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| Salvador Rosa. The lie |
Hola:
Tengo una amiga que siempre rellena el apartado Hobbies de sus curriculums con dos palabras: sexo anal. Hasta ahora la han contratado sin hacerle entrevistas y se permite el lujo de elegir. En estos momentos trabaja como secretaria en una empresa dedicada a la importación-exportación de cítricos, aunque es incapaz de distinguir un pomelo de una pitaya. Parece ser que piensan en hacerla socia muy pronto, y eso que sólo lleva tres días en esa compañía. Me pregunto dónde estaría ahora si en lugar de rellenar ese apartado como lo hizo, hubiera escrito que le gusta patinar, hacer surf y coleccionar muñecas.
Hace bastantes años yo también mentí en un curriculum vitae. Lamentablemente la empresa contratante era un prostíbulo y me descartaron rápidamente. Adujeron que no tenía suficientes pechos y que parecía un hombre. Desde entonces nunca he vuelto a mentir, pues estoy plenamente convencido de que no lleva a ninguna parte. Bueno, cuando digo que no he mentido, me refiero a esa clase de trolas que hacen daño y que pueden trastocar los sentimientos o las emociones; pero mentirijillas piadosas sí que he contado algunas. Para ser exactos 439 desde que descubrí lo efectivas que son para no tener que dar explicaciones. La última se la disparé ayer al tendero búlgaro de los ultramarinos cuando se atrevió a preguntarme si me gustaban sus orejas y qué puntuación les ponía del cero al cinco.
Hace tiempo leí un libro que explicaba claramente cómo las mentiras y las traiciones han ayudado a la humanidad a llegar al adelantado punto en que se encuentra en la actualidad. Según su teoría, sin éstas, nos encontraríamos todavía en la época de las cavernas. Y en el penúltimo capítulo citaba 734 mentiras, de diversos fulanos, que a su parecer cambiaron el mundo. ¡Pero el autor miente como un bellaco! Las he contado varias veces y sólo hay 733. Una de dos: o perdió la cuenta u odia los números pares.
Ahora te voy a dejar. Tengo que arreglar un caramelo de café que se me cayó de las manos hace unas semanas. Espero que tú y los tuyos sigáis siendo tú y los tuyos.
XX
