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| Phil Hale. Hake playboy |
Amiga:
Nadie que esté en su sano juicio lo rebatiría. Podría ser discutido, por supuesto, pero la controversia no debería durar más de un minuto. Incluso es factible que todas las tías, tíos, primas y primos del mundo, o quizá una pequeña parte de ellas y ellos estuvieran en contra. Personalmente lo tengo muy claro: Facebook es un lugar maravilloso para Marujas de ambos sexos. Una persona juiciosa nunca podría permanecer aquí. Entonces, ¿por qué cojones sigo en este club de inadaptados y solitarios que fomenta la estulticia y la eleva a cotas difíciles de imaginar?
Tocar la guitarra me relaja. Cuando rasgueo las cuerdas con los dedos, es como si una pluma invisible escapada de un nórdico de plumas y plumón al 50 % acariciara mis entrañas. Mientras exploro la inmensidad de acordes de séptima, menores y disminuidos, sé que todo me pertenece. Puede que esas seis cuerdas metálicas no tengan un tacto deseable, aunque eso es algo que hace tiempo ha dejado de preocuparme.
Las calles están repletas de deficientes erráticos. Cuando reparan en que alguien les está observando, sobreactúan y atenúan sus movimientos obsecuentes. Yo hace muchos años que no soy humano, por lo tanto estoy en condiciones de reírme de todos y desear que el número de embolias aumente exponencialmente. Algunos de ellos parecen íncubos, otros simplemente cillereros luéticos. La mayor parte no pueden reprimir una mueca de asco por seguir vivos y, los pocos que nacieron con su capacidad cerebral intacta, han acabado por venderse. Son autómatas con el mecanismo principal oxidado, y su ponzoña tóxica acabará por engullirlos.
Soy una planta que necesita ser regada. Soy el tiesto que la aloja, la tierra que impide que se caiga y el abono que la hace crecer. Soy un haz de luz irradiado por la combustión de las heces, y me enfado cuando alguien escarba en mi inmundicia. Soy un ruido, un lamento. Soy parte de la sustancia, de la esencia. ¡Y vosotros sois rameras!
Besos