diciembre 2011

Email del 30 de diciembre 2011

James Ensor, «Masques scandalisées» (1883)

Hola, amiga mía:

Acabo de dar un largo paseo y mientras caminaba he intentado encontrarle un sentido a todo esto; quiero decir, ¿por qué somos tan idiotas? ¿Por qué nos vendemos tanto? Pero no he podido llegar a una conclusión definitiva. He observado el rostro de la gente que se cruzaba conmigo y no he podido ver ni un ápice de alegría, bondad, empatía. Se supone que estas fiestas prefabricadas son para eso, por lo tanto sólo se puede desprender una idea de tanto desbarajuste emocional: la gente sabe que se prostituye, pero lo hace porque está acostumbrada, aclimatada, habituada; eso tiene un nombre: adicción. Y quizás es más peligrosa que la que producen los derivados del opio, pues no provoca temblores cuando te saltas una dosis; su síndrome de abstinencia sólo produce una pequeña y a veces imperceptible depresión alimentada por el desaliento y la melancolía. Los enfermos pueden  ser reconocidos fácilmente porque personifican fielmente su inútil rol en cada representación, llamémosla Navidad, Nochevieja, Año nuevo o como diantres quiera que se llamen esas fechas inquisidoras y realmente amenazantes que engordan las carnes, pero sobre todo alimentan el ego.

Como ya me quejaba ayer, la Nochevieja es la peor de todas. No te puedes imaginar lo absurdo que me resulta celebrar el fin de año según un determinado calendario, en nuestro caso, el gregoriano. ¡Si por lo menos usáramos el persa, que es el más preciso de cuantos se utilizan o se han utilizado! Celebramos un año que se esfuma y para eso nos vestimos con nuestros mejores trapitos, nos calzamos los mejores zapatos que hemos encontrado al mejor precio y disfrazamos nuestras penas con júbilo falso, pero por dentro, sobre todo cuando vomitamos la mierda ingerida con el único propósito de transformar las emociones, nos damos cuenta de nuestro patetismo sombrío, doloroso, amargado, desengañado.

De todas las formas de rebajarse uno mismo, las fiestas prefabricadas para gastar dinero y emborrachar al alma por medio de auto fingida felicidad, son las que más deterioro anímico producen. Pero a los humanos menos avanzados es algo que les importa bien poco. Les es más útil resguardarse detrás de una máscara de ficción y falacias que salir a las calles gritando que están hartos de que se les ordene lo que tienen que hacer, decir, la forma en que pueden comportarse o el precio que deben pagar por pertenecer a una sociedad que envilece, degrada, deshonra, humilla y que oculta a los apestados que no creen en santos, fanfarrias, adquisiciones…..

Yo sólo tengo una posesión; es mi cabeza. Cuando llueve o hace demasiado calor me introduzco en ella. A veces, tengo que sacar una mano y tocar a alguien para comprobar que no estoy sólo. Pero no es la soledad lo que nutre al monstruo interior. El enemigo de cada uno de nosotros esta dentro de nosotros; y en la mayor parte de los casos, es un proxeneta rencoroso que nos vendería por cualquier moneda falsa, sucia, rota, inexistente…..

Querida, este es el último email de este año, pero no de mi existencia. Hubiera querido que fuese como la mayor parte de ellos: alegre, repleto de chistes malos y ejercicios cínicamente controlados, pero ya no tengo ganas. El tiempo avanza, pero la materia gris está estancada. Aunque no creo en prácticamente nada, deseo que tus próximos trescientos y pico días sean mejor que estos últimos. O por lo menos que sigas siendo la misma y tu comportamiento no varíe. Ya quedan pocas personas que no comercien con su dignidad en este planeta que continuamente se reinventa como modo de supervivencia ante tanta estulticia.

Besazos.

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Email del 29 de diciembre 2011

Dan Witz, «Big mosh pit» (2007)

Amiga:

La última Nochevieja que celebré fue la del día en que Pepe Martínez Albar, el tonto de mi pueblo, intentó tragarse una escudilla de mayólica. Desde entonces, las festejo metido en la cama, escuchando a Zappa con auriculares y con los peucos de lana con forma de patata calentándome los pies. Creo que ya te he contado lo que pienso de esta  celebración subnormal y del atajo de acólitos que se lanzan a las calles con el único propósito de beberse todo lo que supere quince grados por el simple hecho de que hacerlo es una tradición. ¡Joder! Por qué diantres no será una tradición leer un libro a la semana (como mínimo).

¿Para qué sirve despedirse del año que termina? ¿Qué ganamos recibiendo al que entra? ¿Por el mero hecho de darle la bienvenida alegres y retozones nos va a librar de la serie de desgracias que nos traerá como presentes? Todos hemos tenido amigos que han fallecido por sobredosis etílica ese día funesto de cambio de año; y si no es por borrachera, lo es por accidente o por escuchar varios chistes malos seguidos y sin pausa. Personalmente, no distingo las fechas, pero tampoco las fronteras, ni las banderas, ni siquiera los idiomas. Todos formamos parte de un único mundo, repleto de cenutrios e imbecilidades, pero singular en su concepción. Nos lo estamos cargando, pero parece ser que eso no es lo bastante importante, pues sus pobladores prefieren la fiesta salvaje a la concienciación. Mientras unos bailan merengues con un cubata en la mano hasta el amanecer, otros mueren de inanición porque sólo pueden alimentarse de arena, que es lo que el primer mundo les ha dejado después de esquilmarlos para poder pagarse las Nocheviejas. Es tan triste que incluso puede llegar a parecer un sueño demente, pero es una realidad incesante.

