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| Camille Corot. Old man seated on corot´s trunk (1826) |
El siguiente texto fue encontrado pespunteado sobre la portañuela de un mini slip masculino adquirido a través de una tienda online en Internet.
«Les llamaban «los bauleros», pues traficaban con baúles, cofres, arcas y maletones. Antes de dedicarse a esos menesteres trabajaron un tiempo aromatizando productos para un perfumista reconcomido por sus propias circunstancias. Entonces eran conocidos como «los balsamizadores trasudadores», ya que transpiraban copiosamente cada vez que destilaban esencias a partir de sustancias aromáticas procedentes de algunas variedades de plantas y arbustos. Por las calles de mi ciudad se comenta que dentro de siete años y medio serán bautizados como «los alfombreros», por lo que se supone que se dedicarán en cuerpo y alma al negocio de las alfombras, moquetas y esteras, aunque cabe la posibilidad de que terminen sus días garrapiñando frutos secos.
Yo soy calzoncillero. Diseño y confecciono algunos de los calzoncillos personalizados más deseados del mundo. ¡Y no son baratos! Aunque trabajo completamente solo, puedo llegar a fabricar tres piezas al día del modelo «Apodíctico» con patrón a crochet o siete del modelo «Chorroborro» con patrón a la virulé. Sin embargo, aunque estoy muy satisfecho con mi profesión, me desagrada que se dirijan a mi con un «Hey, señor calzoncillero», «Por favor, señor gayumbero» o «Señor gayumbeiro» (esta última forma, cuando visito Lugo o Pontevedra).
Mi hermano era un vago. Dicen que uno de los más grandes de los últimos dos siglos. Hace una década intentó montar un pequeño negocio, pero al final terminó montándose en un penco atezado que le llevó directamente hacia el final de su existencia. Jamelgo y humano perecieron juntos cuando estaban a punto de llegar a su ansiada alguna parte. Poco se supo si esa parte fue la elegida por alguno de ellos para su consumación. En realidad poco importa ahora. Yo sigo con mis agujas y dedales intentando bordar un muflón verde helecho sobre un calzón amarillo Nápoles.
Los bauleros han recurrido la sanción del ayuntamiento. Ayer se reunieron en comandita y acordaron no abonar ninguno de los recargos. Espero que por lo menos me paguen los siete calzoncillos con alces, ciervos, rebecos, íbices, muflones, uriales y corzos que me encargaron bordar en sus prendas interiores customizadas. Es curioso, a mi hermano no le gustaban los bichos pertenecientes a la subfamilia Caprinae. Él prefería las mangostas, civetas y meloncillos. Sin embargo, yo… ¡yo soy más de mamíferos marinos! Todos los calzoncillos y slips que confecciono para mí mismo llevan unos preciosos rematados rústicos con figuritas de ballenas, marsopas, delfines, otarios, dugongos y similares. El que llevo en estos instantes es el que yo llamo calzón bóxer beluga, perteneciente al modelo «Chorroborro» con patrón a la virulé, que en realidad es un falso chorroborro o una variación de chorroborro adocenado».
