Amiga mía:
Acabo de salir de un dialogo demencial con un conocido; intenté esquivarlo pero al final me vio y no pude encontrar ninguna excusa. Es fácil adivinar sobre qué trataba su tema favorito: mujeres. Voy a hacer un esfuerzo y tratar de recordar dicho dialogo:
CONOCIDO: Tío ayer estuve con una piba que alucinas, tío. Tenía un culo que daban ganas de restregar el careto y arrancarle las bragas con la boca.
YO: Existencia….
CONOCIDO: Ultimamente follo cantidad, se me está secando el nabo. En serio tío.
YO: Existencia…..
CONOCIDO: ¿Qué coño dices tío?, estás colgado. ¿Sabes que me follé a Rosi? Menuda guarra….
YO: Existencia
CONOCIDO: ¿Te estás quedando conmigo, tío?
YO: Existencia irreal, la realidad influye en el conocimiento.
CONOCIDO: ¿Como te va ti, tío? ¿Sigues con los bichos?
YO: La inherencia de la irrealidad proclive a lo anatema.
CONOCIDO: Bueno, ejem, me voy a por el pan para la vieja. Ya nos vemos, tío
YO: Sí, a mí se me hace tarde, me esperan en Júpiter. Hasta otra.
Después de dejar a semejante filósofo me entraron ganas de subirme a un árbol, hacer allí mi vivienda y no bajar en toda mi vida; ya sabes, convertirme en una especie de barón rampante mediterráneo, pues según se dice, la estulticia no trepa a los arboles. Pero ahí no acabó mi regreso a casa. Cuando estaba a 100 metros escasos me asaltó un vecino que, por la forma en que salían las palabras de su bocaza, daba la sensación de que acababa de sufrir una embolia, o quizás solo iba mamado:
VECINO: ¿Te has enterado?
YO: ¿De qué?
VECINO: La derrama por la cuba de los desagües por el puto problema de los bajos.
YO: Ah, sí, no me amargues el día….
VECINO: ¿Te has enterado?
YO: ¿De lo de la derrama? sí, ya te lo he dicho…
VECINO: ¿Te has enterado?
YO: Existencia, irrealidad, entropía….
VECINO: ¿Pero tú te has enterado?
YO: La subjetividad influye en el alma….
VECINO: Nos están sangrando, colega… ¿Pero te has enterado?
YO: Tengo que irme, me he dejado el gas encendido y me apetece tragarme una bocanada, adiós.
VECINO: Pero qué fuerte, ¿te has enterado?
Mientras subía las escaleras hacia mi casa, no podía dejar de sentir náuseas y una sensación de irrealidad que me calentaba el rostro. Cuando abrí la puerta y entré en mis dominios, esos donde yo soy Dios y regento a mi antojo, comprendí ciertas cosas: la idiotez es congénita, no adquirida, por lo menos en un gran porcentaje de elementos. Es muy fácil filosofar sobre ese manido tema que dice que los idiotas se hacen a sí mismos. Ya no comulgo con esa teoría. Estoy seguro de que nacen desquiciados, para más tarde y debido a una educación deficiente, caótica y disparatada transformarse en cenutrios de primera categoría; esa clase de acémilas que uno quiere ver ahogadas en un río.
Antes de acabar este imperfecto mail, quiero recomendarte que comas fibra, porque yo comeré curaré o estricnina.
Un beso
