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| Dorrit Black. The string quartette (1935) |
Escucha:
Chin chin chin chiiiiin chin chof
Chin chin chin chiiiiin chin chof chof
Chin chin chin chiiiiin chin chof
Chin chin chin chiiiiin chin chof chof
Es la nueva melodía que he compuesto para que cuatro sin techo con estudios musicales me la interpreten como cuarteto de cuerda cada mañana cuando me levante. A cambio de sus servicios les he prometido regalarles una botella de paraquat por cabeza.
Ahora presta atención:
Chin chin chiiiiin chof
Chin chin chiiiiin chof chof
Chin chin chiiiiin chof
Chin chin chiiiiin chof chof
Rechof rechof rechof
Aunque pueda parecerte similar a la melodía anterior tiene algunas diferencias que la hacen claramente distinguible y, a mi juicio, superior. Y qué puedo decir de los tres «rechofs» finales, salvo que creo que proporcionan a la línea melódica principal cierta atonalidad circunspecta que eleva el nivel compositivo hasta una cota difícil de superar. Pues bien, esta melodía será interpretada por dos de los anteriores músicos mendigos y por sus exnovias entre las 22:00 y las 23:00 horas, justo antes de ponerme los peucos y el pijama y meterme en la piltra.
También he compuesto otra armonía que será cantada a capella por varias exviudas mientras me ducho. Como en estos instantes no dispongo de exviudas he aplazado el estreno mundial de dicha obra, aunque estoy en condiciones de adelantarte un poquito…
Chin chin chiiiiin rechof rechof
Chin chin rechof rechof chin chin
Chin chin chiiiiin rechof rechof
Chin chin rechof rechof chin chin
Rechof rechof rechof
Greg
