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| José Luis Checa. Albufera de Valencia (1990) [Es horroroso, lo sé] |
Cañas y sarro. Texto humorístico-politico-provincial patrocinado por Albuferadent, su prótesis de confianza.
Le llamaban el blaver de Lo Rat Penat, y aunque parecía gozar de buena salud, en realidad era un tipo valetudinario cuyo cráneo dolicocefálico sugería inteligencia e iniquidad a partes iguales. Pero, por favor, creo que deberíais intentar perdonarme, pues estoy convencido de que la sobredosis de Arthur Conan Doyle con la que estoy tratando a mi cerebro no está haciendo ningún bien a mi manera de escribir y expresarme. Sin embargo, sigo pensando que es mejor que me dirija a vosotros de esa manera antes que, por ejemplo, «¿qué passsa, troncos? ¡Coño, acabo de escagarrucirme encima!» No obstante puede que, como sucede casi siempre, en el centro esté la completa solución. Y hablando de centro, o mejor de centro-derecha, el blaver de Lo Rat Penat no podía admitir bajo ninguna circunstancia que existiese algo semejante a «esos ladrones de arriba», refiriéndose a los catalanes, «que necesitan urgentemente que alguien les demuestre cuál es el verdadero significado de la paella valenciana, la horchata valenciana, las fallas valencianas, la Geperudeta valenciana y las fábricas de Lladró, naturalmente valencianas. ¡Sin olvidar al grandísimo Arévalo! En definitiva, la valencianía que corre por mis venas como antes corrió por las venas y arterias de mis antepasados. ¡Visca València! ¡Vixca! ¡Vixca! ¡Vixca!«
Y ahora, un anuncio comercial (valenciano):
¡El dentífrico Albuferadent protege la sonrisa valenciana! La sonrisa del “a fer la mà” y la del «mecaguen la figa ta tia«. La sonrisa del arroz y de las naranjas. La sonrisa de la alcachofa de Benicarló, el kaki de la ribera del Júcar, la gamba roja de Dénia y el turrón de Xixona. ¡Y ahora comprando tres tubos de Albuferadent, gratis un kilo de garrofó valencià cultivado en Taiwán!
Recuerdo a semejante botarate cagándose en todos los muertos catalanes y en sus putas madres, simplemente porque «los cabrones nos quieren robar todo. Ahora dicen que los catalanes fueron los artífices de la conquista del reino de Valencia en 1238. ¡Lo quieren todo! ¡Putos polacos! No nos van a dejar una mierda. Y nosotros lo consentimos. ¿Pero qué llevamos en la sangre, horchata light embotellada?»
Y ahora, otro anuncio comercial (valenciano):
¡Usted, si es un blavero activo, emprendedor, enérgico, vigoroso y carece por completo de tiempo para cepillarse los dientes un mínimo de dos veces al día, use por las mañanas y por las noches crema dental Albuferadent, el dentífrico de acción «per collons«.
La última vez que coincidí con el blaver de Lo Rat Penat fue durante el proceso de canonización de Vicente González Lizondo. Afortunadamente yo no estaba allí, pero lo vi por Canal Nou. Todavía tengo marcada en ambas retinas la imagen de Dolores García Broch invocando a la gran madre de todas las paellas. Pero lo que consiguió hacerme vomitar fue el discurso que ofreció un tipo raro que además de pertenecer a UV representaba a la facción Alternativa Valenciana, en el que entre otras cosas, se atrevió a afirmar que Lizondo era una mezcla entre Dios y una aleación metálica sintética de primerísima calidad importada de Ganímedes, aunque manufacturada en la terreta.