Email del 27 de agosto 2013

Solana. The end of the world (1936)

Querida amiga:

Estoy preparándome para recibir una gran sorpresa. Hace 13.700 millones de años que la espero. Los dioses van a concederme la suficiente fuerza como para poder hundir en el mar un continente. Europa desaparecerá para siempre, y con ella, toda la omnímoda imbecilidad de la mayor parte de sus habitantes. Soy un semidiós. Si no te lo crees, pregúntaselo a mi madre. Soy un perturbado. Si no te lo crees, pregúntaselo a mi padre.

Y cuando los sonidos de los últimos estertores de los necios y sus familias, a los que condeno a la muerte, retumben entre las opacas cavidades de mis ergástulas sepultadas, será la hora de recitar una oración de alabanza al poder que me otorga el germen de las causas irracionales.

Y cuando la tiniebla humedecida con las lágrimas de los ignorantes que nacieron simplemente para fenecer bajo la perversidad de mis manos descarnadas alumbre cada una de las carnes cercenadas, sabré que parte de lo que soy o en lo que me he convertido se lo debo a alguien.

Todo lo que nunca pudo ser, porque a nadie le interesaba, volverá a presentarse para ser rechazado por segunda vez. Porque no se puede alimentar una sensación que escuece, de la misma forma que tampoco se puede poner un dedo en un yunque mientras el martillo del verdugo trabaja un metal imaginario para darle una forma irreal.

Espero que lo entiendas