dos poemarios, siete libros de cuentos y nueve ensayos pertenecientes a lo que llamé «mi periodo geométrico». De todo ese conjunto de volúmenes destacaría Dodecagonal imperfecto y Balsameras cuadriformes. Pero no fue hasta que se publicó mi siguiente libro, que en realidad era una recopilación de párrafos pertenecientes a Palitos y piedrecitas y Balsameras rectangulares, cuando pasé de ser un completo desconocido a un perfecto ignorado. Para celebrar mi fracaso como hombre y artista escribí Bálano sampaku, que se convirtió en un escándalo internacional por el que fui vetado sin compasión durante una larguísima década.
Afortunadamente supe reinventarme y en el año 2002 desarrollé y perfeccioné el movimiento plutoniano cosmoenergético. Mi primer tratado titulado Gato por fiebre se convirtió en un éxito arrollador. En los años sucesivos publiqué Tener la sartén por el fango, En menos que canta un callo, No está el horno para chollos, Al pie del muñón, Contigo pan y bambolla, y los anteriormente mencionados, Cumpleaños desliz, Metedura de lata y No tengo pelos en la tregua.
En estos momentos estoy escribiendo mi primera novela en inglés a la que seguramente titularé Mr. Nathaniel Cooper, chairman of the New Hampshire Agricultural Committee, has been slaughtered and his entrails used to make sausages. Por supuesto, se trata de una historia de terror tanatológica, nosológica, criminológica y ontológica repleta de pasiones prohibidas, desbordadas e irrefrenables. El argumento es tan sencillo que por momentos resulta extremadamente complicado, no obstante voy a intentar enmarañarlo hasta el paroxismo para que al final parezca asequible y francamente elemental.
Te mantendré enjalmada…
Greg
Email del 16 de abril 2020 Leer más »









