Email del 16 de diciembre 2011

Nicholas Chistiakov, «Geist» (2003-10)

Hola:

Últimamente me levanto guerrero, por eso ayer la tomé con los videntes y brujos de pacotilla, esos seres ruines pero psicológicamente avanzados que se forran a costa de los idiotas y badulaques. Hoy voy a hablarte sobre los médiums, primos hermanos de los anteriores y quizá todavía más taimados, peligrosos y por encima de todo, contraproducentes.

Me imagino que para creer en la remota posibilidad de una especie de vida dentro de la muerte, o por escribirlo con otras palabras, existencia cadavérica incorpórea, hay que ser corto de mollera o por lo menos haber recibido un fuerte golpe en el cráneo. Particularmente, no me apetecería demasiado ponerme en contacto con los entes astrales de alguien a quien en vida amé hasta la locura y, mucho menos con el caballero del frac que me seguía a todas partes gritando a todo el mundo que yo era un moroso inmisericorde y que falleció al incinerársele el ombligo por combustión espontanea durante un simposio de cobradores de impagados con problemas de frenillo labial superior hipertrófico.

Todos hemos asistido a alguna que otra sesión de güija cuando éramos jóvenes y estábamos abiertos, además de piernas, a toda clase de experimentos demenciales con entidades sobrenaturales malignas del más allá; pero de ahí a creer que la interactuación es real, hay un abismo, sobre todo cuando se descubre un entramado de hilos y poleas debajo de las enaguas del médium, nigromante o como quiera que pueda ser llamado.

Tendría unos catorce años cuando asistí a la primera sesión de este tipo. Sucedió en una calle vacía de mi pueblo, cerca del cementerio y supuestamente la espiritista mantuvo una animada charla con el diablo, al que llamaba «Belce» con una naturalidad pasmosa. Conversaron sobre los inconvenientes del planchado de la ropa y en algún  momento incluso se intercambiaron los números de teléfono.

Sin embargo la segunda vez que alguien me obligó a participar, el intento no fue tan natural y dicharachero:

MADAM ALEXA: Vicente, ¿Estás ahí? ¿Puedes escucharme?
SONSOLES: Lo he oído, lo he oído.
MADAM ALEXA: Eso ha sido el gato, no se ponga nerviosa y sobre todo no interrumpa mi concentración. Vicente, ¿Puedes escucharme?
VICENTE: Sí, te escucho, aunque me has pillado algo ocupado.
MADAM ALEXA: Vicente, tu queridísima mujer Sonsoles está aquí y quiere hablarte….
SONSOLES: Vicente, Vicente, amor mío.
VICENTE: Sonsoles, ¿Qué te has hecho en el pelo?
SONSOLES: Es una permanente….
VICENTE: Dime querida, ¿Sigues acostándote con Remigio?
SONSOLES: ¡Vicente!, por favor, no estamos solos.
VICENTE: ¿Crees que a esa puta barata de Madam Alexa le importa algo con quien te puedas acostar?
MADAM ALEXA: Creo que lo estoy perdiendo, ejem….
VICENTE: Alexa, so zorra, ni se te ocurra cortar la comunicación. He dejado una partida de strep póker por hablar con ese engendro, así que cierra esa bocaza pintarrajeada y no te metas en la conversación. Aún hay un montón de cosas que tengo que decirle a ese marimacho emperifollado que en otros tiempos fue mi esposa.
SONSOLES: Pero Vicente….
VICENTE: Escúchame chalada. Me casé contigo porque creía que tu familia estaba forrada y que tú eras anorgásmica.
SONSOLES: Pero Vicente….
VICENTE: Ni Vicente ni pollas. ¿Cómo osas turbar mi descanso con tus estúpidos lamentos?
MADAM ALEXA: ¡Se desvanece! ¡Pierdo la comunicación! ¿Vicente?
ARTURO: ¿Qué hago yo aquí?
MADAM ALEXA: Sal de esta conversación, nadie te ha invitado….
SONSOLES: ¿Quién era ese?
MADAM ALEXA: Una interferencia….
VICENTE: Ya estoy aquí otra vez…..Sonsoles, ¿Te acuerdas cuando te regalé una col?
SONSOLES: Sí, fue el segundo aniversario de nuestra boda.
VICENTE: Pues no era para ti. Compré esa col para mi amante, pero tú la descubriste y no tuve más remedio que ….
SONSOLES: Tú no eres Vicente, no puedes serlo.
MADAM ALEXA: Y ahora unos minutos de publicidad…….. ¡Compre el limpia vajillas con dosificador de jabón «Truchito»!, la solución ideal para la limpieza de la vajilla. Su especial diseño hace que el jabón se dosifique automáticamente, por lo que reduce el uso de éste, con el consecuente ahorro económico. Protege uñas y manos. Es fácil de usar, práctico y versátil…
VICENTE: ¡Es el que yo uso aquí!, además está disponibles en packs de 3 recambios…..
SONSOLES: Creo que me acaba de venir la regla…

La experiencia fue demoledora y desde aquel día nunca he vuelto a ser el mismo, parecido sí, pero no semejante. No es que me importe demasiado ser diferente, es que a veces ni siquiera puedo ser desigual, bueno, tú me entiendes….quiero decir….fui distinto pero no opuesto…..aunque meditado a posteriori, creo que debí ser menos dispar y más discrepante, o por lo menos elevadamente disconforme. ¡Me estoy liando! y ahora no tengo ganas de desenredarme, pues interiormente me siento sujeto y retenido. Mañana me leerás menos ajustado y, al mismo tiempo, más inmovilizado.

Besos.