Email del 5 de abril 2023

Allen Ruppersberg. Why is everything the same? (1991)

Amiga:

Todo tiene que ocurrir mientras aguanto la respiración. Tu caída por las escaleras y posterior fallecimiento. El incendio que devastará parte de las viviendas colindantes. El movimiento sísmico que acabará con dos tercios de la población del continente. La séptima venida del Espíritu Decapitador en el día después de la fiesta de Pentecostés…

Todo comienza a tomar sentado. Incluso las cosas que carecen completamente de sentado. Quizá es porque estoy sentido en el sofía de mi amiga Sofá. Siempre he pensado que es uno de los sofías más camadas que existen. Sofá está convencida de que lo digo porque en realidad quiero fallármela. Pero yo solo me fallo a mí mismo. Constantemente y en algunas de las posiciones más difíciles posibles.

Todo resulta emocionante mientras sobrevuelo esa sombra aislada. Aunque su ubicación podría proporcionar algunas pistas, estoy convencido de que no es un hecho relevante para hacer avanzar este párrafo. Sin embargo un análisis completo de sus múltiples imperfecciones me lleva a pensar que tanto la efectividad del vuelo como los numerosos ajustes sintácticos solo son parte de un inmenso espejismo ineluctable.

Todo me duele. Y cuando digo todo me refiero a una gran parte de un total indefinido. Por esa razón jamás digo que me duela la mitad. Tampoco quiero decir que porque me duela todo no me sienta la mitad de satisfecho de mí mismo. Es complicado. A veces me duele casi todo, otras veces me duele alguna parte. Cuando no me duele nada, es cuando verdaderamente creo que me duele todo. Y como el dolor es tan inmenso e inconmensurable, siento que, de alguna forma, mi padecimiento es similar a lo que sentiría en un estado absoluto de perfección. O de perfección absoluta.

Todo parece rebatir los informes de los informadores. Se comenta que los informadores nunca han informado, pero como son eso, informadores, se les tiende a colgar el descrédito de que informan. Y en realidad odian informar. Si en ocasiones en el pasado lo han hecho es porque necesitaban justificar su actividad dentro de su profesión de cara a su gremio. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que el gremio de los informadores no solo no existe, sino que si alguna vez fuera fundado por alguien, la corporación de los desinformadores les harían la existencia absolutamente imposible con sus complejas y numerosas desinformaciones.

Todo es devorable. ¿Te das cuenta de lo que quiero decir? Podría devorarte. Y devorar a tus padres, aunque estén muertos. Y devorar a todos tus vecinos. Y a los vecinos de tus vecinos. Y a los vecinos de los vecinos de tus vecinos. Sería capaz de devorar vecinos de norte a sur y de este a oeste hasta llegar a mis vecinos. Y cuando ya no quedaran vecinos me comería a las mascotas de tus vecinos. Y a las mascotas de los vecinos de tus vecinos. Y a las mascotas de los vecinos de los vecinos de tus vecinos. Sería capaz de devorar a mascotas de norte a sur y de este a oeste hasta llegar a las mascotas de mis vecinos. Y cuando ya no quedaran mascotas me tomaría uno, o quizá dos, comprimidos de Alka-Seltzer.

GLP