Si la mitad de las noches en que la gente celebra sus juergas se celebraran alimentando el cerebro, todo podría ser diferente. Es una simple cuestión de lógica, y no de carácter, como vengo escuchando de sus infames protagonistas cuando intentan inventar estúpidas escusas. Supongo que conoces la fábula árabe de la rana y el escorpión:

«Un escorpión quería cruzar un rio y le pidió a la rana que lo llevara.
-No- le dijo la rana, no gracias. Si te dejo que subas a mi espalda, puedes picarme y la picadura del escorpión es mortal.
-¡Vaya!-replico el escorpión-. ¿Dónde está la lógica de tus palabras?-los escorpiones siempre tratan de ser lógicos-. Si yo te pico, tu mueres y yo me ahogaré.
Al oír estas palabras la rana quedó convencida y permitió que el escorpión se subiese encima de ella. Pero cuando estaban en medio del rio sintió un dolor terrible y se dio cuenta de que, pese a todo, el escorpión le había picado.
-¿Lógica?- gritó la rana moribunda cuando comenzó a hundirse, arrastrando al escorpión bajo las aguas-. ¡No hay lógica en esto!
-Lo sé- respondió el escorpión-, pero no he podido evitarlo, es mi carácter.»

A la mierda el carácter, desarrollemos la lógica y la razón o este mundo en que bailamos no tendrá ninguna salvación. Me importa poco el futuro de la raza humana, pero no puedo consentir que en esta vorágine de estulticia y destrucción nos llevemos por delante a las plantas y los animales, los verdaderos y legítimos propietarios del planeta. Ellos no poseen la capacidad de racionalizar, pero no la necesitan. La verdad es que ¡nunca la han necesitado!

Besos

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Email del 25 de diciembre 2011

Bansky

Holaaaaa:

Ayer por la noche, mientras el resto de humanos interpretaban una mala comedia sentados ante una mesa atiborrada de delicias y acompañados de familiares a los que, en muchos casos, no han visto desde hace un montonazo de tiempo y que seguramente les importan un pimiento paranoesquizoide, estuve reflexionando sobre algunos conceptos que desde hacía varios días me rondaban la cabeza:

 – «No sólo a los idiotas se le cae la baba»:
Conozco a un tipo que babea cuando alguien le enseña un lebrillo o una jofaina y hace algunos años tuve una amiga que salivaba cuando su marido pronunciaba un diptongo, por lo cual tenía que ser internada en una residencia para desquiciados faciales varias veces al día, hasta que su esposo -que creo recordar se llamaba Benedetto y era hijo de padre italiano y madre vallisoletana- tomó la determinación de hablar por medio de señas y escribiendo notas con anagramas y palíndromos.

 – «El amor entre dos seres triunfa cuando la cuenta corriente de uno de ellos es abultada»:
Estamos ante una de las imbecilidades más grandes que alguna mente humana, por puro aburrimiento y en un estado de sopor profundo, pudo concebir. Conozco a un montón de gente a los que les importa bien poco si su pareja tiene o no pasta en el banco. Les es suficiente con que sepan firmar cheques en blanco y les tiene sin cuidado de donde puedan llegar los fondos. Por el contrario, podría ponerte el ejemplo de un matrimonio al que hace años estuve bastante unido -hacíamos tríos y a veces, cuando conseguían una muñeca hinchable, cuartetos y que eran tan asquerosamente ricos que se limpiaban el trasero con bonos del estado; claro que eso sólo lo hacían delante de amigos -o de la muñeca de uso exclusivamente erótico- y, cuando éstos se largaban, ordenaban a sus esclavos cubanos que limpiaran con toda celeridad los títulos de deuda y les obsequiaban con una gratificación especial si los frotaban y adecentaban con la lengua.

– «El no Ser no existe. Cuando ese Es, se manifiesta a sí mismo»:
Podría desmontar esta teoría en dos minutos y medio, pero ahora me siento tan tremendamente sexy masticando gominolas que voy a dejarlo para el próximo martes, que es el día de los arrepentimientos y penitencias.

Poco después de razonar estos pensamientos sentí unas arrebatadoras ganas de arrullar cebollas, pero, de repente, otro enigma turbó la callada placidez forzadamente autoimpuesta: ¿por qué a los hombres les salen pelusillas en el ombligo y sin embargo a las mujeres no? ¿Te has parado a pensar en esta increíble cuestión? Y no me vengas con que las féminas compran camisetas de mejor calidad que los varones, porque no me lo voy a creer. Desafío a cualquier humano, animal o cosa que lea esta cavilación a que desarrolle una idea avanzada que deje la cuestión zanjada durante un par de siglos o por lo menos hasta que las masas se vistan con aluminio cromado y el algodón sólo sea utilizado para envolver bocadillos.

Hoy es Navidad, lo cual no significa demasiado, sino todo lo contrario, es decir, poco o absolutamente nada. En el mejor de los casos, en algún lugar del país un hijo bueno, cordial y decente tiroteará a su familia simplemente porque el besugo al horno estaba demasiado hecho o porque le apretaban las gomas de los calcetines de nylon. Pero la fiesta continuará y cada año que pase nos venderemos un poco más que el año anterior, o lo que es peor, enseñaremos a nuestros hijos y nietos una grandísima aunque terrible verdad existencial: «come turrón de Jijona y al cuerno con las peladillas».

Besos verdaderos y Christmas falsos.

