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| Goya, «El Aquelarre: El Gran Cabrón» (1823) |
Hola amiga mía:
Las brujas ya no vuelan en escoba pero siguen presentes de alguna forma en esta desestructurada sociedad; y si no te lo crees, puedes poner alguno de esos canales basura que recogen cualquier cosa, sobre todo a partir de la tarde, o leer una revista diseñada para retrasados mentales, y alucinarás con sus hechizos, pócimas y deducciones psicopáticas. Aunque lo que más gracia me hace del asunto son los nombres con los que estas brujas modernas se presentan ante sus posibles víctimas: «La pitonisa», «La bruja Sheila», «Madame Joy», «Corcupita really» (este último es sensacional). ¿Has leído alguna vez un consultorio brujeril? Me imagino que no, pues siempre acudes a la pelu con un libro de Borges bajo el brazo pero yo, por desgracia sí:
Consultorio de la bruja Pitita-Noelia de Roncesvalles.
PREGUNTA:
Después de siete horas de noviazgo, mi chico me ha dejado y se ha fugado con un traficante de alcachofas. Pitita-Noelia, ¿podrías ayudarme para que vuelva conmigo? ¡Lo quiero tanto!
(Marisa, 24 años, Tenerife)
RESPUESTA DE LA BRUJA PITITA-NOELIA:
Acude a tu herboristería favorita y compra raíz de Genciana. Sumerge unos 5 gramos en un bol con agua y déjala macerar 800 noches. Seguramente cuando esté en su punto, tu novio ya habrá muerto por complicaciones renales debidas a la avanzada edad y tú no necesitaras más que la ayuda de un tacatac y una asistente colombiana para que te limpie la casa.
PREGUNTA:
Mi marido no me come nada. He probado todo. Ayuda.
(Vicenta, 87 años, Valladolid)
RESPUESTA DE LA BRUJA PITITA-NOELIA:
Vicenta, para que tu marido te coma a tu edad deberías apuntarle con un revólver. ¡Pruébalo y ya me cuentas los resultados!
PREGUNTA:
La hermana de mi mujer ya no me encuentra atractivo. Necesito tu conejo.
(Arturo Siluro, 34 años, Cáceres)
RESPUESTA DE LA BRUJA PITITA-NOELIA:
Arturo, supongo que eso de que necesitas mi conejo sólo habrá sido un error sintáctico y lo que realmente quieres es un consejo. Te lo voy a dar: sácate el graduado escolar.
PREGUNTA:
Hola Pitita-Noelia. Somos una pareja de jubilados de Logroño a los que se les ha acabado la pasión. En la residencia, todas las demás parejas se meten mano por los pasillos y a nosotros nos dan envidia. Necesitamos un filtro amoroso para que vuelva a encauzar nuestras vidas por la senda del frenesí y de la pasión erótica arrebatadora.
(Prudencia y Bartolo, 78-83 años, Logroño)
RESPUESTA DE LA BRUJA PITITA-NOELIA:
Bartolo y Prudencia, ya sois mayorcitos para copular por los pasillos. Sinceramente creo que deberíais hacerlo en la cama, como todo el mundo, pero de todas formas os voy a dejar los ingredientes de una pócima que os hará sentiros adolescentes; comprad:
500 gramos de patatas viejas
4 huevos grandes o 5 pequeños
2 ajos
Media cebolla grande o una cebolleta pequeña
Aceite de oliva
Sal
Paso 1: Lavar y cortar las patatas en láminas finas. Una vez puesto el aceite a calentar se echan las patatas, añadiendo un poco de sal y se fríen. Cuando se vean doradas se apartan y se escurre el aceite en plato con papel absorbente.
Paso 2: Se baten los huevos con un poco de sal y una vez batidos se añaden las patatas y la cebolla cortadita en trozos finos, mezclándolas bien con el huevo batido.
Paso 3: Se prepara de nuevo la sartén en el fuego con dos cucharadas pequeñas de aceite que cubra el fondo de la sartén. Se echa la mezcla del huevo, las patatas y las cebollas. Cuando se advierta que está cuajada se pone una tapadera encima y se da la vuelta a lo que pueda haber salido.
Es preferible dejar que enfrie un poco antes de comer el remedio.
PREGUNTA:
Cuando me toco me pongo perra, por eso ya no me toco. Saludos desde Burgos.
(Alicia De Val, 28 años, Burgos)
RESPUESTA DE LA BRUJA PITITA-NOELIA:
¿Y a mí qué diantres me importa? Si te pones perra, búscate un mastín que te calme.
Nunca he podido entender cómo es posible que existan tantos videntes, brujos, tarotistas y toda esa especie de fauna farsante y embaucadora, y sobre todo nunca entenderé cómo se pueden ganar tan bien la vida. Bueno, sí lo entiendo: por cada humano inteligente y cabal hay quinientos cenutrios acemilados que necesitan escuchar mentiras sin importarles el precio a pagar; mentiras que ellos transforman en esperanza, seguridad y certidumbre; falacias que modifican la desesperación provechosa tornándola en angustia inútil, ilusiones vanas o porvenir estéril.
Hace muchos años, cuando era más tonto que ahora y con el único propósito de echarme unas risas, visité a una pitonisa que durante media hora me predijo el futuro. Cuando se sintió fuerte, incluso se atrevió a leerme el pasado. Por supuesto no acertó absolutamente nada, aunque a ella se le iluminó la cara; seguramente pensaba que era fácil leerme por dentro, pero se equivocó y sólo llegó a darse cuenta cuando le pagué sus servicios con un billete de Monopoly. Pero como además de charlatana era psicológicamente perspicaz, decidió tragar saliva y cerrar el pico.
Besos (desde la cima de ninguna parte)
