Email del 18 de noviembre 2013

John Brosio. String theory (2002)

Amiga (¡Cuánto tiempo!):

Como hereje, apóstata e impenitente rechazo mis derechos a la salvación eterna. Estas palabras, nacidas y fortalecidas en alguna parte de mi cerebro alexitímico, y sin estar todavía emponzoñadas por las alucinaciones hipnopómpicas que se producen en mis obligadas vigilias, deberían bastar para ganarme un pequeño rincón en alguna parte de ese infierno creado a partes iguales con zabaione y petaflop.

No debería estar vivo, y tú lo sabes, por esa razón me he disfrazado de olor neutralizado. Mientras me reflejo en el destello de luz engendrado por los muones, algunas partículas olorosas se desintegran. Las que no sucumben se esconden en los cenotafios fabricados con piedra artificial y plaquetas decorativas que alguien, alguna vez, tuvo el valor de construir para librarlas de las ocultas, pero manifiestas, colisiones que se producen en nuestra realidad física.

Intento mirar hacia el lado que nadie reconoce porque no existe, pero los innumerables escotomas que se alimentan de mis nervios ópticos, y que a menudo interpretan el papel de elementos perturbadores en esta ergástula o absoluta farsa que es mi cuerpo, han decidido vincularse al autosoma recesivo que me legó la ridícula bonhomía de mis ancestros.

¡He decidido seguir complicándolo todo!

Un beso