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| Henri Rousseau. The artist painting his wife (1905) |
Hola:
Mi novia no quiere casarse conmigo. Opina que soy un pesado. Por esa razón voy a pedirle matrimonio al gaitero que ameniza las cenas en «Bobby´s bar». No me gusta demasiado su barba, y los que le conocen dicen que su boca apesta a «Cullen Skink» y a pudding negro, pero tiene un cuerpo que excita peligrosamente a mi tía. Y con eso me basta. Mi primera relación sentimental la mantuve a los 16 años. Se llamaba Lucrecia y era bastante miope. Supongo que esa discapacidad hizo que se enamorara perdidamente de mi. ¡Es extraño! Cuando se puso en manos de un oculista latrafóbico y se sometió a cirugía láser, tardó tres días en recuperar la totalidad de la visión y cuatro en dejarme. Desde entonces mi corazón se ha endurecido al mismo tiempo que otra parte de mi anatomía se ha puesto demasiado flácida.
Mi novia no quiere que fume. Dice que todo el alquitrán que aspiran mis pulmones es tabaco que no puede fumarse ella. Por esa razón he decidido vaciar algunos cigarrillos de nuestro paquete común, rellenarlos de alfalfa y darle el cambiazo. Así mato «d’une pierre deux coups» y puedo retirarme tranquilamente al baño a fumar mientras ojeo las revistas «Atalaya» y «¡Despertad!». Creo que el primer cigarro de mi vida me lo puse en la cara a los 13. Al principio intenté tragar el humo con la oreja, pero al ver que no funcionaba decidí hacerlo de la manera correcta. ¡Puto espíritu de contradicción! La cantidad de problemas que me ha ocasionado. Pero se hace tan aburrido dar siempre la razón y seguir fielmente las normas y disposiciones. ¡Y me gusta tanto oponerme! Por cierto…¿Sabías que hasta hace muy poco era incapaz de pronunciar esa palabra sin sentir ganas de cambiar de gel?
Mi novia no quiere que sea tan escatológico. Cree que mi cara y la materia fecal no combinan bien, aunque se parezcan bastante si se comparan bajo una luz tenue o de ambiente. ¡Joder! ¿Ya no voy a poder hacer chistes sobre excrementos polacos? No es que me guste la mierda, la orina, el semen o la menstruación., pero considero que son palabras inventadas por la gente para escandalizar a ciertos individuos refinados que todavía piensan que no defecan, ni orinan, ni eyaculan o menstrúan. Todos los seres del planeta cagamos. Si alguno no puede hacerlo, en un par de días tiene que desplazarse corriendo a la farmacia a comprar media docena de enemas con sabor a fresa ácida. ¿Y se me acusa de marrano y cochino? No puedo entenderlo.
Mi novia ya no quiere cocinar. Pero tampoco desea pagar a una esclava para que nos guise arroz con pollo o conejo. Y yo me estoy hartando de comer natillas «Hacendado» a todas horas. Ayer me miré al espejo y tenía cara de postre lácteo. Supongo que debería matricularme en una escuela de hostelería y empezar a diseñar mis propios platos. ¡La “alegoría del atardecer rojizo, engalanado con esencias de lágrimas suaves de primavera al estilo Greg” sería mi primera gran creación. No voy a escribirte la receta porque no tengo ni idea de cuales serían sus ingredientes, pero estoy convencido de que con un nombre así de largo y mi patronímico al final debería bastar para ser comestible.
Beso
PD: Mi novia quiere enseñarme a poner en marcha el lavavajillas.
