Email del 27 de febrero 2021

 

John Martin. Pandemonium (1825)

Querida:

Últimamente, María Josefina y Luisa Fernanda, las moscas comunes que generalmente revolotean por mi domicilio, me sienten más maniático que un felino. Por lo menos eso es lo que me han comunicado por medio del zumbido característico de la especie. Es muy probable que la jodida pandemia y sus daños colaterales estén detrás de mi inquietud, pero por alguna maldita razón, no soy capaz de cambiar el estado preapopléjico que aletarga mis impulsos más primarios. Bueno, quizá podría llamar al teléfono del cliente de Seur e insultarlos hasta que me colgaran el aparato, pues eso suele tranquilizar mis nervios durante un par de horas. Sin embargo no creo que eso fuera suficiente para que ese par de malditos pliegues cutáneos que anticipan la prosopoplejía, y que se dejan ver cuando me siento asqueado, desaparecieran por completo de mi rostro, otrora igualmente rancio, pero al mismo tiempo afable y amistoso.

Y de poco o nada sirve que haya abandonado algunas de mis viejas y mortificantes costumbres, como el cilicio, la autoflagelación con fustas y vergajos o las empulgueras. ¡No consigo volver a ser el que era antes! Ni siquiera consigo asemejarme al tipo que debería ser dentro de unos años. Todo lo que me rodea se me antoja fútil e insustancial, y esas pequeñas naderías que solían alegrarme las jornadas se han transformado en una especie de necesidad descontrolada cuya tarjeta de visita mide lo mismo que la ignorancia de todos los que me rodean. 

Supongo que pronto saldré en los periódicos. 

Giles de Greg