
1-El círculo no se romperá
Después de desayunar mi acostumbrado café tocado con dos o tres gotas de un mejunje que preparo a base de efedrina, etomidato y flujo vaginal, abrí la ventana y me dirigí a la chusma que caminaba por la calle.
—¡Escuchadme todos! ¡Hasta que el bosque de Birnam no se mueva hacia Dunsinane, no puedo experimentar ningún temor!
Entonces volví a sufrir esa brutal jaqueca que aventuraba otra terrible recaída. Y terminé en una fría cama aprisionado por dos correas como si fuese la criatura de Frankenstein.
—¿Cómo se encuentra? Soy el doctor Bernabé. Está usted en el Centro de Salud Mental asociado según la dirección postal de su domicilio.
—¡Doctor! ¡Usted es el doctor Bernabé y yo estoy en el Centro de Salud Mental asociado según la dirección postal de mi domicilio!
—¿Cómo se encuentra?
—¿Cómo se encuentra usted, doctor Bernabé?
—¿Recuerda lo que le ha sucedido?
—¿Me ha sucedido algo?
Durante dos semanas no se me permitió salir de la habitación, aunque el último día, mientras esperaba que el doctor Bernabé firmara el alta, me dejaron caminar de un lado a otro del pasillo principal. Allí es donde llegué a la conclusión que dirigió mi existencia a partir de ese momento: por más hierbas que arranque, no se acabarán nunca…
2-Pieza teatral de bajo presupuesto
ACTO I
«¡Soy el empalador sexual, nena! ¡Jajaja, te voy a empalar!»
—¡Odio ese despertador! Podías haber grabado otro mensaje.
—¡Y qué más da, nena! Fue lo primero que se me ocurrió…
—¿Lo primero que se te ocurrió? Es denigrante para mí. ¿Te gustaría que grabase uno que dijese «¡Levanta ya, gilipollas pichacorta!»
—Caray, nena, no te pongas así. Ya hace casi un año que nos sirve para despertarnos y nunca has dicho nada.
—Por esa razón te lo digo ahora. Estoy harta de empalamientos. Me siento una víctima de Vlad Tepes. ¡Cámbialo ya! ¡Ahora! Cuando salga del váter quiero que esté grabado uno nuevo! ¡Y normal!
—¡Vale, nena! Ahora me pongo a ello.
ACTO II
—A ver… ¡Pónmelo que lo escuche!
«¡In nomine dei nostri satanas luciferi excelsi. Potemtum tuo mondi de Inferno, et non potest Lucifer Imperor!»
—¿Pero qué coño de idioma es ese? No entiendo nada. Casi prefería el otro mensaje. ¿Y por qué has puesto esa voz? ¡Me da miedo!
—Pero nena, yo no se… Yo no he grabado eso. Yo… yo había grabado «¡Nena, te quiero más que a mi mami!». Debe haber sido una interferencia… Espera, voy a ponerlo otra vez…
«¡Satan omnipotens in nostri mondi. Ave Satani, Salve Satani, Ave Satani!»
—¿Ha dicho Satani? ¿Satanás?
—No, nena… creo que era salami…
—¡Ha dicho Satani, lo he escuchado perfectamente! ¡Ponlo otra vez…!
«¡Reinus Glorius en in Terra eregius. Luciferi Imperator omnipotens!»
—¿Pero qué está pasando? ¡Vuelve a poner el mensaje de los empalamientos! Lo prefiero a este!
—Está borrado, nena. Se borró cuando grabé el nuevo. ¡Mierda! Ya no me deja grabar encima. Este cacharro se ha estropeado. De ahora en adelante tendremos que despertarnos con este mensaje!
—¿Pero qué mensaje, imbécil? ¡Cada vez que lo reproduces es diferente! Y es satánico. ¡Dios mío! ¡Y esa voz!
—Pues, nena, tendremos que acostumbrarnos. ¡No vamos a gastarnos 100 euros en otro jodido despertador grabador!
—¡Te acostumbrarás tú! ¡A partir de esta noche tú y ese despertador grabador satánico de 100 euros dormiréis en la salita! ¡Y no quiero escuchar ni un comentario! ¡Y deja de toquetear ya ese trasto!
«¡Satani omnipotens in nostri mondi. Domini agimas Iesus nasareno rex ienoudorum!»
FIN
3-Detergente Navarrete
A la atención del señor Navarrete:
Con referencia a su vacante como representante jabonero publicada en su web Navarrete o la limpieza química y sus misterios el 13 de noviembre del presente año, les ruego consideren, a la vista del asombroso currículum vitae que les adjunto, la posibilidad de una colaboración profesional.
