Email del 14 de enero 2018

Eric Fischl. Birthday boy (1983)

Querida:

Ayer por la tarde estuve en una frutería paquistaní; en cierto momento, me acerqué a su dependiente y le aseguré que mañana -es decir hoy- era mi cumpleaños, que cumplía nada más y nada menos que 56 y que era lo suficientemente inteligente como para no celebrar nunca ningún jodido aniversario. También le comenté que la verdadera edad está en el interior de cada uno y que tener buenos amigos es lo más importante en esta jodida y alienada existencia. Cuando terminé mi dramática ponencia, él simplemente me contestó, eso sí, con mucha determinación, «2 euros el kilo», así que le pagué por el kilo de nada y me largué a otro ultramarinos.

Recuerdo el día que cumplí 18, pero también recuerdo la noche en que un matón tabernario me robó el mechero. Aunque no sirva para hacer avanzar el texto, te diré que era un mechero Bic de color siena pálido que al mismo tiempo era mi talismán. A partir de ese momento ya nunca tuve suerte. Y la prueba de ello es que ya tengo demasiados años, una gilipollofobia que va en aumento, y esa maldita lítost que me acompaña con tesón de acémila silvestre a todos los lugares.

Espero que NO me felicites.