Email del 20 de julio 2013

Georg Baselitz. Deutschbaselitz (1938)

 Hola:
No fumo desde hace quince días, tres horas y doce minutos. Durante todo este tiempo he dejado de aspirar el humo y alquitrán de 450 cigarrillos, o lo que es igual, 22 cajetillas y media; me he ahorrado 86 Euros aproximadamente y, sobre todo, no he tenido que contemplar la cara de repliegue cilíndrico queratinizado de mi estanquero. Pero dejar ese abominable vicio no siempre implica llevar una vida sana. Por lo menos en mi caso. Durante esas 363 horas y pico he comido más caramelos y pastelitos de kiosco que en el resto de mi vida anterior. Y puedo demostrarlo con los bonitos seis kilos de grasa que alegremente se han instalado con forma de michelín en mi (antaño) magnífica barriga. Por eso no me importaría demasiado que en lugar de vocear mi nombre, alguien se atreviese a rebautizarme como Oliver Hardy II o «Repleción vesánica». 
Sin fumar, la vida me parece un caos. Ni siquiera jugar con el halogenuro de sulfonilo me rescata del horrible aburrimiento al que me veo sometido cuando no estoy comiendo. Por esa razón no paro de tragar como un poseso. Necesito tener la boca continuamente ocupada y escupir insultos ya no me tranquiliza. Devoro churruscos de pan enmohecidos, queso periclitado o incluso croquetas congeladas sin descongelar. Soy un cerdo que se está haciendo a sí mismo por causa de la estúpida idea de no morir de un cáncer pulmonar. Pero hay otras razones:

sɐpɐɔɹɐ síɔnpoɹd ǝɯ ʎ soǝɟ sıos ǝnbɹod ˙ɐdlnɔ ɐl sıéuǝʇ soɹʇosoʌ sopoʇ-

sopɐıɟoɹʇɐ soɹqǝɹǝɔ soɹʇsǝnʌ uǝ uǝɔnpoɹdǝɹ ǝs ǝnb sɐıɔuǝɯǝp sɐl uoɔ osɐd ǝsɹıɹqɐ ǝpǝnd ou ɐpıʌ ɐl ǝnbɹod sopɐuǝpuoɔ sıáʇsǝ soɹʇosoʌ sopoʇ-

ɐísǝʇıǝld sípuǝɹ ǝnb ɐl ɐ lɐɹodɹoɔ pɐpıɯɹoɟǝp ɐl ɹɐloɹʇuoɔ ǝlqısodɯı sǝ ǝnbɹod uóıɔnloʌuı ǝp oldɯǝɾǝ ɹoɾǝɯ lǝ sıos soɹʇosoʌ sopoʇ-

sopıdúʇsǝ ‘soɹɐpıɔıns ʎ ɹolɐʌ ǝp soɹɐɯɹɐ ˙sıéqɐs ol soɹʇosoʌ ‘és ol oʎ ˙ɐıɹoɔsǝ sıos soɹʇosoʌ sopoʇ-



Besos y abrazos