Email del 18 de marzo 2024

Johannes Itten. Flames (1961)

Querida:

Mi hermano pequeño, el que es casi 10 años más joven que yo, fue una vez un crío. Me imagino que como todos los que ahora rondamos los 50, 60, 70, 80, 90, 100 o 110. Recuerdo perfectamente el día en que le interrogué sobre qué es lo que quería ser de mayor. Aunque tenía unos doce años, estaba completamente convencido de que me enviaría al carajo por hacerle una pregunta tan ridículamente tópica, sin embargo me respondió que lo había estado meditando ampliamente en los últimos meses y había llegado a la conclusión de que le gustaría ser antropófago. ¿Antropófago? Cuando le repliqué aduciendo que nunca, ni siquiera en los momentos más galácticos, hubiera pensado que tendría un allegado caníbal se encogió de hombros y me dirigió una mirada en la que se podía leer atafagamiento y contumelia a partes iguales.

—¡Joder, Sergio, antropófago significa caníbal! ¿En serio quieres alimentarte de carne humana cuando seas mayor? Si quieres que te sea sincero, me estás acojonando.
—¡Ah! ¡No, antropófago no! ¡Perdona! ¡Proctólogo! Me fascinan las culturas humanas.
—¿Y qué tienen que ver las culturas humanas con la región perianal?
—Pero, Gori, ¿qué cojones estás diciendo?
—Un proctólogo cura hemorroides, fisuras anales, prolapsos rectales, prúritos anogenitales y hasta el cáncer conorec…
—¡Antro…! ¡Antropólogo! Sí, eso ¡Antropólogo! ¡Caray!
—Bueno… creo que podrías estudiar proctología y antropología y además convertirte en antropófago. Entonces serías un proctólogo antropólogo antropófago.
—Muy gracioso. ¿Y tú? ¿Tú qué quieres ser cuando seas más mayor?
—¿Más mayor todavía? ¡Tengo casi 23 tacos! Y aunque parezca mentira, las cosas ya no significan mucho para mí… Estoy demasiado ajado, ¿sabes?. Vivir casca, fractura, resquebraja. No sabes lo que daría por tener tu edad. Llegar a la veintena quiebra, troncha, rasga y escacharra. Y ser tan inteligente estropea, deteriora, destruye…
—Desde luego eres viejo, en eso estoy completamente de acuerdo. ¡Y también un hermano bastante cargante! ¡Pero no me has contestado!

Y tenía razón. Nunca le contesté. Y no lo hice porque no tenía respuesta válida para esa tramposa pregunta. Hasta ese momento de mi vida siempre había sido yo el que se la arrojaba directamente y sin aviso previo a los amigos y familiares incautos. Pero ¿qué significa hacerse mayor? ¿Perder la mayoría de las piezas dentales? ¿Perder orina? ¿Perder la razón? Hum, demasiadas pérdidas. Si no he perdido la memoria, a los veintipocos años me consideraba una jodida víctima de la sociedad. Ahora, superados los 60, estoy convencido de que soy una víctima de la ansiedad. Ni siquiera soy capaz de prever el PIB español para el año que viene. Y mucho menos predecir el año de mi fallecimiento. Solo sé que ocurrirá antes de que el asteroide Apophis se aproxime peligrosamente a la Tierra a mediados de abril de 2068.