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Email del 24 de diciembre 2011

John Frederick Peto, «Still life»  (1880)


Incunables, incansables, incurables

Si alguna vez me toca la primitiva o alguna anciana trastornada y asquerosamente rica me hace su único heredero, pienso gastar la pasta de una forma totalmente cabal y responsable. Está claro que me compraría calzoncillos tipo boxer de marca (Ano Fishbone, Dolce & Marrana…) y que de vez en cuando iría a algún restaurante de lujo a comer patatas fritas con panceta, pero por lo demás no creo que se notara un gran cambio en mis costumbres o la forma de comportarme. ¡Bueno! Si quiero ser sincero, me gastaría un montón de dinero en libros, sobre todo en incunables. Desde el día en que puse la nariz sobre un ejemplar (en un museo) no he vuelto a ser el mismo. Nadie puede llegar a imaginarse las sensaciones que se experimentan al tocar uno, aunque sea con guantes de látex. No hace mucho tiempo incluso soñé con algunos de ellos…

BENEFICIA EX CONCUBITU: ¿Es que aquí no limpia nadie? Soy alérgico al polvo.
DE BOMBULUM: Yo soy alérgico a la estupidez. Y a que me despierten de un placentero sueño.
BENEFICIA EX CONCUBITU: Oye pedazo de pulpa vegetal sifilítica, hasta Leonardo puso su mano sobre mí y tú no eres…
DE BOMBULUM: Yo más bien diría que puso su trasero, para sentarse.
VAGINAE ET CLERI: Por favor, adoro la quietud, si queréis discutir dejadlo para otro siglo.
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! Deberíais estar en una estantería del FNAC…
BENEFICIA EX CONCUBITU: Nunca me he rebajado a contestar a un vulgar tratado teológico, pero creo que ya ha llegado el momento… ¡Cierra tu católica boca de una vez!
DEUS EXERCITUM: Perdónalos Padre porque no sab… ¡Puaj! ¿Qué es ese olor?
DE BOMBULUM: He sido yo, ¿algún problema?
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! Deberías estar en una pocilga.
VAGINAE ET CLERI: El silencio es plenitud, dormir es placer, pero… Si no dejáis de pegar esos berridos os juro que…
BENEFICIA EX CONCUBITU: Yo sólo me quejé del polvo…
DE BOMBULUM: Y yo perfumé el ambiente…
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! Deberíais estar en el colegio, aprendiendo a comportaros como lo que sois: incunables envejecidos con dignidad y no novelitas de Alberto Vázquez-Figueroa.
DE DELECTATIONE SINE POENITENTIA PECCATUM: A ver, que passssa aquí.
BENEFICIA EX CONCUBITU: No pasa nada, querido, estábamos disertando sobre varios temas al mismo tiempo.
DE DELECTATIONE SINE POENITENTIA PECCATUM: Pues se acabó la conversación. Recordad que hoy es domingo y es el único día que disponemos para estar tranquilitos y relajaditos…
DE BOMBULUM: Pues a mí me gusta que me soben. No sabéis cómo me pone notar cómo una mano erecta y dura, totalmente cubierta de látex me soba las hojas…
DE DELECTATIONE SINE POENITENTIA PECCATUM: Eres un pecador ignominioso. Ohhh… Dominus Deus, adiuva me.
BENEFICIA EX CONCUBITU: Déjate de latinazos y prepárame unos huevos con bacon, tengo mucha hambre.
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! ¡Huevos con beicon!
DOMINUS MIHI SPES AETERNAE: ¡A ver, chicos! ¡Quiero silencio absoluto! Como recordaréis, antes de ayer, un decrépito vejestorio reumático, millonario y coleccionista, adquirió a nuestro compañero durante tantos, tantos años «Dormire cum meretricibus aperit ianuam caeli». Aunque era un poco excesivo para mi refinado gusto, con el paso de los siglos aprendí a quererle, y aunque os pueda parecer increíble, hoy lo echo de menos. Dominus Deus noster illuminet eorum…
DE DELECTATIONE SINE POENITENTIA PECCATUM: Era un gran tipo, claro que tenía sus manías pero, ¿quién no las tiene?
BENEFICIA EX CONCUBITU: ¿Un gran tipo? ¿Un gran tipo borraría el prefacio de un colega simplemente porque no está de acuerdo con sus postulados?
DOMINUS MIHI SPES AETERNAE: Nunca se pudo probar que él fuera el saboteador…
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! ¡Sabotear un prefacio!
BENEFICIA EX CONCUBITU: ¡Tonterías! Todos sabéis que fue él, pero miráis a otro lado porque sois un atajo de…
DOMINUS MIHI SPES AETERNAE: ¿De qué?
BENEFICIA EX CONCUBITU: De hojas podridas y malolientes comidas por los lepismas.
DE BOMBULUM: No tolero ser insultado por un vulgar tratado a favor del concubinato concupiscente.
BENEFICIA EX CONCUBITU: Y yo no tolero que me dirija la palabra un catálogo de flatulencias.
DE DELECTATIONE SINE POENITENTIA PECCATUM: ¡Por favor! ¡Esto parece una peluquería!
BENEFICIA EX CONCUBITU: ¿Sabéis lo que os digo? Me voy a echar una siesta, así por lo menos no tendré que escuchar sandeces.
DE BOMBULUM: ¿Una siesta a las ocho de la mañana?
BENEFICIA EX CONCUBITU: Yo hago la siesta cuando me sale del doble espacio.
DEUS EXERCITUM: ¡Qué poca clase! Debe…
BENEFICIA EX CONCUBITU: Como vuelvas a abrir la boca te pego fuego…
DOMINUS MIHI SPES AETERNAE: Vis vim generat solum
DIABOLUS GRANA ET MERETRICIBUS CURVAE: ¿Es aquí donde dispensan metadona?