Dada mi formación en el campo de la higiene prostibularia, así como la amplia experiencia adquirida en puestos más o menos similares al ofertado, considero que podría encajar en el mismo. Estoy realmente interesado en participar en su proceso de selección y clasificación, por lo que quedo a su disposición para concertar una entrevista que les permita profundizar tanto en mi formación como en mi experiencia.
Se despide atentamente, otro señor Navarrete,
Greg Navarrete
4-Normas, preceptos y disposiciones
Imagínate una barca sobre el río… ¡No, nada de barcas! Imagina a una pareja de cenutrios en pleno mamihlapinatapai. De repente, algo similar a una azagaya omnisciente los traspasa. Un amigo de la dupla intenta liberarlos sujetando el astil y estirando por un lado, pero ambos están muertos. Obedeciendo la Ley 870/1999, el tipo los da de baja del listado oficial de badulaques, la relación estatal que cuantifica e individualiza el número de imbéciles que viven en cada aldea, pueblo o ciudad del país. Cuando termina los papeleos emite un ruidito semejante al que produciría un yak con una lesión en la médula espinal saltando sobre una txalaparta, y que significa que, aunque no se siente totalmente complacido, ha hecho lo que el Estado espera de cada individuo decente.
5-Descomposición y gastronomía
Había que encontrar el lugar del desmembramiento. Sin embargo nadie quería encontrar el lugar del desmembramiento. El inspector Sánchez obligó al subinspector Uribe, también llamado «Murciélagus», a que entrara primero y le dijera si ese emplazamiento había sido el lugar del desmembramiento. No, no había sido el lugar del desmembramiento, y si lo había sido, no quedaban pruebas que recoger y analizar, excepto algunos pimientos secos, pues el almacén era un secadero de pimientos veratos.
—¿Pimientos baratos? ¿Y qué más me da si son baratos? ¿Estás tonto, Murciélagus?.
—Señor inspector, he dicho pimientos veratos. ¡Veratos! ¡No baratos!
—¿Qué es un pimiento verato?
—Un pimiento extremeño, señor, que gracias a un proceso muy largo y que desconozco por completo termina como pimentón en polvo.
—¡Pero si estamos en Valencia!
—Seguramente se trataría de contrabandistas valencianos de falsos pimientos veratos, señor.
—Sigamos con lo nuestro, Murciélagus!
Y siguieron y siguieron buscando el lugar del desmembramiento. En realidad siguieron buscando ese lugar durante 35 años, hasta que ambos se jubilaron. Nunca pudieron encontrar el lugar del desmembramiento, pero Murciélagus encontró un cromo muy raro de Pirri, el jugador del Real Madrid, que vendió por una pequeña fortuna en una subasta en Madrigal de la Vera. ¿O fue en Robledillo de la Vera?
6-Demasiado tarde
¡Me he sentado tranquilamente, pues espero morir muy pronto! Si no muero antes de tres días me veré obligado a salir a comprar algo de comida, algo de bebida y algo de papel higiénico. ¡Y después esperar otros tres días! Podría comprar víveres para cuatro o cinco jornadas pero entonces me cansaría trasladando las bolsas repletas a lo largo del kilómetro y medio que dista desde mi súper favorito hasta mi casa denostada. Eso sin contar que vivo en un cuarto piso sin ascensor. En realidad llevo más de una década esperando morirme. Todo comenzó el día en que mi exmujer se casó con el exmarido de mi exmarido y mi exmarido se arrojó desde un puente y falleció picoteado repetidamente por los patos. Quiero decir… no me importó demasiado que se intentara suicidar, y menos que se lo cargaran los anátidos. Lo que realmente me produjo una gran impresión fue darme cuenta de que en realidad yo no era el macho alfa que creía que era. Si lo hubiese sido nunca me hubiese desposado con un hombre. Yo creo que me equivoqué por culpa de las gafas progresivas, pero no puedo probarlo pues alguien me las robó dos semanas después de la boda (de mi boda con mi exmarido, no de la boda del exmarido de mi exmarido con mi exmujer). Encima, cuando mis colegas pertenecientes al CMVPLW (Club de Machotes de Valencia, Pedanías Limítrofes y Waikiki) se enteraron, me expulsaron sine die y mi vida dio un giro de 360 grados, por supuesto siempre que hablemos del grado sexagesimal (60 grados si nos referimos a la graduación alcohólica).
