Email del 23 de junio 2013

Michael Corr. Bands (2012)

Querida:

Es extraño. Cuando la gente me ha necesitado, siempre he estado para ellos, sin embargo cuando yo los necesito, hay cumpleaños a los que asistir, o enfermedades paternas que atender. Creo que me he estado equivocando todos estos años. Me siento traicionado. Supongo que debería hacer una criba entre mis amigos y conocidos, pero no voy a malgastar tiempo en esa tarea. Tampoco voy a comportarme de la misma forma interesada que ellos adoptan, simplemente, voy a dejar que todo fluya, aunque me gustaría leerles la cartilla. ¿Amigos? ¿Para qué sirven?

Supongo que para felicitarte los cumpleaños y para enviar Whatsapps graciosos. El problema es que catalogamos mal. Hay una gran diferencia entre amigos íntimos, amigos de segunda clase y simples conocidos. No necesito tener mi agenda repleta para sentir que estoy vivo. ¿Estoy vivo? Cuánto desearía sentirme así, pero lamentablemente nada es lo que parece, todo es aparente.

Ya sé que ayer te dije que me iba a tomar un tiempo y no iba a escribirte, pero mientras me retorcía de dolor debido al número de ansiolíticos ingeridos, decidí, de repente, seguir despotricando. Es lo único que tranquiliza mis nervios. Y además es barato.

En estos momentos, ya no me queda nada por intentar, quizá persignarme mientras recuerdo que hace sólo 40.000 generaciones era un mono. Ahora soy un archivista de decepciones. Las catalogo concienzudamente para guardarlas después. No hago daño a nadie y mientras sigo a rajatabla el proceso, envejezco con angustia. Pero no por las arrugas o el mal funcionamiento de algunos músculos, sino por saber que todo esto, es decir, lo que llamamos existencia, es un castigo sin posibilidad alguna de redención.

Un saludo