Email del 24 de diciembre 2011 Leer más »

Email del 23 de diciembre 2011

Gustave Caillebotte, «Homme à la fenêtre» (1875)

Hola corazón:

Ayer por la tarde me dió un punto gamberro y disfruté de lo lindo en Mercadona. Estuve cerca de dos horas cambiando productos entre los carros de los clientes sin que se dieran cuenta y al final la cola de gente estupefacta que se organizó en las cajas casi colapsa el establecimiento. El único problema fue que las cámaras de seguridad me grabaron dando cambiazos y me retuvieron cerca de dos horas en un cuarto sucio y repleto de botes apilados, mientras un fulano, seguramente el director de la sucursal -por llamarlo de alguna forma-, me echaba un discurso realmente imbécil que varias veces estuvo a punto de hacerme caer al suelo a carcajadas.

Cuando me soltaron, no sin antes hacerme prometer que en adelante me comportaría como un ser cabal y cooperativo, me dirigí al Comsum y repetí la hazaña, aunque para aprovechar mi estancia compré dos kilos de plátanos, un brick de leche de soja, una pechuga de pollo fileteada con corte fino y tres lechugas. Por cierto, una de las lechugas estaba repleta de fauna gusanil y no tuve más remedio que meterla en una caja y enviarla por correo ordinario a la amante del conseller de agricultura. Si el servicio de correos y telégrafos de España (sin águila) funciona correctamente, espero su contestación para el lunes o el martes de la semana próxima (te mantendré informada).

Hoy me he levantado menos traviesamente juguetón y más cívicamente social, así que cuando me duche y desayune pienso dirigirme al C.R.A.V. (centro de recuperación de ancianos de la comunidad valenciana) y echarles una mano con los enemas y pañales a los asistentes sociales que allí trabajan. Siempre que les ayudo (y eso ocurre un par de veces al mes) suelo robar un paquete de Dodotis -esos que proporcionan máxima absorción y protegen durante bastantes horas los culitos achacosos de las odiosas humedades- y los utilizo como servilletas y pañuelos.

De la misma forma que podría ser nombrado vándalo salvaje del año, debería ser nominado para encabezar la lista de los diez ciudadanos ejemplares de la década, pero por alguna razón siempre acaban obviándome. No me importa demasiado, pero si quieres que te sea totalmente sincero, me gustaría pensar que al final sirvo para algo y que mi paso por el planeta, justifica de alguna manera el esfuerzo que mis progenitores dedicaron a engendrarme. No olvides que el día en que fui concebido el termómetro marcaba una temperatura de dos grados negativos y el brasero que debería haber calentado la habitación estaba pasando la ITB (inspección técnica de braseros).

En realidad (y sé que no me vas a creer ni por un instante), ya no le pido demasiado a la vida. El reconocimiento no me llega por ningún lado y desde las estancias superiores se me ningunea sin sentido. Seguramente, cuando esté bajo dos metros de tierra, alguna calle, plaza o avenida llevará mi nombre y en los círculos intelectuales y políticos seré una referencia. Mientras eso sucede, no puedo dejar de sentir pena y asco por la absoluta imperfección humana…..

Besos, abrazos y penas.

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Email del 22 de diciembre 2011

Hugo van der Goes «La Caída» (1480)

Buenos días querida:

Mis armarios roperos son de aglomerado y están bastante viejos y lo mismo le sucede a la ropa que guardo en ellos. Creo que debería ponerme al día y comprarme algunos trapitos, pero antes tendría que atracar un burdel para sacar algo de dinero. No es que siga a los gurús de la moda y tenga la imperiosa necesidad de vestir según las últimas tendencias (caray, como odio esa palabra), es que mi vestuario está tan anticuado como un discurso del líder del partido que ahora nos gobierna. Todo el dinero que me queda después de pagar facturas y comprar comida lo destino a comprar literatura, música y películas. Bueno, así en plural suena como si fuese un potentado, pero la verdad es que no puedo comprarme más de un libro o disco al mes, y si me estiro y me alimento de tortillas de patata, quizá dos o tres.

Algunas veces, he estado tentado de ligarme a una heredera gorda, fea y repleta de impurezas epidérmicas  y vivir del cuento a cambio de algún polvo nocturno de vez en cuando y abundantes y repentinos dolores de cabeza el resto de las noches. Eso suponiendo que no le guste fornicar por las tardes, antes de la siesta o al amanecer después de desperezarse como un mamut siberiano. Si no lo he llevado a la práctica es por mi fobia a dormir en somieres de metal reforzado y la aversión que siento hacia las fajas. Supongo que estarás pensando: ¿y por qué no te ligas a una heredera flaca, guapa y con un cutis de porcelana? La respuesta es sencilla: todas están casadas o se han hecho lesbianas después de convivir durante cierto tiempo con un hombre. Y las comprendo perfectamente: yo mismo no soporto a la mayor parte de los humanos de mi sexo. Sólo saben hablar de culos, futbol, culos, coches, culos, enseñar el pene por webcam, culos, o la cantidad de veces que son capaces de penetrar una vagina (y algunos culos) sin sacarla. Francamente, prefiero conversar sobre Leopold Stokowski, Gilbert Keith Chesterton o Alexandr Sokurov.

