Email del 5 de julio 2013

Michael Sowa. Man, table, fish

Amiga:

Un cenicero ha resultado muerto y dos vasos heridos esta mañana, cuando la bandeja de madera donde estaban depositados ha volado por los aires cuando un pié (mío) descontrolado la ha golpeado. El padre biológico del cenicero me ha amenazado de muerte y un pariente de uno de los vasos ha prometido vengarse. La bandeja, aunque no ha sufrido daños físicos considerables ha tenido que ser internada en un hospital psiquiátrico y en estos momentos cree que es una servilleta rectangular de tela.

Como verás mi vida sigue revuelta. Mis nervios agotados no pueden resistir tanto aburrimiento y, a veces, suceden estas cosas. Tengo miedo de salir al balcón a ver a mis plantas por si se han amotinado e intentan estrangularme. Hace un ratito he oído unas voces extrañas que salían del váter. Creo que era el inodoro, pero no estoy seguro. Es posible que después de tantos años de tragar mierda se sienta un poco hastiado y quiera tomarse la revancha. Yo, por si acaso, estoy haciendo mis necesidades en un cajón de la cómoda y me lavo la cara con coca cola.

Te cuento esto porque no sé si mañana seguiré vivo. Si no es así, te ruego que seas tú la que organice mis exequias. ¿Podrías escribir un bonito panegírico donde se ensalce mi humanismo y mi extraordinaria contribución al prejuicio cognitivo?

Un abrazo