Email del 26 de noviembre 2011

Tom Wesselmann, «Great American Nude No. 97» (1967)

Buenos días:

Son las seis de la mañana y el silencio total va ser profanado, pues tengo que sonarme o moriré de asfixia. Este resfriado me está jorobando un montón y los efectos del ibuprofeno y paracetamol cada ocho horas son inexistentes, así que he decidido curarme a base de cigarrillos continuados y caladas profundas. Ya no me importa que los oídos me silben los últimos hits, ni siquiera que al tragar saliva el dolor me haga visitar Neptuno sin reserva ni billete. Voy a curarme siguiendo las recomendaciones del doctor Greg y a dejarme de paparruchadas. Exceptuando a mi prostituta favorita, nadie conoce mi cuerpo como yo mismo, ¿por qué debería confiar en los matasanos? Casi nunca aciertan y las pocas veces que lo hacen es de pura chiripa. A estas alturas el único consuelo que me queda es comprobar que un tanto por ciento muy elevado de la población de mi barrio está igual o peor que yo. Y me imagino que lo mismo sucederá en todos los distritos, excepto en El Botànic, pues allí ya están todos muertos.

Estoy cansado de pensar y de escribir, creo que debería tomarme un respiro y dedicar mi tiempo a insultar a la gente desde mi ventana o desde el balcón, que me da más ángulo de visión. Con un poco de suerte me encerrarían unos cuantos años en la cárcel o en el manicomio, o quizá en ambos sitios a la vez y eso me aseguraría la manutención y el lavado, planchado y secado de la ropa. Por cierto, la ropa interior me queda un poco apergaminada y a veces me molesta y sobre todo me rasca, de ahí ese andar típico mío. ¡Ahora ya entiendo por qué los albañiles y poceros me silban! Antes de ayer uno incluso me gritó: «¡ese andar respingóóóón y con lereleeeee!» ¿Podrías darme un buen consejo acerca de los suavizantes y la forma correcta de dosificarlos para sacarles un verdadero partido? He usado prácticamente todos los del mercado, desde las marcas blancas hasta Vernel o Mimosín y el resultado siempre es el mismo.

Querida, voy a dejarte, necesito pintarme las uñas de los pies y no se dónde está  mi pintauñas fucsia satín de Margaret Astor. En realidad lo aborrezco, pues tiene la punta en diagonal y usarlo resulta dificultoso, pero maquilla las uñas muy bien y no deja rayas, además es de secado ultra rápido y no se descascarilla hasta pasadas varias semanas.

Besazos

PD: Acabo de descubrir tres cosas terribles:

1) Tengo 38.50 de fiebre.
2) El dueño del bar de la esquina se acuesta con su mujer.
3) No soy lo que parezco, aunque lo intento con todas mis fuerzas.