Recuerdo la última conversación con un típico macho alfa desconocido mientras hacíamos cola para sellar algunos boletos de la primitiva -¿o era bono loto?- en una administración de mi barrio:

MACHO: Joder, hasta para tirar la primi hay que hacer cola; y todo por esa vieja reumática. Lleva más de diez minutos en la ventanilla.
YO: Ainsss…
MACHO: Deberían poner ventanillas para las viejas.
YO: Ainsss.
MACHO: Odio a las viejas y a las putas ventanillas.
YO: Ainsss…
MACHO: Qué sucia está esa ventanilla, claro que comparada con la vieja….
YO: Ainsss….
MACHO: ¡Qué lenta es la puta vieja de los cojones! Y la tipa de la ventanilla debe ser manca, coja y muda por lo menos.
YO: Ainsss.
MACHO: Por cierto me llamo Ignacio y trabajo en un banco. En una puta ventanilla. No te imaginas la cantidad de viejas que pasan por delante de mi cada día…
YO: Ainsss…

Como habrás entendido, el tipo ese era una especie de José Antonio Rodríguez Vega (el asesino conocido como «el mataviejas») en ciernes, además de neurasténico ventanillofóbico de la peor calaña. ¡Neurótico y banquero! ¡Qué terrible combinación!
Afortunadamente, aún existen algunos varones con los que se puede mantener una conversación inteligente sin que poco a poco derive hacia las mil y una formas con las que se puede arrancar un sujetador con la boca o el orgasmo que se experimenta acariciando un árbol de levas totalmente desnudo.

En mi opinión, la testosterona, esa hormona esteroide del grupo andrógeno que fabrican los testículos, es la culpable del embrutecimiento mental del 97 % de la población humana masculina de este planeta. Por supuesto que las mujeres también la producen, pero en una escala menor y mucho más «controlable». ¡Putos mamíferos! En qué estaría pensando el todopoderoso cuando después de tirarse cinco días creando a diestro y siniestro dedicó parte del sexto a fabricar seres humanos por medio de costillas. ¡Normal que utilizara el séptimo día para descansar y tomarse tres valiums y un comprimido de Myolastan de 50 mg!

¡Y pensar que en otra vida fui la hetaira preferida de Alejandro Magno y a la única persona con la que discutió las ventajas o inconvenientes de deshacer o cortar de un único y certero tajo el nudo gordiano! Las reencarnaciones dan muchas vueltas; he sido metriacanthosaurio, cáncer de colon en un homo neanderthalensis, cortesana voluptuosamente atractiva y, actualmente, varón extraterrestre y cínico. Como no soy adivino, ignoro en qué me reencarnaré cuando muera de aburrimiento o sea vilmente asesinado por un inspector de Hacienda. Sinceramente, no me preocupa en absoluto.

Diez besos y cuatro abrazos.

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Email del 21 de diciembre 2011

Carl Spitzweg, «El poeta pobre» (1839)

Buenos días, querida:

Acabo de leer mi futuro en las entrañas de un cuervo, pues mi bola de cristal se hizo trizas cuando se la tiré a la cabeza a un testigo de Jehová mientras intentaba venderme un número de la revista Atalaya. Te resumo lo que he podido vislumbrar entre las vísceras sangrientas:

– El 14 de abril del 2012 perderé un empaste comiendo peladillas. 
– 3 días después de cumplir los 51 sufriré un ataque de asco que durará 9 segundos y que me dejará deprimido los siguientes 35 años.
– El día que la alcaldesa de mi ciudad reviente la faja en un acto oficial, me nombrarán senador.
– El 19 de marzo del 2030 me detendrán por orinar en la manteleta de tul, bordada con hilo de oro, de la fallera mayor.
– 10 minutos antes de mi muerte, el cura que me dé la extrema unción me medirá el pene con una cinta métrica y se quedará asombrado.

Como verás, mi porvenir se antoja aburrido por lo que estoy pensando seriamente en suicidarme masticando un supositorio de glicerina expulsado a medio usar por el peludo e inmenso trasero de Carmen de Mairena. Pero antes de pasar al otro mundo, me tomaré un Danacol con 2 orfidales mientras retoco la típica carta al juez; y digo retoco por que la tengo escrita desde hace 35 años. Como eres una de mis mejores amigas y confío en tu discreción voy a transcribírtela:

A la atención del señor juez:

Me suicido porque me salen pelos en las orejas y es algo que no puedo soportar. Me gustaría que no me hicieran la autopsia y que me enterraran con una estaca clavada en el corazón y tres o cuatro profiteroles atados en los genitales para que la fauna cadavérica me los respete (los genitales, no las bolas elaboradas con pasta choux). Aprovecho para pedir perdón a mis padres, hermanos, amantes, mascotas y banqueros por no despedirme de ellos. Me importa un bledo la ropa con la que me entierren, pero sí que me gustaría que los calzoncillos fueran del tipo bóxer y de mi marca preferida (Unno). Nada más, nos veremos en ninguna parte.

Fdo:

Gregory Pez

Ya sé que este email no es el primero en el que toco el tema de la auto-eutanasia, pero me es indiferente si piensas que me repito más que un ajoaceite, pues desde ayer por la mañana soy pasota profesional. Paso de todo excepto de coger una buena depresión. Lo bueno que tiene estar depresivo es que no pierdes el tiempo intentando decidir si es más barato comprar en Mercadona, Día o Consum.

