Email del 8 de abril 2024

Alekos Kontopoulos. Presence of a memory (s.XX)

Querida:

Es evidente que las Lagrimitas no fueron. Las Lagrimitas eran tres gatitas siamesas de cuatro meses a las que les encantaba desgarrar las cortinas con las uñas. Los Diafanitos se comportaban bastante bien, pues siempre estaban hambrientos y sólo les importaba buscar comida debajo de los sofás o pelearse con las Lagrimitas. Los Diafanitos eran cuatro Chihuahuas adultos y debido a su ínfimo tamaño quedaban igualmente descartados. Los Fase X eran cinco pulpos de la especie Hapalochlaena maculosa, más conocidos como pulpos de anillos azules, uno de los cefalópodos venenosos más peligrosos del planeta, pero como vivían en un acuario marino ni siquiera me pasó por la cabeza pensar que ellos fueran los responsables. Las Torerillas eran seis serpientes Lampropeltis que vivían en un terrario de dos metros cuadrados con una cerradura de seguridad y, a menos que una de ellas fuera una cerrajera experta, era imposible echarles las culpas del desaguisado. Los Sildenafilitos eran 17 milpiés gigantes de Mozambique cuyo único afán en la vida era atiborrarse de escarola, calabacines y zanahorias, y a quienes no les importaba en absoluto lo que sucedía detrás del cubículo donde los mantenía. Los Tataratitos Tataratotos eran 35 insectos palo, tan enclenques y distantes, que ni siquiera parecía que existieran. Las Focalizaditas eran una pareja de periquitos hembra que, aunque tenían constantemente la puerta de la jaula abierta, jamás se atrevían a salir y preferían hacer vida en su palo preferido a 95 centímetros de la base con rejilla. Los Trinkisfrinkis y las Janfraskankras eran dos familias de ardillas comunes de cuatro y cinco individuos respectivamente, que residían en dos grandes cajones en el sótano. La Bimbomba era una hipopótama que protagonizaba algunos de mis sueños más agrestes, como los titulados «El hombre y la huerta. Capítulo 1» y «El hombre y la huerta. Capítulo 2». La Cindycrawford era una cocodrila del Nilo y modelo reptil del inmenso póster que me servía de cabezal de la cama. Ñoñoñoñoñoso era el nombre con el que había bautizado al Tiranosaurio rex de goma maravillosamente acabado que me regaló mi hermano para recordarme que al día siguiente era su cumpleaños. Mademoiselle Ya era mi vecina. Gorgoncín era su hijo. Palmerito su perro. Jojolín su amante; bueno, el amante de Mademoiselle Ya. Zrozro Chum era el portero. Y yo me llamo Greg. Ninguno de los anteriormente citados pudieron ocasionar el desastre. Ni siquiera yo. ¿Entonces? En mi casa vivían tres fantasmas: Enfermito, Carne roja y Jk900, también llamado Dulzurito. Enfermito tenía un comportamiento bastante errático y era capaz de cualquier cosa. Carne roja nunca hacía nada sin permiso de Enfermito y éste jamás le permitía materializarse. Jk900 o Dulzurito padecía de flatos y por vergüenza casi nunca interactuaba con los mortales. Ahora bien, Carne roja estaba casada con un ectoplasma etérico al que llamaban La la la la la la la la la la y que poseía un carácter malvado. A su vez, La la la la la la la la la la hacía todo lo que su madre, otra fuerza ectoplásmica ruin, vil y taimada le ordenaba. Nunca llegué a saber el verdadero nombre de la madre de La la la la la la la la la la, por lo que decidí bautizarla como Ziscasazisca.

Mi mejor amigo desde el parvulario era Carlos, aunque yo siempre le había llamado Solrac, que no es más que su nombre al revés. Solrac odiaba ese apodo y prefería que se dirigiesen a él como Rocals, que era un anagrama de Carlos. Rocals era ambidiestro y había bautizado a sus brazos. Si no me falla la memoria, el derecho era Dubitado y el izquierdo Indubitado. El día de la catástrofe, Solrac (AKA Rocals) junto a Dubitado e Indubitado estaban en mi casa de visita. No puedo decir si él tuvo algo que ver, pues yo desaparecí durante veinte minutos. Rocals niega ser el autor. Dubitado e Indubitado son su coartada. Todo resulta confuso. Todavía más si creemos a Fanfan, el otro «yo» de Solrac, que afirma que éste, es decir Rocals, es un auténtico demente.

La verdad es que, aunque hace más de 30 años que sucedieron los hechos, todavía me pregunto quién fue el autor de lo que sucedió ese día. Las Lagrimitas, los Diafanitos, los Fase X, las Torerillas, los Sildenafilitos, los Tataratitos Tataratotos, las Focalizaditas, los Trinkisfrinkis, las Janfraskankras, todos están muertos. La Bimbomba, la Cindycrawford y Ñoñoñoñoñoso nunca fueron más que imágenes reales o soñadas y, de alguna manera, también están muertas. Mademoiselle Ya se fugó con un saltimbanqui y nunca más supe de ella. Gorgonzín todavía vive aunque cuando coincidimos en la calle casi nunca nos saludamos. Su perro Palmerito se dejó atropellar en abril de 1988. Jojolín tiene un estanco y Zrozro Chum un tacatá. Solrac y sus brazos viven a dos manzanas de mi casa pero no nos vemos demasiado. Ya sabes, el pasado es el pasado. Una vez le pregunté acerca de Fanfan y su rostro se volvió amarillo. Yo, yo sigo llamándome Greg, aunque en ocasiones preferiría llamarme Grog.

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