Email del 4 de diciembre 2013

Felix Vallotton. Étude de fesses (1884)

Querida amiga:

Mi odontóloga habitual está casada con un oftalmólogo prosopopéyico, pero se acuesta con su neuropsicólogo al que cariñosamente apoda «Eneldo». Su marido, a menudo acude a convenciones en el extranjero y aprovecha para contratar prostitutas de alto standing a bajo precio. Mientras todo esto sucede, el perro de ambos «Cilantro», está incubando una enfermedad letal que acabará con su vida y con la de los dos gatos de la pareja, «Perejil» y «Orégano». Cuando esto suceda, le echará las culpas al, según sus propias palabras, «putero y pichafloja con el que me casé» y lo tirará de casa para siempre. Sin él y sin sus animalitos domésticos será libre para dejar libre esa marejada ciclónica que albergaba en su interior y fornicar como una concupiscente y lujuriosa demente con su amante y, de paso, ahorrar un montón de dinero en psicólogos cognitivistas. Por lo menos eso es lo que la pobre creerá, porque el papanatas seguirá pasándole la minuta de cada revisión de ojos sin atender a ninguna clase de razones. Al sentirse agraviada de esta forma, la infeliz estomatóloga decidirá a su vez cobrarle los empastes, las ortodoncias y las felaciones, por lo cual él se negará en redondo a practicarle los cunnilingus que tan loca la vuelven. Te adjunto diez minutos de sus vidas en texto. ¡Diez minutos que todavía no han sucedido!

ELLA: ¿Me cobras por una simple graduación de ojos? ¿Tan rastrero y a la vez atrevido te has vuelto? Tu mamá se sentiría orgullosa de haber traído un ciclotímico con inmovilidad tónica de pene al mundo. ¡Y además diastémico!
EL: No te metas con mi diastema. A las mujeres les gusta. Dicen que me da un toque sensual.
ELLA: Animal, diría yo.
EL: Cariño, necesitas que te follen un poco o explotarás…
ELLA: Ya me folla tu hermano. Y mucho mejor que lo harías tú, estúpido hijo de….
EL: ¿Pero si yo no tengo hermanos?
ELLA: ¿Te acuerdas de Federico?
EL: ¿Tu loquero?
ELLA: No es loquero, es neurólogo y psicólogo.
EL: Siempre me hizo gracia ese tío. ¿Sabes que es gay?
ELLA: ¿Cómo que es gay?
EL: Si, gay. Ya sabes, marica…
ELLA: Conozco perfectamente el significado de la palabra gay.
EL: Pues eso. Es gay. Pero que me querías decir de él…
ELLA: No es gay.
EL: Si es gay.
ELLA: No es gay.
EL: Si es gay. Y si continuamos así esto parecerá un guión de Almodóvar.
ELLA: Me acuesto con él desde hace dos años y te puedo asegurar que no es gay.
EL: Bueno, eso me confesó una vez mientras retozábamos juntos en tu colchón viscoelástico.
ELLA: No es viscoelástico. Es de látex natural. ¡Siempre supe que eras un marica despreciable!
EL: No soy marica.
ELLA: Sí eres marica.
EL: Cuando me junté contigo era heterosexual, pero después de hacer el amor varias veces me transformé en bisexual convencido. Menos mal que ya no te tengo que ver desnuda o acabaría manflorito.
ELLA: Eres un maldito hijo de perra dendrofóbico. Voy a matarte. Voy a matarte.
EL: No soy dendrofóbico.
ELLA: Eres dendrofóbico.
EL: No tengo miedo de los árboles, sólo que me recuerdan una experiencia que tuve cuando era un chiquillo…
ELLA: Deberías crear una fundación llamada «Estúpidos en acción»…
EL: ¿Y me lo dices tú, que tienes una tendencia infantil a poner nombres de hierbas aromáticas a los animales y a la gente? Por cierto, el tomate no es una hortaliza, es una fruta, so mema…
ELLA: Imbécil sádico y antropomorfista.
EL: No soy antropomorfista.
ELLA: Sí eres antropomorfista.
EL: No soy antropomorfista.
ELLA: Sí eres antropomorfista.

Es una lástima que la mayor parte de las relaciones humanas acaben de esta manera. Con bochinches y vejaciones a partes iguales. Quizá si nos relacionáramos sentimentalmente con animales la cosa fuera mejor. Pero claro, antes habría que cambiar las leyes. Una vez conocí a una tipa que se acostaba con su carpa de colores. Hasta que ésta murió asfixiada mientras hacían alguna guarrada no apta para miembros de Opus Dei. En fin, creo que lo mejor es permanecer sólo y atento hasta que llegue la hora final. ¡Joder! Como odio las palabras acabadas en «nal».

Un besazo.