Email del 3 de abril 2023

Vladimir Makovsky. Politicians (1884)

Camarada V:

Por fin he podido acceder a parte de la grabación del discurso del político Bermúdez que precipitó su ingreso de por vida -y sin posibilidad de revisión- en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad. Como sabes, el documento sonoro fue prohibido y nadie había tenido acceso a él. No te voy a revelar cómo ha llegado a mis manos un pequeño fragmento, pero te ruego que seas muy prudente y no permitas bajo ningún concepto que ninguna persona, animal o cosa analice este apresurado trasunto o nuestras vidas se verán seriamente comprometidas. Sí, has leído bien, te envío una transcripción completa y no una copia de la grabación de ese pequeño fragmento porque no me fío ni de mi propia silueta. Quizá por eso he llegado a vivir tantos años.

«Amigos y compañeros. Si tenéis un trozo deberíais esconderlo, porque poseéis un pequeño tesoro, y en los días que corren, no todo el mundo puede decir que tiene uno. Yo hace mucho tiempo fui el decidido dueño de un magnífico trozo que tuve que trocear en pequeños trozos para poder cambiarlos por un par de porciones, que no son más que trozos con certificación de origen, y que me robaron unos meses más tarde. Con cinco trozos podía obtener una porción, y con ocho porciones me concedían un pedazo. Actualmente mi trozo es del tamaño del trozo más minúsculo que se puede obtener de un trozo pequeño, sin que el vocablo «trozo» pierda su verdadero significado. Supongo que debería medirlo, pero mi metro está en un cajón. Y ya hace años que no abro los cajones. La última vez que lo hice salió una mano verde y me robó un trozo de mi trozo.»

Como verás es una verdadera bomba. ¿Crees que sería sensato reunir al resto de compromisarios y discutir el plan a seguir? Yo creo que no queda otro remedio. Imagina las consecuencias que podría desencadenar esta grabación si acaba siendo divulgada entre la chusma antes de que seamos capaces de construir una mentira lo suficientemente estructurada de raíz como para salir indemnes de este desaguisado.

Llaman a la puerta. ¡Creo que saben que la tengo! No dispongo de más tiempo. Trataré de esconder esta nota donde tú sabes. Espero que puedas leerla algún día.

Camarada G