Pero hasta que eso suceda, es decir, mi muerte o un posible impacto de ese asteroide perteneciente a la clasificación Atón, tengo suficiente tiempo para pensar en mis cosas. ¡Y en mis cositas! También en las cosas y cositas de los 8.500 millones de personas que pueblan el planeta. Claro que una cosa o cosita de un tipo, por ejemplo, chennaite de Madrás, no es ni siquiera remotamente parecida a las cosas o cositas de un portusmagnense de Almería. Incluso de un portusmagnense de Almería residente en Granada. ¡Ahí es donde entra en juego mi congénito agibílibus y mi fingida eudemonía! Pero… Pero creo que me estoy alejando del razonamiento cabal y proporcionado con el que comencé este texto. Ojalá dispusiera de la suficiente fuerza de voluntad racional para no volver al camino más sencillo (literariamente hablando), es decir, el de las estupideces sin sentido; pero algo muy dentro de mí me empuja como un émbolo desequilibrado. Te pondré un par de ejemplos:

1

PRESIDENTE: Me gustaría animar a los pequeños y medianos asesinos en serie a seguir creando puestos de trabajo y a incorporarse al tren de la revolución digital y las oportunidades que este representa.
-MUJER DEL PRESIDENTE: ¿Qué haces hablando con el espejo, cariño?
-PRESIDENTE: Estoy ensayando. Mañana tengo comparecencia en el reingreso.
-MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Será en el Congreso!
-PRESIDENTE: Tenemos que hacer lo imposible para que a partir de una reacción como respuesta a una acción que a su vez representaba a otra reacción anterior todos seamus… seamos.. semos…
-MUJER DEL PRESIDENTE: Te dejo ensayar. Por cierto, ayer perdí el dispositivo intrauterino en una mano de póker.
-PRESIDENTE: …Me gustaría ver anidar a los pequeños y medianos pajarillos que gráciles revolotean por encima de Daoíz y Velarde, los leones de piedra que progeten… proteínica… protervas… proteasa… protervia…

2-

MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Por fin estoy con alguien cabal! Cuando he salido de casa mi marido pretendía convencer a un espejo…
-AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Prolongue la vida de su lavadora con Calgón!
-GATO DEL AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: Miauuuuuu.
-MUJER DEL PRESIDENTE: Deja de hacerte el gracioso. ¡Quiero que me nepetres! ¡Dios! Ya hablo como el subnormal de mi marido.
-AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo!
-MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Quiero ser penetrada, empalada, atravesada, ensartada, horadada, perforada…
-GATO DEL AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: Miau. Miau.
-AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡No se nota! ¡No se mueve! ¡No traspasa!
-MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Del Caserío me fío!
-AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Cuate, aquí hay tomate!
-MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Y un poco de pasta bastaaaa!
-GATO DEL AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Giooooor!

A veces, sobre todo cuando estoy convencido de que nadie me mira, suelo imaginar que todos me miran. Sin embargo, cuando todos me miran me cabreo. Creo que me miran porque no tienen nada mejor que hacer. Por esa razón solo permito que me miren los familiares de Yákiv Kujarenko ¿Sabes cuántos familiares de Yákiv Kujarenko viven en Valencia? Ninguno. Por eso les permito que me miren. En contadas ocasiones incluso les permito que me hagan cosas que no permitiría que me hiciera nadie, como impotabilizar mis secreciones o eolizar mis regüeldos. Si pudiera ser capaz de ser incapaz otro gallo me cantaría. Pero ya me conoces, estoy perfectamente capacitado para no ser incapaz de incapacitarme. Si la capacidad está estrechamente relacionada con la aptitud, entonces está clarísimo que yo no soy apto, ni idóneo, pese a ser un sujeto eficaz, dinámico y eficiente. Pero llegados a este punto, ¿cómo podríamos definir la eficiencia? ¿Eficacia? ¿Efectividad?


GATO DEL AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: Miauuuuuu.
-AMANTE DE LA MUJER DEL PRESIDENTE: ¡Michiiii, veeeeen!


Yo soy capaz de saber hasta dónde puedo llegar. Y soy capaz de saber hasta dónde puedo llegar en bicicleta o patinete. También soy efectivo inventando incapacidades previsibles en sujetos de diferentes calañas. Hace un tiempo me ganaba la vida así. Por eso vivo en este armario empotrado tan grande. En una de las paredes hay escrito un mantra, en otra una letanía y en la que hace de fondo, una invocación.

Greg