7-Tristeza
No puedo vender mis calzoncillos calados adquiridos en Galería del Coleccionista. Ni siquiera rebajando su precio a la mitad de lo que pagué por los tres. ¡Sí, tres! Y eso que forman parte de una edición numerada de 500 ejemplares firmada por su diseñador, el renombrado y cotizadísimo Nicodemus Sal «Ya» López. Supongo que tendré que vivir con ellos hasta el final de mi existencia. Ahora descansan junto a un tomate que perteneció a Ringo Starr y por el que pagué la bonita suma de 15000 euros.
¿Por qué nada me saca de esta inmensa abulia que oprime mis días, mis mediodías, mis noches y mis dídimos? Vale, soy anhedónico, y eso obviamente significa que soy un tipo poco hedónico e insuficientemente valorado como sardónico, pero, ¿haber nacido ciertamente rarito implica que todo lo que me rodea, ya sea animado, inanimado, desanimado o incluso reanimado, se coligue en una especie de conjunción infranqueable e impermeable con el único fin de descuajaringarse hasta la extralimitación? He de dejar que todo suceda simplemente porque todo debe pasar. ¿No es posible que algunas de esas cosas o de esos todos que tienen que suceder, antecedan o preexistan? Me evitaría un montón de dolencias psicosomáticas. ¡Y también ese maldito enganche a comprar objetos inútiles en Galería del Coleccionista y demás canales de Teletienda!
Dios está esperando que me ahogue. Sabe que uno mismo no puede hacerse la jodida Maniobra de Heimlich. Es una divinidad lista, pero yo soy más listo, pues he contratado a un susurrador de lombrices en paro como pseudocompresor abdominal. Si Dios quiere verme muerto tendrá que intentar otra argucia altísima y todopoderosa, pues mi política de cookies tiene por finalidad informar de manera clara y precisa sobre las cookies que se utilizan en la página web de… ¿Pero qué cojones
estoy diciendo?
8-Oricalco
Mi gato Platón está mirando por la ventana. Podría decir que está mirando a través de los cristales (sucios) de la ventana pero estaría faltando a la verdad, esa pequeña mamona que nos obliga a adorar a una bruja gorda llamada Conformidad. En realidad Platón no tiene ojos, por lo tanto está mirando por la ventana, aunque en realidad no ve una mierda. De todas formas, si Platón tuviese ojos y quisiera perder su tiempo mirando a través del cristal de la ventana (sucísimo) solo vería una pared. Por esa razón importé un gato ciego de África.
9-Todo el mundo tiene uno
Es de dominio público que mis interpretaciones del Opus clavicembalísticum de Kaikhosru Shapurji Sorabji con la ocarina y del Capricho 24 de Niccolò Paganini con el birimbao son francamente imposibles de superar. Pero lo que desconoce por completo el jodido dominio público es que también soy un afamado inventor desnudo, y que algunas de mis creaciones desvestidas han repercutido sobre la parte más desabrigada de la sociedad. ¿Quién inventó en porretas el tomahawk invertido? ¡Yo! ¿Quién diseñó en cueros el frutero en ángulo nulo? ¡Yo! ¿Quiénes golpearon salvajemente a mi padre con las porras semirígidas de policarbonato produciéndole varios coágulos sangrientos en el cerebro que terminaron transformándolo en un psicótico hipersensible? ¡Los «grises»!
10-Apatía indefinida (Canción)
Rock, rock, rock.
Rock de mis tentativas de cunnilinguuuuuuus (Sí, sí, síiiiiii).
Rock, rock, rock.
Rock de mis espasmos genésicooooooos. (No, no, nooooooo).
La satisfacción es realmente necesariaaaaaaa,
sobre todo para un pobre salido eméritooooooo,
sin embargo me siento flojo y caídooooooo,
y sin fuerzas para…
succionaaaaaaar y
succionaaaaaaar y
succionaaaaaaar y… por eso, este es el…
Rock, rock, rock.
Rock de mis tentativas de cunnilinguuuuuuus. (Sí, sí, síiiiiii).
Rock, rock, rock.
Rock de mis espasmos genésicooooooos. (No, no, nooooooo).
A pesar de tus caricias delicadaaaaaaas,
y del enorme grado de abertura de tus piernaaaaaaas,
no me siento con ganas de exponer mis mucosas lingualeeeeeees,
y mucho menos…
succionaaaaaaar y
succionaaaaaaar y
succionaaaaaaar y… por eso, este es el…
Rock, rock, rock.
Rock de mis tentativas de cunnilinguuuuuuus. (Sí, sí, síiiiiii).
Rock, rock, rock.
Rock de mis espasmos genésicooooooos. (No, no, nooooooo).
Sí, sí, síiiiiii. (No, no, nooooooo).
Sí, sí, síiiiiii. (No, no, nooooooo).
Sí, sí, síiiiiii. (No, no, nooooooo).