Email del 8 de enero 2020

Andre Lanskoy. Diary of a Madman (XX cent.)

Querida:

Hace exactamente 5475 días comencé un diario personal al que bauticé como Memorias de mis últimos días y mis últimas noches. Detrás de ese título tan melodramático se guarecían, y todavía se guarecen, algunos de los pensamientos más espeluznantes excretados por mi encéfalo. Pero como soy de los que creen que unos pocos ejemplos valen más que miles de palabras te transcribiré algunas entradas escogidas al azar.

-22 de febrero 2007:
Esta mañana he mantenido una conversación con un sordomudo, una mudomanca, un sordocojo, dos mudosciegos y un perro completamente acongojado por llevar un collar de protección troncocónica rodeándole el cuello. La verdad es que salvo al can, no he sido capaz de entender nada de lo que decía el resto del grupo. Luego he visitado a mi abuelo Vicente Pérez, que lleva muerto desde 1984, y he cantado tres salmones frente a su tumba. La mayor parte de la gente canta salmos a sus muertos, yo prefiero cantar pescados azules.

-5 de mayo 2009:
Todavía sigo sin saber la razón por la cuál la conjugación «escrocija» del verbo inventado «escrocijar» no se tilda en la segunda vocal.

-12 de agosto 2011:

Ayer me fui de caza menor. En realidad se podría decir que de caza minúscula, ya que lo que abatí fueron dos bichitos que trotaban alegremente por mi monte de Venus. Ahora flotan en un tarro lleno de vodka Miskaya Kristall, pues no tenía alcohol y quiero conservarlos para estudiarlos. Cuando los haya examinado por completo me los beberé junto al vodka y después bailaré berezniakas y jopaks hasta el amanecer.

-25 de mayo 2009:
Nada más levantarme he sentido la necesidad de escrocijar junto a un burro. Por esa razón he desayunado de la forma más rápida posible y me he dirigido al corral del tío Paciano, sito en las afueras de la ciudad, con el propósito de que me dejara escrocijar junto a uno de sus borricos. Pero cuál ha sido mi sorpresa al comprobar que el establo del tío Paciano es ahora un supermercado Alcampo. Al final he tenido que regresar a casa sin escrocijar, malhumorado y con tres bolsas de compra repletas de productos que no necesito.

7 de diciembre 2013:
Esta tarde he quedado con Paqui para conversar sobre la muerte. La última vez que intentamos abordar este delicado tema acabamos charlando sobre una carrandanga de arpeos. Espero que hoy seamos capaces de entrar de lleno en la materia sin el uso continuado de difugios, efugios y subterfugios. Mañana he quedado con su marido, Paco, para tratar de terminar de una vez con el tema (los tumores epiteliales seudoepiteliomatosos) sobre el que llevamos varios meses discutiendo y discutiendo sin llegar a ninguna clase de conclusión objetiva.

14 de enero 2016:
Hoy es mi anoaños. Mi ano cumple 56 años. ¡Supongo que el resto del cuerpo también! ¿Pero a quién le interesa el resto de mi cuerpo? Por lo menos sé que a mi proctólogo sí le interesa sinceramente mi ano. Y eso ya es algo. Aunque siempre está diciendo que necesita una limpieza urgente de pólipos. Pero yo siempre le digo, «Si cagar es humano, errar es divino», aunque nunca he llegado a saber lo que realmente quiero decir con esa estupidez.