Email del 2 de enero 2019

Elizabeth Schlegel. Untitled (unknown date)

Hey nena, ha llegado el afilador:

(Ahora)
Te prometo que todo lo que voy a contar en este primer párrafo es verdad. Y que me ha sucedido esta mañana, por lo que todavía está calentito en la memoria y no ha podido ser alterado por el continuo y apresurado paso del tiempo. Intentaré ser lo más breve posible, no quiero robarte una serie de minutos irrecuperables en este extraño miércoles, el primero del año. ¡El problema es que no me ha sucedido nada! ¡Cojones! Ni siquiera algo o alguito o alguitín. Claro que lo que a mí puede parecerme nada, quizá a otros les pueda llegar a crear un gran problema de concentración debido a la amplitud de pequeños (o pequeñajos) sucesos, de alguna extraña manera interconectados. La vida y todos los aspectos que esta engloba, a menudo pueden ser tan sorprendentes…

(Más tarde)
Ayer estuve navegando por la red y me detuve un rato en una web que te enseña a cagar. ¡En serio! Se llama agustito.com. En la columna de la derecha descansaban plácidamente algunos links a otras bitácoras del mismo autor, como sinmocos.com o enfocado.es entre otras. El primer blog de los que acabo de mencionar, trata de varios aspectos relativos a los mocos, sobre todo los que no suelen salir al sonarse, pero también intenta proporcionar con algunos datos que no sirven absolutamente para nada, unos cuantos consejos para sacarse los más profundos sin herirse el interior de la nariz. El segundo, como su dominio indica, nos enseña a enfocar perfectamente los objetos, tanto animados como inanimados, con los dos ojos o con uno tapado con la mano o con un parche negro tipo pirata. Como verás, ese tipo, me refiero al administrador y creador de los tres blogs, es una especie de gurú del raciocinio, el discernimiento y la racionalidad suprema. ¿Qué será lo próximo que se le ocurra? ¿Quizá enseñarnos a respirar?

(Más pronto)
Cuando miro el suelo, veo suciedad. Podría pasar un mocho o una mopa pero me encantan los dibujitos que se forman con la combinación de polvo, migas, babas y sicote. ¡Como lo oyes! ¡Sicote! Me tranquiliza y reconforta limpiarme la porquería que se acumula entre los dedos de los pies lamiéndola con la tremenda carga electroestática de mi lengua y escupirla sobre el gres porcelánico ondense. Así, al mismo tiempo que adecento y purifico una de las partes del cuerpo más tristemente desatendidas, hago un poco de gimnasia y contorsionismo que me viene de perillas (¿o mejor de rechupete?) para reducir barrigón. Hace unas pocas semanas descubrí el dibujo de una alcuza y una gemelípara entre la mugre del pavimento de mi cuarto de baño número 4 con referencia DS-L372504 y mi corazón dio un vuelco de alegría. El año pasado no descubrí nada porque aún era un tipo normal y mi cerebro todavía no había enfermado.

G

P.D.
Me gustaría dar las gracias al gran (en talento y talla) Orson Welles y a su maravilloso falso documental titulado F. for Fake (Vérités et mensonges) realizado en 1973, por robarle de una manera tan descarada como respetuosa la idea de este email. Por supuesto, he cumplido lo que prometí en el primer párrafo, quizá el único en que lo que trasmito es cierto y tiene algo de sentido. El resto, basura insoportable…