Email del 25 de mayo 2018

Bob Guill. Wonderwall

Nota importante: El siguiente texto está escrito mientras esperaba que mi novia me pegara el primer grito del día. Afortunadamente no tengo novia, ni amante, ni siquiera mascota, por lo cual el primer grito del día nunca se hizo ni se hará realidad. Quizá por esa razón mi cutis desprende esa luminosidad tan especial que me ha hecho tan famoso dentro del particular mundo de los seres perfectamente tonificados.

Querida:

Cada vez que pienso en los pros y los contras de la existencia me entran unos deseos irrefrenables de no pensar en los pros y contras de la existencia. El problema es que soy un tipo extraordinariamente masoquista, mi espíritu de contradicción es legendario y gozo hasta el paroxismo mientras pienso en los pros y contras de la existencia, sobre todo porque la existencia está repleta de contras y algún que otro pro, como los calzoncillos marca Unno o las patatas bravas Hacendado. Pero no quiero que llegues a la conclusión de que mi odio a la existencia no es más que un vulgar pero terrible miedo a la inexistencia. Personalmente, existo porque el semen de mi padre era de una calidad suprema y, sobre todo, porque aunque llevo varias décadas pensando en la autoeutanasia, no consigo pagar el jodido crédito de Bancaja y sus directivos vigilan cada uno de mis movimientos con la ayuda de algunos videntes africanos. De todas formas, tras miles y miles, quizá millones, de razonamientos y reflexiones, he llegado a la increíble conclusión de que la existencia gruñe, ronca y resopla. Puedes pensar que mi locura se desborda, pero tengo varias grabaciones que lo atestiguan. En una de ellas la existencia entona una canción, se equivoca en el estribillo y se disculpa en el minuto 01:52.

Sipu… quiero decir, si pudiera volver al principio, ten por seguro que volvería, sobre todo para saber realmente qué coño es el principio y para qué cojones puede servir. Algunos mequetrefes totalmente idiotizados piensan que sin elprin, ¡perdón!, quería decir el principio, bueno, pues eso, algunos mequetrefes totalmente idiotizados piensan que sin el principio no puede haber final. Sin embargo yo estoy convencido de que todos los finales carecen de principio, de principios y de perspectivas axonométricas ortogonales. Y aún soy capaz de llegar más lejos, pero cobro por horas cuando alguien quiere que llegue más lejos.

Ahora voy a dejarte. Bueno, en realidad te he dejado en numerosas ocasiones y siempre has vuelto a mí arrastrándote y lloriqueando. Esta vez te dejo hasta mañana, porque todo lo que pueda escribir a partir de este mismo instante puede ir en mi contra y solo escribo, hablo o me comunico cuando estoy seguro de que mis palabras pueden servir para desarrollar mis ocurrencias. Me gusta que me aplaudan. Me gusta que me digan que soy único. Me gusta que me presten dinero. ¡Ahora grítalo conmigo! Me gusta que me aplaudan. Me gusta que me digan que soy único. Me gusta que me presten dinero.

Gargajo López