También tengo un texto que ordenaré que me introduzcan en la boca antes de que me hagan la autopsia. Te lo copio para que lo valores en su totalidad y sobre todo para que decidas si mi estado mental defectuoso es debido a la sopa de nitruro de boro que me he zampado para desayunar o simplemente al mal funcionamiento de mi cerebro viejo, enfermo y asqueado:

A la atención del matasanos forense:

Tío, como sé que me vas a rajar de arriba abajo, me veo en la tesitura de contarte que desde hace tres años me acuesto con tu mujer, con tu hija y hasta con tu perra «Chuchu». Te jodes, mamón. Ahora ya puedes cortarme a pedacitos, me importa una mierda.

Fdo:

Gregory Hez

Mi aversión a los galenos es mundialmente conocida y mi nosocomefobia mítica, así que a nadie le extrañará la agresividad que se desprende del texto anterior. Supongo que después de leerlo los médicos destinarán mis restos para el estudio y los guardarán en inmensas fiambreras repletas de formol, aunque mi cerebro será diseccionado y servirá para que algún doctor escriba varios libros y se forre a mi costa. Incluso se me ocurren un par de títulos: «Cerebro tumefacto y bulboso», «Cómo esnifé las células nerviosas del cerebro de un loco y viví para contarlo»

Por alguna razón, mientras te escribo mis inquietudes no dejo de pensar en que ayer anduve por mi barrio durante cerca de 45 minutos con la bragueta abierta. Por eso hoy me encuentro un poco resfriado, así que voy a prepararme el desayuno y me lo voy a zampar en la cama, que es el lugar donde se conciben los futuros psicópatas y además sirve para echar unas cabezaditas, por supuesto, siempre que la fauna vecinal, graciosamente, me lo permita.

Abrazos.

Email del 21 de diciembre 2011 Leer más »

Email del 20 de diciembre 2011

Solana, «Máscaras bailando del brazo» (1938)

Hola:

Como los últimos tres emails han sido un poco dramáticos, acabo de fabricar uno rapidito (McDonald’s style with a little of Lerele), con unos breves apuntes sobre un gran talento infravalorado durante décadas y hoy prácticamente desconocido:

Adolfo Ibarra Martín nació en un humilde barrio a las afueras de Valencia, hoy prácticamente destruido por una alcaldesa rechoncha y sin escrúpulos; desde su más tierna infancia, se interesó por la música y los chantajes emocionales, pero fue en el invierno de 1928, el día de su 16 cumpleaños, cuando comenzaron dos de sus grandes pasiones: los cebollinos y la composición de jotas aragonesas.
Cuentan sus vecinos que sus primeros intentos de cocinar los cebollinos fueron desalentadores, en cuanto a su primera jota, titulada «el botijo», fue saludada por sus padres con una paliza que duró cerca de 37 minutos (36.45 según las fuentes más fiables). Dicha jota, denostada por entonces y actualmente encumbrada a lo más alto del jotero español, decía más o menos así (la escribo de memoria):

Y yo me largueeee a la eraaa
en busca de un buen un botijooo
y al tropezarme a la Engracia
me acabé encontrando un hijooo

Si analizas detenidamente los cuatro versos no podrás dejar de preguntarte cómo es posible que los censores pasaran por alto la tremenda lascivia e impudicia que rezuma la letra. Si la era estaba dedicada al trillado del trigo, también es sabido que, sobre todo por las noches, se consagraba a la manufacturación de hijos bastardos.

Según el erudito y máxima autoridad en folklore aragonés, don Jeremías Mendívil Berges: «las composiciones de Adolfo Parra, aunque nacidas fuera de nuestra provincia, están impregnadas del sano y húmedo aroma del viento que azota los campos de azafrán».
No fue hasta que compuso y presentó su decimocuarta composición, cuando su nombre empezó a ser conocido en los círculos joteriles nacionales. Te recordaré unos versos de la estupenda composición dedicada a su hermana titulada «María»:

María no lava la ropaaa
le gusta que huela a yeguaaa
por eso su guardaropaaa
apesta a cientos de leguaaas

Francamente, no puedo llegar a imaginarme a ninguna mujer que prefiera la fragancia que proporciona la transpiración equina antes que la de un buen perfume tipo Infusión d’Iris de Prada, pero lo que está claro es que esta jota primeriza destaca por su acertado y valiente uso de la rima y anticipa, de alguna manera, las creaciones magistrales que Adolfo compuso en los años siguientes. Pero sitúate en contexto: son los duros y difíciles días de la posguerra y el hambre hace estragos en las clases menos pudientes de la España fascista. El día 23 de septiembre de 1949 es atrapado y muerto a escupitajos en la sierra de Guadarrama el maqui Andrés Perneras «el aceitoso» mientras contaba y clasificaba árboles para matar el tiempo. Dos días después del asesinato, su cuerpo se expone en el matadero municipal de Ávila junto a un letrero en el que se puede leer: «ya no volverá a aburrirse». Cuando Adolfo, que en ese instante se encuentra peleándose con una alcaparra, se entera de lo sucedido decide dedicarle su célebre «Alcuza sin unto», para muchos, entre los que yo me incluyo, su obra maestra:

La alcuza no tiene untooo
Andrés se lo echaba al pelooo
ahora que lo asesinarooon
a él ya no le importa un bledooooo 

Como ya te indiqué en la primera línea del email, este texto no es una biografía, ni siquiera un breve tratado o estudio. Si te interesa profundizar en la historia y hazañas de este ciudadano ejemplar, te aconsejo que te acerques al Fnac y compres el «Completo tratado jotero español de la A a la Ñ «. Personalmente, creo que todos los melómanos ibéricos estamos en deuda con Adolfo, pero aunque pueda parecerte increíble, todavía no se ha filmado ninguna película sobre su vida. Y eso que daría mucho juego, sobre todo si comenzara con su muerte repentina (falleció al quedársele pegada la lengua a un sobre mientras intentaba cerrarlo) y por medio de tres o cuatro flashbacks retrocediera hasta el día en que, mientras chupaba el corsé de su abuela Emerenciana, decidió consagrar su talento al arte musical.

