Email del 14 de febrero 2012

Pyramid of Capitalism System. 1911

Amiga mía:

Que entre los animales sociables, el ser humano es quizá el más ruin y despreciable, ya lo sabemos todos; conocemos sus dotes innatas para el engaño o la adulación, percibimos su inmisericorde maldad cuando miramos algunos ojos muertos, sin vida, incapaces de derramar lágrimas de forma empática. Entendemos el asesinato como medio para poner fin a algo que es insoportable, pero al mismo tiempo nos arrodillamos para adorar a un puñado de dioses vulgarmente manufacturados y a los que sumisamente bañamos en ruegos, oro y fe infantil a cambio de dolor, aflicción y narcóticos.

El día en que un mono espabilado se irguió -quizá con la vana esperanza de agarrar una nube-, la evolución, en su infinita grandeza creativa, se detuvo porque ya no podía subsanar un error tan trascendentalmente definitivo y, desde entonces, la transmutación lenta pero implacable sigue el curso de la casualidad variable, y ésta es cruel e inflexible. El porvenir está agotado; mientras nos escondemos en guetos mentales construidos especialmente para la ocasión, soñamos con la llegada de un nuevo amanecer dorado y esplendoroso en el que podamos ser libres para alzar de nuevo los lamentos estériles al firmamento. Pero ese día no llegará mientras no desalojemos de este planeta a los estólidos, crápulas, bastardos e hijos de puta que lo envilecen.

En una sociedad feliz y moderna que intente rodar segura e indolente, no hay cabida para la mierda; los banqueros-usureros, políticos corruptos y dictadores a sueldo deben ser exterminados con la fuerza que proporciona la unión de los desheredados, o ellos acabarán arrastrándonos a su juego degradado e ineficaz: malvivir en un estado de confort rodeados de posesiones y esperando con la pasta en la mano al camello que proporcione el fármaco ilegal. Si no salimos a la calle pronto, en todas las partes del mundo y con la misma consigna libertaria, dejaremos de pertenecer a una raza de supervivientes y nos transformaremos en una de rameras sin escrúpulos, cuyo salvador omnipotente será del color de la riqueza, sin alma, sin sentimientos, sin pasado, obviamente.

A ti te sucederá a cada instante. Caminas por la calle y escuchas los gemidos de la gente harta de toda esta patraña en la que nos han metido los mismos que ahora quieren cobrarnos los costes. Soportarás lamentos y desdichas que incluso aumentarán de tamaño cuando los compares con los propios, pero…. ¿notas la llegada de un cambio inminente? ¿Crees que la gente está preparada para salir a las calles y vivir durante un tiempo en barricadas alimentándose de ilusión y autoconfianza? Espero que lo que tiene que suceder no se demore demasiado, pues mientras el reloj de la indecisión alimenta sus heridas, siempre, en algún lugar, hay millones que necesitan…(a rellenar por el lector).

Besos.