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| Ernst Ludwig Kirchner. Lovers (1909) |
Amiga:
Debería hacer un esfuerzo, por medio de la teoría y del razonamiento, para llegar a una conclusión satisfactoria. Pero a estas alturas, pensar en algo ilógico sólo puede incrementar el dolor que siento. Sería del todo inútil que hiciera recaer sobre mí todas o parte de las culpas, pues estoy completamente seguro de mis intenciones y de la forma que las he llevado a cabo. El problema es que no puedo quitar de mi cerebro esa sensación de vacío y pena que tanto daño puede hacer a mi naturaleza susceptible. No es fácil olvidar los momentos fotografiados, las sonrisas cómplices, el magma irradiado. Comparto por completo la idea de que «el que quiere puede». Aunque querer no es fácil si uno está demasiado pendiente de su pasado y no intenta optimizar su egoísmo. Además, ¡es tan sencillo continuar la repelente mentira que engrandece la propia leyenda! ¿Y para qué? ¿Todo eso para qué? ¿Para dar conformidad a una autodestrucción planeada? Sinceramente, no comprendo nada. He estado años esperando que sucediese algo. Y cuando al fin ha sucedido, me he dado cuenta de que todavía espero que suceda algo. Pero otro algo diferente. Una especie de «Algo» que acabe de una vez con los falsos principios abocados a verdaderos finales. Soy un niñato idealista que se merece todo lo que le está sucediendo. Incluso me atrevo a llegar más lejos: soy un idiota. Un idiota que ha pasado la mayor parte de su vida ridiculizando al resto de idiotas. ¡Joder! El tiempo que he pasado lubricando mi lengua bífida y buscando entre las luces y las sombras una víctima con la que ensañarme. ¡Estoy recogiendo lo que he sembrado! Y no puedo hacer nada para expiar mis tropiezos.
Evidentemente, no trato de que sientas lástima por mi. Ni siquiera yo soy capaz de llegar a esas cotas de arrepentimiento. Creía en lo que hacía y fui tan estúpido como para no advertir las innumerables señales de peligro que parpadeaban en mi interior. Pero los sentimientos son una forma de envenenamiento cuando no sabes encauzarlos. Ahora debo dominarme y pagar el precio.