Saludos.

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Email del 19 de diciembre 2011

Georges de La Tour, «Penitent St Jerome» (1620)

Hola amiga:

Fray Luis de Peranzanes (o de la esparraguera) [1734-1799] fue un clérigo español que vino al mundo entre esparragueras silvestres en un camino pedregoso muy frecuentado por víboras y lagartos situado a 12 km de Aranzanes (León). Sus padres, después de empadronarlo, sintieron la urgente necesidad de abandonarlo en otra esparraguera -de ahí su sobrenombre- esta vez cerca de un riachuelo, donde fue encontrado por un buhonero tuerto llamado Lorenzo de Mendizábal que le proporcionó cobijo, educación y lo alimentó a base de queso de cabra y pan de centeno en su destartalada cabaña de troncos hasta que cumplió 19 años y el señor nuestro Dios, se le apareció en forma de esparraguera en un ribazo y con voz perfectamente modulada le habló:

«Soy el Dios de los bienaventurados; es mi decisión salvarte del aburrimiento que produce el bosque y concederte la libertad moral para abusar, engañar, recriminar y vilipendiar, pero también para violar, sodomizar y asesinar en mi nombre, siempre que mantengas mis palabras en inmaculado y silencioso secreto».

Luis, que en esos momentos no sabía todavía lo que era una erección, se asustó cuando su miembro viril le rasgo la tela de los calzones y apareció como una rama de olivo entre los pantalones. Hoy en día, los estudiosos y eruditos tienden a creer que la aparición divina le despertó la lívido convirtiendo su tierna candidez en vicio, lujuria y obscenidad. Según se cuenta en «La leyenda de la esparraguera santa», Luis empezó a comunicarse con su pene dos horas después de sentir su primera gota de semen, diluido y poco consistente, mojándole la entrepierna y causándole un sarpullido bastante molesto. Por suerte para nosotros, todas las conversaciones con su falo fueron registradas, primero por él y más tarde por su lacayo Serafín. A continuación te transcribo las que me han parecido más representativas y que pueden ser interpretadas en todo su alcance.

Conversación del 12 de marzo de 1753:

PENE: Luis, necesito relajarme, acércate a ese muro, mira bien que no haya nadie y haz lo que tienes que hacer.
LUIS: Aquí no se puede, eso es un establo, hay mulas y ganado.
PENE: ¿Tienes miedo de que me vea una vaca?
LUIS: No, no, no es eso, pero creo que no podré hacerlo, no estoy prep….
PENE: Oh, cállate ya, acaso no recuerdas los infortunios de la contención. Recuerda la última vez, recuerda lo que hiciste con esa….
LUIS: Está bien vamos allá….

Conversación del 25 de noviembre de 1769:

FRAY LUIS: El señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastorea….
PENE: Cierra el pico de una vez, quiero sentir la humedad que produce una vulva joven, así que deja las oraciones y búscame una doncella; y que no sobrepase los 16.
FRAY LUIS: ….confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conm…
PENE: Yo siempre estoy contigo, ese es el verdadero problema. Tengo que aguantar tus sollozos, tus lamentos, tus caprichos y tus manías. Me necesitas pero me ignoras, sólo reparas en mi cuando no encuentras una víctima para tu maldad apasionada, que transforme tu inmoralidad vergonzante en impudicia lícita. Eres ruin, del mismo modo que yo soy villano, pero ambos somos prisioneros de las palabras que una vez te soltó un estúpido vegetal.
FRAY LUIS: Está bien, en la ribera del río hay un niñito solitario, su madre lo ha atado a una rama para que no caiga en el agua mientras ha ido a buscar su merienda……
PENE: Así me gusta.

Conversación del 2 de enero de 1772:

FRAY LUIS: Adoro te devote, latens Deitas, quae sub his figuris vere latitas: Tibi se cor meum totum subiicit, quia te contemplans totum deficit….
PENE: Visus, tactus, gustus in te fallitur, Sed auditu solo tuto creditur. Credo quidquid dixit Dei Filius; Nil hoc verbo Veritatis verius. ¡Ya me sé de memoria tus estúpidas oraciones!
FRAY LUIS: ¿Piensas lo mismo que pienso yo?
PENE: Si, vamos a ello…..
FRAY LUIS: ¿Dónde?
PENE: Iremos a hacer una visita a Don Carlos. Tiene una hija llorosa que necesita cerrar heridas…..
FRAY LUIS: Acaba de perder a su madre…..
PENE: Por eso, estará más perdida….
FRAY LUIS: Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum,
PENE: Amen.

