Segundo email del 20 de noviembre 2012

Nabi Price, Untitled tv painting.

Hola otra vez:

Acabo de mantener una conversación con un mendrugo seco de pan integral, hasta que ha llegado un momento en que el diálogo se ha desvirtuado y ha alcanzado ese punto en que cualquier palabra está de más. Al final, he agarrado el trozo de pan y lo he lanzado con furia por la ventana, con tan mala fortuna que ha aterrizado sobre la cabeza de un asesino en serie que en esos momentos pasaba por allí y que después de recogerlo del suelo se lo ha comido con placentera delectación. Por eso no es extraño que tras dos minutos de meditar sobre el tema haya llegado a la conclusión de que el pan integral en barra o incluso en rebanadas posee un instinto de dominación sádica que hace de su consumo algo tremendamente peligroso. A partir de mañana voy a sustituirlo por el de centeno, que según dicen es más vital y no se siente despreciado cuando alguien lo mastica, ni siquiera si ese alguien utiliza dentadura postiza, desodorante en roll-on o crecepelo de marca blanca. De todos es sabido el desprecio que la masa elaborada con harina de cereales, sal y agua siente por la estética personal. Pero creo que es inútil que razone sobre este tema sin antes haber reparado el bidé, ese elemento indispensable en cualquier cuarto de baño moderno y que, entre otras cosas, sirve para poner en remojo los pies con agua y sal, para apoyar el portátil mientras defecamos o como escurridor de paraguas mojados.

Cambiando de tema: llevo varios días escribiendo una pequeña obra de teatro en dos actos y con dos únicos interpretes, los mandos a distancia de una tv y un video. La acción se desarrolla de noche, mientras los humanos que viven en la casa están durmiendo y ambos mandos mantienen una conversación. Como estoy seguro de que nadie en su sano juicio se atrevería a representarla, he decidido destruirla con una de esas máquinas que transforman documentos en tiritas finas, aunque como está escrita en un archivo Word antes debería imprimirla en papel.

Por ser una de mis mejores amigas vas a tener el placer de leer el principio del primer acto, en el que el mando de la tv en un monólogo largo y complicado analiza su existencia y el diálogo posterior que se desarrolla a continuación. Espero que te guste o por lo menos, si no te gusta, que tengas el valor de mentirme y decirme lo extasiada que te ha dejado su lectura.

Un comedor de un hogar normal. Dos mandos a distancia reposan en una mesa baja, al lado de un cenicero abarrotado y una planta moribunda. Ambos se encuentran preocupados y desorientados.

MANDO TV: ¿Para qué sirve todo esto? Quiero decir, ¿cual es la razón por la cual he sido construido? Sé que soy un dispositivo electrónico que sirvo para realizar operaciones remotas y que, gracias a mí, la mayor parte de los seres humanos y algún que otro chucho demasiado listo y domesticado con ese propósito- pueden llevar al límite una fantasia perezosa sin dar explicaciones. En estos cuatro años de existencia, he sido pisoteado, estampado contra la pared, manchado de aceite de oliva, ketchup e incluso semen, mordido y restregado entre algunas entrepiernas; pero jamás a nadie se le ha ocurrido usar una gamuza húmeda para limpiarme o…
MANDO VIDEO: Oh, ¡Cállate ya! Me pones de los nervios con tus estúpidas lamentaciones. ¿Sabes cuándo fue la última vez que me limpiaron?
MANDO TV: ¿Cuándo?
MANDO VIDEO: Cuando el imbécil dueño de la casa vomitó sobre mí varios litros de cerveza mezclada con bilis y su mujer me metió en un cubo de agua con lejía. ¿Acaso de que te crees que son esas manchas blancas que puedes advertir entre mis números?
MANDO TV: No deberías quejarte, al fin y al cabo tú eres el culpable de que todos los días tenga que ser presionado sin consideración por unas manazas simiescas.
MANDO VIDEO: ¿Te refieres a cuando el idiota al que pertenecemos pone películas porno?
MANDO TV: No me lo recuerdes, por favor, ¿Te acuerdas del título de la de ayer?
MANDO VIDEO: ¿Cómo iba a olvidarlo? se llamaba «Mojaditas en secano».
MANDO TV: No; te equivocas, esa fue la del miércoles, ayer vió «Manifestación anal II» y mañana nos espera «La gran sodomización».
MANDO VIDEO: No se titula así, es «La gran evasión» y no es una porno sino un gran film bélico…
MANDO TV: Vaya, una peli que no es porno. Eso es una novedad.
MANDO VIDEO: Claro, mañana él trabaja en el turno nocturno y es su mujer, esa especie de cotorra frígida, la que ha elegido la película.
MANDO TV: Por lo menos no tendré que escuchar jadeos…

Ya sé que no es un gran arranque, aunque te aseguro que el final iba a ser grandioso. Pero como no lo voy a escribir lo guardaré en la memoria y lo utilizaré en otro momento. Puede que lo inserte en una tesis sobre «El razonamiento intelectual con tos» que tengo planeado escribir en un futuro y que creo puede llegar a ser un auténtico bombazo.

Ahora tengo que dejarte; la farmacia cierra a las ocho y tengo un par de recetas de ansiolíticos que están a punto de caducar.

Un abrazo afectuoso.