Conversación del 12 de agosto de 1781:

FRAY LUIS: Los agosteros han acabado la recolección, pronto volverán a sus comarcas y todo vol….
PENE: Tienen hijos y esposas…..
FRAY LUIS: ¿Qué quieres decir?
PENE: Los agosteros han acabado la recolección, pronto volverán a sus comarcas y con ellos la carne. ¿Cuanto tiempo crees que vas a pasar sin volver a cruzar la línea?
FRAY LUIS: ¿De qué línea hablas?
PENE: Desde luego no de la del horizonte…..
FRAY LUIS: Ayer imaginé que nada de ésto ha sucedido. Imaginé que el último día de mi vida fue justo el anterior a la conversación con la esparraguera. Por lo tanto tú nunca has existido.
PENE: ¿Por qué agarras ese cuchillo? ¿Pretendes asustarme, cretino? Yo soy tú. Somos indivisibles y sin mí no eres nada. ¿Acaso crees en el poder de las oraciones? Jajajajaja Si supieras como te odio…..estás desahuciado por el cielo, sentenciado por el infierno y ni siquiera el barro que sostienen tus pies manchados de sangre puede soportar la sensación de maldad y repugnancia cuando caminas sobre él.
FRAY LUIS: ¡Nunca has existido! Anima Christi, sanctifica me.
PENE: Eres un cobarde, nunca podrás ha……………………………………………
PENE: ¿Lo ves? Ya te dije que no existías…..

Varios besos y algunos abrazos.

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Email del 18 de diciembre 2011

James Jean, «Crickets» (2008)

Amiga:

Todos hemos tenido uno o varios apodos a lo largo de nuestra vida, éstos constituyen por sí mismos un nombre sustantivo y aunque suelen ser monovalentes los hay multívocos, pero eso no es importante ni va a mejorar la historia que te quiero contar.

«Squizo» y «Mamamama» eran lo que se conoce como chicos de la calle, ambos se habían criado en medio de las turbulencias desatadas por familias desestructuradas y disfuncionales y los dos presentaban cuadros clínicos psicóticos, pero a diferencia del primero, que era la maldad personificada, el segundo presentaba algunos rasgos bondadosos en su personalidad. Squizo, como le gustaba que le llamaran, aunque siempre me he preguntado si realmente conocía el significado de su apodo, era ruin y cobarde, un tipo duro que sin embargo se desinflaba cuando alguien le plantaba cara y que igual que los felinos, sólo atacaba cuando alguien le daba la espalda o cuando su cerebro limitadísimo le mandaba claras señales de ventaja. Por el contrario, Mamamama era tranquilo, reservado y algunas veces incluso dibujaba una pequeña sonrisa; acostumbrado a sacarse las castañas del fuego desde la niñez, aborrecido por una madre a la él sin embargo adoraba y veneraba, siempre fue el blanco de las mofas del resto de chiquillos debido a su tartamudez severa y supongo que ese trastorno fue el causante de sus cambios posteriores.

Ahora, permíteme que me salte todas sus hazañas y fechorías hasta el último día de su existencia, que es lo que realmente me interesa contarte y la única razón por la que me he acercado hasta este papel en blanco…….

Era un día como otro cualquiera, no recuerdo el mes pero sí el año: 1987. Squizo acababa de pegar una paliza a un anciano, le había robado sus pocas pertenencias de valor y después había intentado quemar la casa con gasolina; afortunadamente, la combustión no prosperó y el viejo pudo salvar la vida. Mientras huía del fuego inexistente se encontró a «Mamamama» sentado en un banco del parque mirando fijamente algún punto concreto del cielo y le convenció para que le ayudara a atracar uno de los muchos comercios del barrio. Para persuadirle, utilizó una táctica que nunca le fallaba, y en menos de quince minutos ambos se dirigieron a poner punto final al que sería el día más importante de sus vidas: el último.

Mientras elegían al azar un local apartado y con pocos clientes, Mamamama sintió que el futuro se les había acabado y así se lo hizo saber a su amigo, que al mismo tiempo era un enemigo perfecto, pero esté le insultó y se puso a imitar su disfemia mientras con las manos le hacía gestos obscenos diseñados exclusivamente con el propósito de limitar la debilidad mental transformándola en voluntad agresiva.

¿Sabes cuál es, al día de hoy, mi vocablo favorito?: «motivación», es decir, la razón que impulsa a una acción concreta. El ser humano es capaz de sentir interés racional y emocional, pero también es experto en motivaciones ególatras, generosas, materiales…..

Mientras Mamamama sujetaba a la aterrorizada dependienta, Squizo vaciaba los anaqueles dentro de una bolsa de basura tamaño comunidad. Todavía no está claro por qué asesinaron a la chica. ¿Acaso puede existir una razón para eso? ¿Qué motivación maligna y envilecida es necesaria para quitar una vida inocente? ¿Cuál es la clase de juego que finaliza con un silencio sepulcral?

Mamamama acusó a su compañero de ser un sádico y en un pequeño forcejeo le arrebató el arma y le descerrajó dos tiros en la cara. Mientras contemplaba aquel rostro tirado en el suelo cubierto de sangre, un único pensamiento claro ocupó la cabeza: «debo irme, para siempre». Su sonrisa cansada iluminó un instante el ambiente enrarecido y quince segundos después un ruido sordo convirtió a las tres víctimas en hermanos de sangre.

Yo conocí bien a Mamamama, incluso vivió en mi casa durante una temporada. Estoy seguro de que en otras circunstancias podría haber llegado a ser un ciudadano ejemplar, pero los dieciséis años que convivió con una madre alcohólica y un padre maltratador le dejaron huella; en otras palabras, le motivaron para convertirse en el actor mediocre -recuerda mi email de ayer- que, sin preparación suficiente, sólo puede aspirar al papel de asesino que muere antes de la página veintisiete en la primera versión de un guión poco trabajado…..

Tres años después de aquello, el padre de Mamamama estranguló a su mujer con el cordón de unos zapatos viejos y se sentó en el sofá a esperar a la policía. Estaba tan tranquilo y relajado que los agentes lo tuvieron que despertar a empujones. Sus primeras palabras una vez despierto fueron: «estaba soñando….»

Besos y abrazos.

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